lunes, 5 de enero de 2015

'Nuestros vestigios no tienen monumentalidad, pero sí mucho potencial' (Colombia)

Los muiscas no dejaron construcciones monumentales, como sí lo hicieron los incas, los mayas y los aztecas, “pero eso no implica –señala Fernando Montejo, jefe de arqueología del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh)- que no hayan sido muy importantes”.
Montejo explica que los incas y los mesoamericanos fueron grupos consolidados en grandes imperios, que movilizaron poblaciones numerosas y tenían una burocracia y una jerarquía política complejas, “y eso fue coherente con la monumentalidad. Las construcciones muiscas, por otro lado, correspondían más al modelo de cacicazgo, que también era muy importante”.

¿Qué tan importantes eran los caciques?

Era la figura central, principal, de los muiscas. Ellos fueron en el siglo XVI, durante la Conquista, los mediadores ante los españoles.

¿Qué tan grande es nuestro potencial arqueológico y qué tan inexplorado está?

Pese a la falta de monumentalidad, el altiplano tiene un potencial altísimo, lo cual queda evidenciado con hallazgos como los de Tibanica y Nueva Esperanza. Particularmente en la zona occidental del altiplano, en las poblaciones de Funza, Cota y Zipaquirá, y el borde occidental, estuvieron algunas de las concentraciones de poblaciones muiscas más importantes.

¿Qué tipo de vestigios se encuentran?

Los más comunes son los contextos que tienen objetos en cerámica, vasijas, ollas… Pero en general también hay otro tipo de evidencias arqueológicas clave, como los macrorrestos botánicos, que nos permiten reconstruir información sobre las coberturas vegetales y las dietas que se seguían en esas épocas. Los vestigios de plantas y semillas no se ven con tanta facilidad, pero son importantísimos. Suelen encontrarse carbonizados.

Como no hay monumentalidad, y todo parece estar bajo tierra, ¿existe legislación que defina reglas claras sobre los hallazgos que se hacen y su rescate?

La Ley General de Cultura (397 de 1997), la Ley 1185 del 2008 y el decreto 763 del 2009 exigen que todos los proyectos que requieran licenciamiento ambiental tengan un programa de arqueología preventiva, que debe ponerse en marcha antes del inicio de las obras. Nueva Esperanza, en Soacha, es un ejemplo de lo que se logra gracias a esta normativa. Se incorporan arqueólogos al grupo de trabajo y mediante autorización del Icanh hacen prospecciones arqueológicas para identificar eventuales hallazgos. Si se encuentra algo, se genera un plan de manejo arqueológico, se excava y se rescata. Lea aquí: 'La ciencia pone ahora los ojos sobre impactantes hallazgos de Soacha'.

Y si el proyecto no requiere licencia ambiental, ¿qué pasa?

Para construcción siempre se necesita permiso de la alcaldía o la curaduría, que también exige programa de arqueología preventiva. La mayoría de las construcciones deberían pasar por este proceso, pero a veces la norma no se aplica y acaban edificando sobre vestigios. Por eso la veeduría ciudadana es muy importante.

¿El Estado hace búsqueda actica de vestigios?

En realidad solo en sitios estratégicos, como San Agustín, Tierradentro y Ciudad Perdida. En esos contextos el Instituto hace investigación permanente, pero también estamos trabajando el periodo de la Colonia.

¿En qué casos se determina conservar un sitio arqueológico, en lugar de simplemente excavar y rescatar?

Depende del hallazgo: si este fue fortuito, se les pide a los constructores del proyecto que se detengan; si se produjo como parte de un programa de arqueología preventiva, se rescatan la información y los contextos y los proyectos pueden continuar después de eso. Pero si los vestigios, a criterio del Instituto, deben conservarse, el proyecto debe modificar su obra. Si aparecen proyectos que pasan por zonas arqueológicas protegidas, simplemente no se autorizan.

Fuente: El Tiempo: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/ciencia/hallazgos-arqueologicos-en-tibanica-y-soacha-colombia-tiene-gran-potencial-dice-el-icanh-/15047195

No hay comentarios: