lunes, 22 de diciembre de 2014

El ciervo que cazaban los neandertales


Hienas, lobos, corzos, elefantes, uros (toros salvajes gigantes), jabalíes, zorros, caballos y leones habitaban el territorio que hoy es la Comunidad de Madrid hace 100.000 años. Entre los animales que probablemente convivieron con los neandertales en el Valle del Manzanares se encuentra una especie de ciervo ya extinta cuyo esqueleto completo ha sido desenterrado por primera vez en un yacimiento de Getafe.
'Haploidoceros mediterraneus' (ciervo de astas simples mediterráneo), como ha sido denominado este animal, ha sido presentado en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, en Alcalá de Henares, donde ya puede ser visitado por el público.
Se trata de una especie de ciervo europeo muy poco conocida, pues hasta ahora sólo se habían encontrado algunos restos de su cornamenta en dos yacimientos del sur Francia y en uno de Cataluña (en la Cova del Rinoceront de Castelldefels, Barcelona). El ejemplar madrileño, que vivió hace unos 85.000 años, es el único que ha sido hallado completo.
El hecho de que sólo hayan encontrado restos de este animal en el suroeste de Europa sugiere que estaba adaptado a sobrevivir en climas cálidos, según los científicos. Asimismo, creen que la extinción de su especie probablemente estuvo vinculada al cambio climático que experimentó el territorio que hoy es Europa con la llegada de la última glaciación.
Se desconocen las causas de la muerte de este ejemplar, un macho adulto. Sus huesos, explica César Laplana, paleontólogo del Museo Arqueológico Regional, no presentan cortes o marcas que indiquen que fue cazado por los neandertales o por otro animal (creen que debía ser presa de hienas, lobos y grandes felinos). Sin embargo, los paleontólogos se muestran convencidos de que estos ciervos, que probablemente no tuvieron poblaciones muy amplias, formaban parte de la dieta de los neandertales que habitaron en esta zona, y cuya actividad de caza ha quedado documentada en el yacimiento de Preresa de Getafe.
Así, durante los trabajos de excavación realizados entre 2003 y 2005 en una área de 255 metros cuadrados salieron a la luz herramientas líticas que, junto con las marcas de corte y percusión que han encontrado en algunos de los huesos, evidenciarían que estos homínidos cazaban animales y consumían su carne. Los neandertales, que debieron ser grandes cazadores de ciervos, gamos, corzos y grandes herbívoros, utilizaron también herramientas de madera aunque apenas se han conservado. Sí se han llegado hasta nuestros días lanzas que emplearían para cazar animales grandes.
"Este ciervo pudo ser presa de los neandertales", asegura Enrique Baquedano, director del Museo Arqueólogico Regional, durante la presentación del ejemplar. Al reconstruir artísticamente el ecosistema en el que vivieron, el ilustrador Mauricio Antón, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), ha situado a estos homínidos en un bosque de encinas.
En la ilustración, Antón ha retratado a un neandertal que carga con un ejemplar de 'Haploidoceros mediterraneus' a sus espaldas. ¿Podía uno de estos homínidos transportar un animal de ese tamaño y recorrer con él largas distancias? "En mi opinión, sin ninguna duda", señala Baquedano, que considera que este hallazgo obligará a revisar las colecciones de cérvidos de los yacimientos en el Paleolítico medio.
Según explica en el catálogo publicado con motivo de esta exposición, muchos elementos anatómicos de ciervos y gamos se atribuyen a una u otro especie según su tamaño. Al tener el cérvido hallado en Getafe un tamaño intermedio entre ciervo y gamo, "habrá que revisar si los 'Cervus elaphus' pequeños o los Dama dama grandes no son en realidad, 'Haploidoceros mediterraneus'", señala.
El yacimiento de Preresa de Getafe, cuyos trabajos de excavación dirigieron los arqueólogos Joaquín Panera y Susana Rubio era una antigua arenera. Este ciervo se encontró en 2004, junto a restos de mamíferos como el corzo, el uro, el león, el tejón, la cabra montés y un gran proboscídeo (un elefante o mamut).
Otro aspecto destacado del estudio realizado a partir de los hallazgos en el yacimiento de Getafe es que, además de comprobar que los neandertales comían carne (algo que estaba ya muy documentado en diversos sitios arqueológicos), aquí han podido demostrar también que consumían la médula ósea, algo que según Laplana, se había comprobado en muy pocas ocasiones. "Debía ser un recurso alimenticio importante", señala.
Jan van der Made, el paleontólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid que ha estudiado este esqueleto del Pleistoceno, añade que 'Haploidoceros mediterraneus' no está relacionado con ninguna de las especies de ciervos que viven en la actualidad en Europa, aunque sí parece que pudiera estar vinculado a un par de especies que habitan en Asia.
Con la exhibición de este ejemplar, el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid inaugura un nuevo espacio expositivo, denominado El presente de la arqueología madrileña, en el que periódicamente se mostrará a los visitantes fondos del museo y piezas de especial relevancia científica.
Esta primera muestra ha sido bautizada con el nombre científico del animal, 'Haploidoceros mediterraneus' con un claro objetivo. El título, según explica Enrique Baquedano, "es una provocación" con la que pretenden reivindicar que la paleontología y la arqueología son disciplinas de carácter científico "al 100%".

Fuente: El Mundo:
http://www.elmundo.es/ciencia/2014/12/22/54971b1bca47417b238b457c.html

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