miércoles, 26 de noviembre de 2014

Alberto Molina-Cardín (Universidad Complutense de Madrid); Saioa A. Campuzano (Universidad Complutense de Madrid - Instituto de Geociencias IGEO, CSIC-UCM); Javier Carmona (Instituto de Geociencias IGEO, CSIC-UCM), Gregg McIntosh (Universidad Complutense de Madrid - Instituto de Geociencias IGEO, CSIC-UCM); María Luisa Osete (Universidad Complutense de Madrid - Instituto de Geociencias IGEO, CSIC-UCM) y José Carlos Sastre (Zamora Protohistórica): Estudio arqueomagnético en el yacimiento de El Castillón (Zamora).

Alberto Molina-Cardín (Universidad Complutense de Madrid); Saioa A. Campuzano (Universidad Complutense de Madrid - Instituto de Geociencias IGEO, CSIC-UCM); Javier Carmona (Instituto de Geociencias IGEO, CSIC-UCM), Gregg McIntosh (Universidad Complutense de Madrid - Instituto de Geociencias IGEO, CSIC-UCM); María Luisa Osete (Universidad Complutense de Madrid - Instituto de Geociencias IGEO, CSIC-UCM) y José Carlos Sastre (Zamora Protohistórica): Estudio arqueomagnético en el yacimiento de El Castillón (Zamora).

Se ha llevado a cabo un estudio arqueomagnético en muestras de cuatro hogares, dos ladrillos y una teja recogidos en el yacimiento arqueológico de El Castillón, en Santa Eulalia de Tábara (Zamora). Estas estructuras están datadas mediante criterios arqueológicos entre los siglos V y VII. La obtención de nueva información para ese periodo resulta valiosa porque la disponibilidad de datos entre los siglos V y X es especialmente escasa en la península ibérica.
El estudio consistió en la desimanación térmica de 51 especímenes, incluyendo corrección por anisotropía y estudio de magnetismo de rocas. El análisis de esas mediciones permitió la obtención de dos datos direccionales (declinación e inclinación) y tres de intensidad del campo magnético terrestre: para el final del siglo V se ha obtenido una intensidad de 53.7 ± 5.6 μT, para el comienzo del s.VI, una intensidad de 52.0 ± 6.94 μT y una dirección con D = 2.7º e I = 59.5º, mientras que para el siglo VII la intensidad es mayor, 61.1 ± 3.1 μT, y la dirección resulta D = -7.2º, I = 63.5º.
Los resultados obtenidos han sido comparados con las bases de datos previas y curvas de variación paleosecular (evolución de la dirección y la intensidad con el tiempo) para la península ibérica y para todo el este de Europa. En el primer caso, los nuevos datos resultan consistentes, mientras que en el segundo el máximo de intensidad en torno al año 600 d.C. no es respaldado por lo observado en este estudio. Esto plantea la posibilidad de que exista algún error en las dataciones, bien de las estructuras de este estudio o bien de la del estudio francés que registra ese máximo.

IV Jornadas de Jóvenes Investigadores del valle del Duero (Segovia)