martes, 1 de julio de 2014

Roma resurge en La Cabrera (León)

¿Astures o romanos? La respuesta no está en el aire, como dice la canción de Los Beatles, sino en una excavación arqueológica que lo aclare. Los 15 nuevos castros hallados en la comarca de La Cabrera e inventariados en la Carta Arqueológica de León exhiben imponentes obras sobre la roca a gran altitud pero esconden la identidad de la cultura que los construyó.
La hipótesis que se abre camino es que, sean astures o sean romanos, los castros debieron jugar un papel importante en la construcción de la red de arrugia o canales romanos que llevaron a Las Médulas el agua necesaria para extraer el preciado oro para el imperio.
El agua recorrió los casi 600 kilómetros de canalizaciones, los arrugia, a través de diez canales de los cuales ocho tienen sus tomas de agua en La Cabrera y los otros dos en el Oza, cerca de Ponferrada. Entre 10.000 y 20.000 hombres manumitidos, esclavos liberados, trabajaron en la gran mina a cielo abierto cuya explotación se prolongó entre los años finales del siglo II y los primeros del III.
Sobre los que hicieron los canales apenas se sabe poco más que lo que cuentan las crónicas de Plinio el Viejo, quien fue administrador de la mina, hace casi dos mil años: «El que hace los cortes (en la roca) se cuelga con cuerdas, de modo que, para el que lo ve de lejos, ni siquiera se asemeja al género de las bestias, sino más bien a un ave». Se desconoce la cantidad de personas y si eran tribus nativas o personal desplazado expresamente a la zona. Lo único que se sabe es que «la conquista tuvo como finalidad crear un sistema productivo cuyo objetivo fundamental fue la explotación de las minas», comenta el arqueólogo de la Junta Julio Vidal.
Más de 49 castros inventariados hasta ahora en La Cabrera (el 81% son nuevos) atestiguan la existencia de poblaciones que se remontan «al menos a los tiempos de Roma, pero quizás puedan estar escondiendo ocupaciones probablemente anteriores», apunta.
«Sería de gran interés conocer algún día la precisa relación de estos enclaves con la red hidráulica de Las Médulas, que discurre muy próxima por el valle», apunta el técnico a la Comisión Territorial de Patrimonio. Hay que averiguar si se trata de sitios cuyo origen está directamente relacionado con la construcción de los arrugia o fueron construidos anteriormente y siguieron ocupados durante la ejecución de la imponente obra de ingeniería hidráulica que supuso la construcción de la red de canalización.
Los 15 nuevos asentamientos se han descubierto dentro de tareas de inspección impulsadas por el servicio territorial de Cultura ante la proliferación de explotaciones de pizarra en el territorio de La Cabrera, «con la finalidad de ir completando su inventario arqueológico y el evidente objetivo de preservar este rico patrimonio de las actividades mineras», precisa.
De hecho, uno de los nuevos yacimientos arqueológicos inventariados «se encuentra amenazado en su integridad» por el avance de una explotación de pizarra en el término de Marrubio, dentro del municipio de Castrillo de Cabrera, tal y como consta fue informada la comisión.
El hallazgo no deja de ser sorpredente tanto por la abundancia de poblamientos como porque reabre una línea de investigación que había quedado oficialmente zanjada. El arqueólogo territorial ha contado con la colaboración del ingeniero de minas Roberto Matías, principal experto de la red hidráulica de Las Médulas.
La mayor parte de los nuevos hallazgos se encuentran en el valle del río Cabrera y, sobre todo, en el municipio de Encinedo, en concreto en los términos de Robledo de Losada, Castrohinojo, Encinedo, Trabazos y Santa Eulalia de Cabrera y La Baña. En Castrillo de Cabrera se datan dos nuevos poblamientos en Marrubio y en Benuza, el de menor altitud, a 870 metros, en Yebra.
En el valle del Eria se ha catalogado otro castro inédito en el término de Truchas, en Baillo, en este caso el de mayor altitud hasta la fecha, pues está situado a 1.359 metros. Los otros cuatro son Peña Rayada, Sierra del Pueblo, Yera de los Piornos y Las Degolladas, con grandes similitudes con los castros arriscados de la sierra de La Culebra en la vecina Zamora.
Los canales romanos de La Cabrera hacen sus captaciones de agua de Odollo (dos), Encinedo, Valdecorrales y arroyo de Rozana (dos) en la cuenca del río Cabrera. En la cuenca del Eria, hay un canal que parte de Corporales. Se trata del canal C-4 que tiene la cota de abstecimiento más alta y constituye el primer trasvase de aguas entre cuencas, al pasar de la cuenca del Duero a la del Sil. La red de canales de La Cabrera es la segunda más importante del imperio romano después del abastecimiento de Estambul, según Roberto Matías.
El informe presentado a la Comisión de Patrimonio apunta que los nuevos castros se caracterizan por una «notable altitud».La media de altitud absoluta de los 27 castros documentados sobre todo a lo largo de los años 80 se sitúa en 960 metros, mientras que en los 15 últimos inventariados en los últimos aumenta hasta los 1.181 metros. Esta posición «favorece una gran visibilidad del territorio» lo que va en sintonía con las construcciones defensivas que los rodean. Entre los rasgos constructivos destacan los dobles fosos en forma de «V» cuyas ramas divergentes van en el sentido de la pendiente.
Son obras de gran envergadura puesto los fosos tienen varios metros de anchura y profundidad y están tallados sobre las rocas de pizarras y cuarcitas que dominan el paisaje geológico de las montañas cabreiresas. Asimismo, algunos de ellos presentan indicios de haber poseído muralla en todo o parte de su recinto.
Durante años se dio por sentado que el catálogo de castros había quedado ‘cerrado’ con las investigaciones llevadas a cabo por Sánchez Palencia. Sin embargo, ahora más que nunca se considera que este capítulo está «abierto por inventario», subraya Vidal.

Abierto por inventario

El arqueólogo deja en el aire la hipótesis de que los castros pueden ser anteriores a la época romana, es decir, protohistóricos, loque viene avalado también por el carácter defensivo de las construcciones. Es posible que se defendieran de los ataques periódicos de otras tribus asentadas en la meseta como los vacceos que practicaban la ganadería trashumante y una agricultura colectivista. Al igual que los astures, fueron sometidos por los romanos.
Cultura ha comunicado los hallazgos leoneses a los municipios afectados a fin de que «los conozcan y tomen las medidas de protección como elementos valiosos que son del patrimonio». Entre otras, que los incorporen a su planeamiento urbanístico.

Excavar e investigar

Curiosamente, lo que los investigadores no habían encontrado hasta que se han realizado estas labores de inspección arqueológica se encuentra presente en la toponima y en la memoria popular de La Cabrera.
En este sentido, el informe de la Comisión de Patrimonio apunta que «es reveladora la presencia común de términos como ‘torrejón’, ‘torexón’, ‘torre’ o ‘torrecilla’ y ‘torreciella’ para «referirse a estas antiguas huellas de presencia humana que, hay que retrotraer, al menos, a los tiempos de Roma, según parecen indicar los escasos testimonios arqueológicos recogidos en la superficie pero que quizá pueden estar escondiendo ocupaciones probablemente anteriores».
Sin embargo, la datación exacta será una incógnita mientras no se realicen excavaciones y otras actividades arqueológicas para «aquilatar debidamente la precisa atribución cultural de esos asentamientos que, en cualquier caso, vienen a incrementar y enriquecer sustancialmente el patrimonio arqueológico de la comarca». En La Baña se inauguró recientemente el Cazario, en el que se ha invertido un millón de euros, con el objetivo de crear un centro de ocio e investigación en el corazón de La Cabrera. Pues ya tiene tarea para investigar.

Fuente: Diario de León: http://www.diariodeleon.es/noticias/afondo/roma-resurge-cabrera_901080.html

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