lunes, 14 de julio de 2014

La provincia podrá conocerse a golpe de castillo, con la fortaleza de Fuensaldaña como epicentro (Valladolid)

Hacer más con menos. Eso es lo que toca en tiempos de crisis y ese es el objetivo que dice haberse fijado el presidente de la Diputación de Valladolid: exprimir al máximo los recursos existentes y no quedarse parada. La institución provincial tiene ahora sus miras puestas en el castillo de Fuensaldaña, una magnífica fortaleza de su propiedad que, por avatares de la vida, de la burocracia administrativa o de la economía lleva décadas sin encontrar su sitio. El proyecto quiere convertirla a medio plazo en «el castillo virtual de los castillos de Valladolid», en palabras de Jesús Julio Carnero.
La decisión política está tomada y, aunque hay que darle la forma definitiva, tres son los pilares que parecen irrenunciables. El propósito primero y fundamental es ‘repensar’ el coso de Fuensaldaña, en buen estado de conservación y a tan solo diez kilómetros de la capital, para convertirlo en un centro turístico de primer orden y en un revulsivo para la economía de la comarca.
El segundo pilar es el destino pretendido. Aunque Carnero reabrió al público la fortaleza a finales del 2012 (cuando llevaba un lustro cerrada a cal y canto), instaló en ella la oficina de turismo de Fuensaldaña e, incluso, la ofreció en alquiler a distintos colectivos y para eventos varios, ahora quiere ir a más y ambiciona convertir el monumento en un museo homenaje a Valladolid como la provincia española con mayor número de fortalezas. Una veintena larga de monumentos, desde el de San Pedro de Latarce, de origen romano, hasta los más tardíos, pasando por los de frontera o por los conocidos como de la Escuela de Valladolid. Muchos de estos castillos han sido, además, escenario de algunos de los episodios más importantes de la Historia de España.
El proyecto se ejecutará en el próximo mandato, aunque el propósito es encargar la redacción del mismo antes de que concluya este, con la premisa fundamental de que el centro de interpretación aúne nuevas tecnologías –«potentes proyectos audiovisuales para el actual hemiciclo»– con elementos tradicionales. «Que el castillo se convierta en un recurso atractivo para todos tipo de turistas, desde el pequeño que desea disfrazarse de caballero de la Edad Media en su recorrido por las dependencias, al joven que quiere sumergirse en un episodio histórico casi real, o al entendido en castillos y experto en historia que ansía saber más», según explicó el presidente de la institución provincial.
Alrededor de 10.000 visitantes recorrieron el castillo en 2013 y ya son 4.500 los que lo han hecho este año, pero esas cifras podrían multiplicarse gracias al nuevo proyecto. Para que esa afluencia turística tenga su repercusión en el desarrollo económico, la institución prevé acuerdos y convenios tanto con la hostelería como con las bodegas de la comarca, pertenecientes a la Denominación de Origen Cigales. Este es el tercero de los pilares.

Proyecto fallido de parador

La fortaleza de Fuensaldaña tendrá por fin un destino definitivo después de más de cuatro décadas de avatares. A mediados del siglo pasado, la Diputación compró el coso a su propietario, el marqués de Alcañices, con el propósito de convertirlo en un parador de turismo, para lo cual se ejecutó en él un ambicioso proceso de rehabilitación que se prolongó durante varios años.
El proyecto no cuajó, como tampoco cuajaron otros usos hoteleros que se barajaron para la fortaleza y, finalmente, la institución provincial aceptó cedérsela al Gobierno autonómico para que albergara temporalmente las Cortes de Castilla y León a la espera de construir un hemiciclo en la capital. La actividad parlamentaria comenzó el 24 de julio de 1984 y la ‘temporalidad’ acabó prolongándose durante 23 años, hasta que el 8 de junio de 2007, se celebraba la última sesión plenaria.
En los años en que fue sede de parlamentaria, la Junta ejecutó otra intervención restauradora para evitar los desprendimientos de sus muros al exterior –se cosieron las piedras con varillas de fibra de vidrio y resina–; una actuación que se acometía también con el propósito de abaratar notablemente la instalación de algún tipo de negocio privado en el futuro. También para su última reapertura, la institución provincial ejecutó obras en el interior de la fortaleza destinadas, en este caso, a eliminar algunas barreras arquitectónicas y a facilitar el tránsito de los visitantes.
El castillo de Fuensaldaña comenzó a edificarse en el siglo XIII, pero fue en el siglo XV cuando adquirió su actual aspecto, como residencia señorial de los Vivero. La fortaleza fue confiscada a la familia por los Reyes Católicos por su apoyo a Juana la Beltraneja y, aunque les fue devuelta en 1490, volvió a retirárseles la propiedad en 1520, como castigo por el asesinato de la esposa del heredero.

Planta rectangular

Aunque fue proyectado como un castillo de la primera época de la Escuela de Valladolid, su construcción se dilató demasiado en el tiempo y el resultado final acabó alejándose del proyecto. Es de planta rectangular y sus ángulos se rematan con cubos cilíndricos. Adosada al muro norte se encuentra la torre del homenaje, en la que aparecen las armas de los Vivero y de los Dávila-Guzmán. Cuenta con tres alturas y un sótano unidos por una escalera de caracol. Antiguamente, tuvo un puente levadizo y, en el interior, la edificación formaba una ‘U’ alrededor del patio. En 1521 fue ocupado por las tropas comuneras y convertido en uno de sus bastiones defensivos. El castillo fue abandonado en el siglo XVIII y, cien años después, pasó a manos del marqués de Alcañices, que lo destinó fundamentalmente a labores agrícolas.

Fuente: El Norte de Castilla: http://www.elnortedecastilla.es/valladolid/201407/13/provincia-podra-conocerse-golpe-20140713204251.html

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