sábado, 29 de marzo de 2014

Guardianes del cielo (León)

Cristina Fanjul | León 29/03/2014

El arqueólogo Julio Vidal acaba de publicar en la revista Argutorio las conclusiones de una investigación en la que ha podido certificar la existencia de seis castros —inéditos— en las sierras de Teleno y Cabrera. Se descubren de esta manera nuevas huellas que muestran la forma de vida de nuestros ancestros, vestigios de miles de años que dan fe del paso por este lugar de habitantes anteriores o contemporáneos a Roma.
Recuerda el historiador que todos ellos tienen en común su emplazamiento a gran altitud — «la media de su altura absoluta es de unos 1.375 metros— y la circunstancia de que se sirven de las rocas para levantar muros de piedra , con una anchura que suele estar entre los dos y los tres metros. «Tales murallas compartimentan los afloramientos, a veces a todo lo largo de su extensión, y, en algunos casos, las zonas más elevadas las convierten en verdaderos reductos o acrópolis», subraya el arqueólogo.
Julio Vidal expone seis castros en su artículo. Se trata de Portillo de Xandequín y Peña Rayada, ambas en Truchas, Alto de los Conventos o de San Vicente, Sierra del Pueblo y Yera de los Piornos, en Castrocontrigo, y El Pajarín, En Lucillo. En sus conclusiones descarta el origen natural de ‘estos cordones de piedra’, tanto por su disposición como por la presencia de paramentos que evidencian la presencia de muros de gran anchura, Además, Julio Vidal destaca que en muchos casos los muros de piedra se han construido para completar vacíos que se han producido por causas naturales.
El investigador prefiere no aventurar la antigüedad de las fortificaciones y explica que sería necesaria la realización de prospecciones y excavaciones para conseguir datar su edad. El único del que se han extraído materiales arqueológicos, el Alto de San Vicente, pertenece a la Edad Media y su ocupación fue de tipo religioso. Asimismo, deja constancia de que los roquedos fortificados están próximos a minas romanas, como en el caso del Portillo de Xandequín, si bien no es posible, de momento, establecer una relación temporal entre el castro y la explotación de la mina. Y es que Julio Vidal va más allá y explica que sería aventurado atribuirles una edad romana por cuanto que en aquella época ya se había completado la pacificación, con lo cual no sería necesario poner en marcha la construcción de esquemas defensivos de estas características. Asimismo, revela que en el caso de que finalmente llegue a demostrarse que se trate de castros protohistóricos, deberían corresponder a momentos de inestabilidad que obligaron a levantar los ‘encastillamientos’ a estas altitudes.
El arqueólogo prosigue sus conclusiones con el hecho de que el análisis de las fortificaciones de la Sierra de Carpurias —tanto en el de Las Labradas como en las del denominado Castro del Marrón contiguo— conducen a considerarlas como un todo unitario. «El Marrón no constituye un asentamiento diferente, sino parte de la impresionante fortificación construida en la sierra, con mucho la mayor en su género de todas las conocidas, puesto que sus murallas alcanzarían una longitud mayor a los 2,5 kilómetros», destaca.
Julio Vidal recuerda en este punto las opiniones de los estudiosos que sitúan precisamente en este lugar uno de los acontecimientos acerca de la toma de Publio Carisio de Lancia, ubicada tradicionalmente en el cerro de Villasabariego, «lo que supondría un cambio radical en la ubicación del topónimo y, con ello, de la interpretación del escenario de las guerras.
Estos seis castros se unen al que el pasado año descubrieron Eutimio Martino y Siro Sanz en Peñacorada. Conocido de manera tradicional con el nombre de Campo Ciudad, se ubica en la cara sur del macizo tutelar de la villa de Cistierna, rodeado por altas cumbres y con una extensión aproximada de una hectárea. En su estudio, ambos expertos reflejaron cómo el recinto tiene forma irregular y se adapta a lo abrupto del terreno con dirección, con forma oval en la parte superior, mientras que en la inferior adopta la apariencia de una quilla de barco.


Fuente: Diario de León: http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/guardianes-cielo_878302.html

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