viernes, 28 de marzo de 2014

El Museo Arqueológico realza sus tesoros (Madrid)

Algo más de un año después de lo previsto, el Museo Arqueológico Nacional (MAN) echa de nuevo a andar. El edificio fue cerrado en verano de 2011 para rematar las obras de rehabilitación, que desde 2008 se habían acometido con el museo en marcha. Una vez resueltos los inconvenientes que salieron al paso (principalmente afianzar estructuras), el trabajo del arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade se integra sin fractura en el edificio que diseñó en 1867 Francisco Jareño.
El nuevo MAN es ahora un espacio luminoso que ha pasado de 7.000 a 10.000 metros cuadrados de exposición permanente. La superficie útil aumenta un 44%, con un incremento notable de los servicios al público. El director de la institución, Andrés Carretero, se muestra entusiasmado con la reforma. "Es estupenda. Ahora queremos duplicar el número de visitantes anuales. Teníamos unos 250.000, pero queremos llegar a 400.000 al año". Y es que Carretero considera que esta remodelación lanza el Arqueológico hacia el futuro. Un impulso que desde hace décadas reclamaba este centro.
El recorrido por las vitrinas y paredes que acogen las 13.000 piezas, repartidas en 40 salas (desde la prehistoria al siglo XIX, con la figura y el tiempo de Isabel II como fin del relato), adquiere ahora una mayor coherencia narrativa y ofrece al visitante una experiencia más completa. El museo ha dejado atrás esa estela algo lúgubre que mantenía y propone una interacción mayor con el público, impulsada por la tecnología como eje (pantallas táctiles, tiflotecnología para invidentes, recreaciones virtuales, actividades alrededor de la colección...).
¿Y la inversión? El presupuesto final es de 65,2 millones de euros, repartidos en distintas partidas: arquitectura (33 millones), mientras que la museografía y la equipación han requerido algo más de 18 millones, por resaltar las cifras más gruesas. No parece una cifra desorbitada para una obra tan compleja.
La nueva forma de exhibir los fondos del MAN convierte la institución en un territorio sugestivo donde todo adquiere coherencia nueva. Las tres plantas en las que se reparte la colección han sido enriquecidas con una entreplanta más. Entre las propuestas más novedosas destaca la cámara acorazada de numismática, donde se conservan alrededor de 300.000 monedas y que acoge ahora una pequeña parte del tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, que fue devuelta por orden de los tribunales a España tras el hallazgo realizado por la compañía Odyssey: más de medio millón de piezas de oro que están depositadas en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena (Murcia) y que será la primera exposición temporal de la nueva era del MAN.
Pero si hay una joya en las colecciones, más allá de las piezas de arte griego del legado Várez Fisa o de los hallazgos argáricos, o de las huellas egipcias, o de la sección dedicada a la España romana, es la dupla que forman la Dama de Elche y la Dama de Baza, las más altas expresiones del arte ibero (siglo III a.C). Ambas esculturas conservan su antigua ubicación en la planta del MAN, pero en el caso de la de Elche con una exhibición limpia y contundente que se aprecia desde el otro extremo de la sala de Protohistoria. En este espacio coinciden también la Dama de Galera y la de Ibiza.
El Arqueológico se convierte a partir del próximo 1 de abril, día en que quedará por fin abierto al público, en uno de las grandes catedrales culturales de Madrid. Revela no sólo cómo era nuestro pasado, sino cómo podemos habitar nosotros hoy en él. Con la hipermodernidad como impulso.

Fuente: El Mundo: http://www.elmundo.es/cultura/2014/03/28/5334a59ee2704e770a8b457e.html

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