viernes, 31 de enero de 2014

Santa María pone fin a Zamora Románica (Zamora)


JOSÉ MARÍA SADIA

La novedad más visible en la recta final de las obras de Santa María la Nueva se encuentra en la reciente colocación de numerosos bolardos de granito, que tienen como fin liberar el perímetro de la iglesia de vehículos. La plaza de Santa María, por su céntrica ubicación, suele registrar numerosos vehículos estacionados que ya no lo podrán hacer junto al templo románico. De forma idéntica y a tan solo unos metros, el plan Zamora Románica colocó un sistema parecido en la iglesia de San Cipriano para evitar el estacionamiento de vehículos junto a sus muros.
La colocación de bolardos en el exterior de la iglesia de Santa María la Nueva señala el final del largo periodo de restauraciones en el templo y echa el telón al proyecto Zamora Románica. Una iniciativa ensalzada por las autoridades políticas y reconocida por la ciudadanía cinco años de trabajos y de intervenciones en la práctica totalidad de los templos románicos de la ciudad, los edificios, pero también las imágenes y los elementos muebles. La reapertura de la iglesia, aún sin fecha, pone el foco en una posible segunda fase más orientada a la promoción del románico zamorano y en un plan más modesto que Diputación y Junta de Castilla y León quieren extender a la provincia.
El compendio de intervenciones llevadas a cabo en Santa María la Nueva resume, a la perfección, la filosofía del proyecto Zamora Románica. Tanto en la extensión de los trabajos -que se han prolongado durante los cincos años de vigencia del plan- como en la diversidad de los trabajos que se han aplicado a una de las joyas románicas de la ciudad. Santa María se ha beneficiado de la restauración de sus pinturas murales, la recuperación de bienes muebles como la pila bautismal, la limpieza y consolidación de la torre y los muros, la investigación de su pasado a través de una interesante excavación arqueológica o el rescate del antiguo artesonado, oculto entre la cubierta. Desde el punto de vista cultural, matiz fundamental del programa que financia la Junta de Castilla y León, la iglesia del siglo XII ha recibido la visita de cientos de expertos y aficionados, ora en el interior, ora en la parte exterior con el privilegio que otorgan los andamios.
Precisamente, los trabajos de reparación de la cubierta permitieron descubrir los restos del que, según se comprobaría más tarde, fue el antiguo artesonado mudéjar. Un cuidado proceso de recuperación, que pudieron visitar los zamoranos en directo, ha devuelto el vigor a las originales pinturas de la antigua techumbre, en la que aparecen centauros, dragones, perros, patos o el exótico ibis egipcio. Los responsables estimaron entonces que su belleza debía ser disfrutada por el público, para lo que se ha habilitado un pequeño espacio musealizado con los restos recuperados en la base de la torre.
Aunque, sin duda, una de las actuaciones más valiosas contribuyó a inmortalizar las pinturas murales en tres zonas del templo: las ilustraciones del siglo XIV en la nave principal, la imagen de san Cristóbal en el alzado norte y, sobre todo, la magnífica obra que corona la sacristía. Allí, los elementos de iluminación y el mobiliario favorecen la observación del programa pictórico, que incluye escenas inéditas en el contexto nacional hasta su redescubrimiento.
Recuperado y colocado ya, el antiguo suelo de pizarra de la iglesia cubre las entrañas del templo, donde una esmerada excavación arqueológica sacó a la luz decenas de tumbas. En el nivel más profundo, los especialistas hallaron numerosos sepulcros antropomorfos, modelados en función del patrón del finado, con la particularidad de que muchos de ellos albergaron niños y, en uno de los casos, a un pequeño acompañado de su madre.
Santa María la Nueva también han hecho un guiño a la reutilización de materiales. Los responsables de Zamora Románica percibieron en el muro que linda con el Museo de Semana Santa un evidente desplome de uno de los muros, fruto de la descompensación de las cargas superiores. Para corregir el desnivel, la empresa que llevó a cabo las tareas en esta zona del templo utilizó raíles de tren en desuso -arrancados para la colocación de las nuevas vías del AVE- que contribuyen con sus varias toneladas de peso a neutralizar el desplome.
En el ámbito cultural y del conocimiento del románico zamorano, Santa María ha permitido igualmente la difusión de uno de los principales valores de la ciudad. Sus andamios han facilitado una visión inédita de la capital gracias a la altura de su torre, un viaje en el tiempo para conocer la escala de Zamora en la Baja Edad Media y la importancia de sus iglesias como faros de un urbanismo y una sociedad distinta. Decenas de adultos han subido a esos andamios para aprender a valorar bienes invisibles por su cercanía en la vida cotidiana.
A la espera de conocer la fecha, la reapertura del templo desvelará los trabajos que rematan las obras y pondrá fin a cinco años de trabajos, pero también al periodo de vigencia del programa Zamora Románica. El plan se ha beneficiado de una inversión que supera los seis millones de euros, con una participación sustancial de la Junta de Castilla y León y la colaboración del Ayuntamiento de Zamora, dirigido a la recuperación de los entornos. Por el camino, el proyecto centralizado en la fundación Rei Afonso Henriques ha regalado intervenciones tan profundas como la de Santiago del Burgo o San Cipriano, ha recuperado obras de arte en peligro de extinción y ha puesto en valor el legado románico entre los ciudadanos.

Fuente: La Opinión de Zamora: http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2014/01/28/numerosos-bolardos-liberar-vehiculos-perimetro/736453.html

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