miércoles, 15 de enero de 2014

Los humanos de la Sima crecían de una forma diferente (Burgos)

 
Cristina G. Pedraz/DICYT
 
Los seres humanos actuales presentamos un patrón de crecimiento y desarrollo corporal especial. Ningún otro mamífero, no siquiera los primates, crece durante tanto tiempo. Este extenso periodo de crecimiento que nos caracteriza, y que incluye dos eventos propios como son la infancia y la adolescencia, se relaciona con la mayor capacidad cerebral e intelectual del hombre, así como con nuestra compleja organización social y con la cultura material. Pero, ¿en qué momento de la evolución se produjeron estas diferencias? ¿Las otras especies humanas que se conservan en el registro fósil crecían de la misma forma?
La paleoantropología ha tratado de responder a estas cuestiones de forma recurrente, y para ello ha investigado fundamentalmente el desarrollo dental, “que posee una serie de características ideales para este estudio”. Sin embargo, en muy pocos trabajos se ha analizado el esqueleto post-craneal (del cuello para abajo), en concreto los huesos largos del cuerpo humano, principalmente “porque existen muy pocos restos de este tipo en el registro fósil”. Este abordaje, según los expertos, es la única forma de reconstruir de forma completa el programa ontogénico de una especie.
La investigadora de la Universidad de Burgos Rebeca García González ha profundizado en el marco de su tesis doctoral, defendida recientemente, en la evolución en el patrón de crecimiento y desarrollo corporal en el género Homo desde el punto de vista del esqueleto post-craneal, a partir de fósiles localizados en la Sima de los Huesos, en la Sierra de Atapuerca. El trabajo ha sido dirigido por los profesores Juan Luis Arsuaga y José Miguel Carretero.
“La Sima de los Huesos presenta una gran cantidad de restos de esta parte del esqueleto pertenecientes a individuos sub-maduros o en crecimiento de la especie Homo heidelbergensis. Esto nos brindaba la oportunidad de realizar este abordaje, establecer el patrón de crecimiento y desarrollo de esta especie y compararlo con otro estudio realizado anteriormente sobre los neandertales y con los propios humanos modernos para conocer cómo habría cambiado”, explica a DiCYT la investigadora.
Entre los 28 individuos recuperados en el yacimiento de la Sima de los Huesos, hay 19 que murieron entre los 11 y los 20 años. Por esta razón, la muestra de la Sima de los Huesos “puede considerarse como la fuente más prometedora para evaluar el patrón de crecimiento y desarrollo en una especie humana extinta”.
El trabajo ha supuesto un verdadero reto metodológico. “Hemos tenido que ser pioneros en muchos aspectos. En la Sima de los Huesos, que es un yacimiento excepcional, los restos óseos y dentales no se encuentran asociados entre sí y hemos tenido que salvar este problema. Para ello, hemos estudiado tres grandes muestras de esqueletos modernos procedentes de Burgos, Portugal y afroamericanos para intentar comprender las distintas fuentes de variabilidad que afectan al crecimiento y al desarrollo esquelético como las diferencias sexuales o ambientales. Una vez que los tuvimos claros aplicamos la metodología a restos dentales y esqueléticos asociados entre sí de neandertales y ya por último abordamos el estudio de crecimiento y desarrollo en los humanos de la Sima de los Huesos”, detalla.
Crecimiento en “alternancia”
Los resultados del trabajo ponen de manifiesto que el patrón de crecimiento y desarrollo de los humanos modernos difiere en parte al de neandertales y Homo heidelbergensis. “En los humanos modernos hemos encontrado una “alternancia” en el crecimiento de los huesos. Cuando los distintos huesos largos como el húmero o el fémur están creciendo en longitud no están creciendo en anchura, primero crecen en un sentido y luego en el otro. En los neandertales ya no vemos esa alternancia sino que van creciendo más o menos indistintamente y sobre todo lo hacen más rápido. Finalmente, hemos encontrado que los humanos de la Sima tenían un crecimiento más continuo y los huesos van creciendo en todas las dimensiones prácticamente al mismo tiempo”, señala.
De este modo, el crecimiento en anchura y en longitud en el Homo heidelbergensis se produce de forma simultánea, motivo por el cuál estos individuos alcanzaban unas grandes anchuras óseas a edades más tempranas que los humanos actuales.
 

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