martes, 24 de diciembre de 2013

Salamanca recupera la imagen de ciudad amurallada que perdió hace más de un siglo (Salamanca)


«Acaba hoy un largo contencioso de la ciudad de Salamanca, que se ha convertido en una realidad para el deleite de todos los salmantinos y visitantes». Un siglo después, la entrada a Salamanca por el puente de Enrique Estevan y la calle San Pablo vuelve a tener el aspecto que tuvo, sin casas adosadas a la muralla. Así lo remarcó el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, que, acompañado por el subdelegado del Gobierno en la provincia, visitó la zona para dar por finalizadas obras y por inaugurada lo que se convertirá a buen seguro en una nueva imagen representativa de Salamanca. «La rehabilitación y acondicionamiento de la muralla y su entorno, en esta zona ubicada en la confluencia de la calle de San Pablo con el Paseo Rector Esperabé, será un nuevo atractivo turístico y patrimonial de la ciudad, ya que esta actuación mejora notablemente la vista de la Muralla y de las catedrales desde esta entrada de la ciudad», destacó el alcalde.
Hay que señalar que las obras han tenido un presupuesto conjunto, entre la aportación municipal y la gubernamental, de 525.000 euros.
Fernández Mañueco subrayó que esta actuación «dignifica» una de las puertas principales de entrada a la ciudad, en una zona que recibe numerosas personas por su enclave en el Conjunto Histórico. De hecho, las obras han permitido recuperar un tramo de la muralla procedente de los siglos XI y XII, que enlaza con otra incluso anterior, de la época romana en la zona de Niños del Coro, y, en definitiva, la imagen original que esta zona de la ciudad tenía hace más de un siglo.
Aniversario
El alcalde recordó de igual modo que la actuación se enmarca en la celebración del XXV aniversario de la declaración de Salamanca como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Por ello, el título que distingue a Salamanca desde 1988 quedará reflejado en esta zona a través del escudo del grupo de ciudades Patrimonio de la Humanidad realizado en el ajardinamiento de los entornos de la muralla y que ya se puede distinguir a simple vista, ya que falta por crecer el espacio vegetal sembrado alrededor.
Fernández Mañueco resaltó también la suma de esfuerzos entre las administraciones para llevar a cabo un importante proyecto que beneficiará a Salamanca como ciudad patrimonial, cultural y turística. «Hay que agradecer también el trabajo de todos los que han colaborado para que esto sea una realidad después de tanto tiempo de polémicas», añadió el regidor local.
Las obras que ha llevado a cabo el Ayuntamiento de Salamanca, adjudicadas por un coste de 290.708 euros, se centraron, principalmente, en el acondicionamiento mediante la urbanización y el ajardinamiento del espacio ocupado por las antiguas viviendas demolidas.
Asimismo, se ha procedido a la mejora del acerado del paseo del Rector Esperabé comprendido entre el Arroyo de Santo Domingo y la calle Teso de San Nicolás. Se ha dado continuidad al diseño urbanístico de Rector Esperabé y de la calle San Pablo con la creación de un murete de piedra. En cuanto al ajardinamiento y ornamentación del talud que queda entre el murete de nueva creación y la muralla es similar al de Rector Esperabé y la calle San Pablo. Se ha creado así un agradable paseo que lleva alrededor de la zona histórica de la ciudad y que puede ser contemplado de modo diáfano desde el mirador del huerto de Calixto y Melibea. Con respecto a posibles intervenciones en otras partes de la muralla repartidas por la ciudad, el alcalde no descartó que puedan ser restauradas y puestas en valor en un futuro, «pero eso será otra historia».
Por su parte, el subdelegado del Gobierno, Javier Galán, se congratuló por lo que considera que es «un ejemplo de colaboración entre las instituciones que ha puesto fin a un larguísimo problema, de trece años, en lo que es la entrada de más afluencia de la ciudad».
Galán incidió en la idoneidad de la colaboración interinstitucional para aunar voluntades que llevan a la solución de problemas o a fin de abordar proyectos de interés para la sociedad que, además, conducen a la «consolidación del patrimonio de la ciudad», como es este caso de colaboración entre el Gobierno de España y el Ayuntamiento de Salamanca. Agradeció a éste su absoluta colaboración en las diferentes fases de la realización de la obra.
La actuación llevaba a cabo por el ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, con un presupuesto de 234.979 euros, ha servido para sanear y consolidar esa parte de la muralla, intervención que llevó a Javier Galán a reiterar su felicitación a la dirección técnica de la obra y a la empresa adjudicataria de la misma por «su dedicación para cumplir escrupulosamente con la tarea encomendada, como requiere un proyecto de este tipo y de importante significado para Salamanca».
Entre las que afectan a la Cerca Vieja, se encuentran actuaciones de drenaje para evitar la posible acumulación de agua en el lecho interno de escorrentía contra la muralla; la puesta de anclajes para mejorar la resistencia al vuelco del muro; la limpieza de las juntas de la muralla, y eliminación de la vegetación o el cegado de huecos, cuevas y de la antigua escalera de acceso al huerto, entre otras. Se suman a los trabajos arqueológicos en la Cerca Nueva, de limpieza, consolidación y remate de la misma, así como de eliminación de vegetación próxima al muro.
Historia
El origen de la Cerca Vieja se encuentra en el origen mismo de la ciudad de Salamanca. Hoy en día los restos proceden de diferentes épocas, desde los primitivos prerromanos, a incluso restos de factura árabe en la zona de la Casa Lis. Tras el asedio al que Almanzor sometió la ciudad, esta muralla quedó muy deteriorada, aunque no se perdió por completo. Por su parte, la Cerca Nueva nació a causa de la necesidad de proteger a los nuevos pobladores de la ciudad tras la conquista de Toledo y la marcha de los árabes a tierras más sureñas. Las canteras de las que se obtuvieron las piedras con las que se levantó esta nueva cerca estuvieron localizadas principalmente en zonas hoy céntricas de Salamanca como Peñuelas de San Blas, aunque también la Cerca Vieja sirvió de alimento a esta nueva muralla.
Críticas
Rafael Cid, miembro de la asociación española de críticos de arte, y reconocido experto en la historia y monumentos de Salamanca, señala que el trozo de Cerca Nueva que sobresale y parte el paso de Rector Esperabé cerca ya de la entrada a San Pablo «no hubiera tenido que conservarse en su totalidad, puesto que rompe la panorámica de la plaza de los Niños del Coro». Según Cid hubiera bastado con eliminar la parte de ese muro que fue reconstruido en el siglo XIX, «y que sufrió cientos de agresiones y recortes a lo largo de los años en los que sirvió como pared medianera de las casas», y dejar otra parte a modo de «contrafuerte», junto a una placa referencial y un enconfrado de los cimientos en el suelo, como referencia arqueológica del antiguo trazado.
Así, apunta, no se hubiera creado un rincón «que no tiene sentido, una especie de muro de las lamentaciones, que va a ser víctima, a buen seguro, de gamberrismo y de incivismo». Se refiere Rafael Cid a la zona de la plaza de los Niños del Coro, donde se encuentra la estatua de José Ledesma, al final de la calle de San Pablo, «donde se encuentra la única parte de la muralla que es con toda seguridad de origen romano, como demuestra el torreón defensivo que puede verse allí». A su juicio, es la zona «más bonita e histórica del lugar» que ahora, con la conservación de la parte de la Cerca Nueva, queda «oculta» para todos aquellos que paseen por Rector Esperabé.
«La falta de sensibilidad que este diseño implica se observa si se realiza una panorámica desde el huerto de Calixto y Melibea», añade. Asimismo, reitera que esa parte de la Cerca Nueva no es «originaria en su totalidad» puesto que los trozos de esa misma muralla que se conservan, por ejemplo, en la zona de Fonseca, donde la Universidad los puso en valor, son «tienen hasta metro y medio de grosor», nada comparable, señala, con el trozo que se puede contemplar ahora en Rector Esperabé, que es, en su opinión, un resto arqueológico «de tercera división que rompe la estructura urbanística del lugar».
En general, todos los expertos coinciden en opinar que la llamada Cerca Nueva, al ser una mezcla de estilos, con piedras y materiales de procedencias diversas, no fue una obra de estética agradable, sobre todo comparada con el resto de la ciudad de Salamanca. A esto hay que añadir la desidia con la que se la trató desde el final de la Edad Media hasta los siglos XVIII y XIX, cuando las diferentes guerras volvieron a convertirla en interesante para la defensa de la ciudad. 

Fuente: El Norte de Castilla:  http://www.elnortedecastilla.es/20131223/local/salamanca/salamanca-recupera-imagen-ciudad-201312232045.html

No hay comentarios: