viernes, 1 de noviembre de 2013

«Los verracos aparecidos en Zamora son pequeñas figuras funerarias» (Zamora)

 
NATALIA SÁNCHEZ
 
 El arqueólogo Gregorio Manglano ofrece hoy una charla divulgativa en la que aproximará a «la escultura zoomorfa celta: tipología e interpretaciones. Los verracos de Zamora», dentro del ciclo «Encuentros con el Museo. Cuatro conferencias y un recital», promovido por el espacio cultural provincial. El experto en esta entrevista aborda algunos de los muchos contenidos que abordará en profundidad en su conferencia esta tarde a partir de las 20.00 horas en salón de actos del Museo de Zamora.
-Díganos. ¿Qué son los verracos?
-Son unas esculturas hechas en granito, fundamentalmente, que vienen representando o bien a toros o bien a cerdos. Están realizadas en la segunda época del Hierro, por lo que podemos fecharlas entre el siglo IV antes de Cristo hasta el siglo IV después de Cristo, aproximadamente. Estas figuras dejaron de realizarse en época romana tardía.
-¿Por qué se hacían estas figuras?
-Existe una polémica sobre el asunto y hay diversas corrientes doctrinales. Unas abogan por su carácter funerario y otras defienden que eran esculturas delimitadoras de caminos o de pastos.
-De las tendencias de pensamiento existentes, ¿con cuál está usted de acuerdo?
-Personalmente yo creo que las dos corrientes son compatibles y conjugables
-¿Por qué?
-Me explico. En un principio, en época prerromana, estas esculturas podían ejercer una función delimitadora, pues eran hitos que indicaban pastos o terrenos que daban constancia de que ese territorio pertenecía a un pueblo que en alguna medida está representado e identificado con un tipo de escultura. Posteriormente durante la época romana cambian de tamaño, de significado y de forma ... y van a convertirse en estatuas funerarias. La transformación de significado de los verracos se debió a Roma que modificó la forma de vida o de la manera de delimitar la propiedad de las tierras, entre otros muchos aspectos.
-En Zamora ¿cuál de las funciones predomina?
-Son funerarios casi todos. Son figuras pequeñas de carácter funerario que, muchas de ellas, presentan epigrafía. Hace muchos años eran hallazgos casuales o de eruditos, pero las que han aparecido en tiempos más cercanos lo hacen en excavaciones reguladas, planificadas y autorizadas. Geográficamente, como núcleos de concentración de esculturas significativas en la provincia zamorana, citaría los términos de Muelas del Pan, Villalcampo o Villardiegua.
-Las piezas localizadas en la provincia de Zamora, ¿qué morfología presentan?
-Son esculturas muy esquematizas y de pequeño tamaño. Oscilan entre los 30 y los 40 centímetros. En Zamora predominan las figuras de toros mientras que en otros puntos como las zonas centrales de la meseta o del sur de ella, como Toledo o Cáceres, abundan más los cerdos. Los recursos económicos ganaderos de alguna manera pudieron hacer que en algunas zonas se realizaran toros y en otros lugares cerdos, pero este planteamiento no deja de ser una conjetura. Carecemos de fuentes históricas porque no se habla de ellos hasta la Edad Media. Además estas figuras son un ejemplo de patrimonio cultural de la Península Ibérica porque se documentan ejemplares en Portugal.
-Y ¿qué información proporcionan los propios verracos?
-Los verracos por la epigrafía son una manera de ofrecer una cronología. Junto con otros materiales nos dan indicios de la pertenencia a determinados castros hacia qué cultura estaban adscriptos. En definitiva, nos proporcionan una información cultura arqueológica y a veces una datación.
-Estas piezas cada vez son más estudiadas, pero ¿también más valoradas?
-Estas esculturas de verracos en tiempos pasados muchas veces se han destruido para convertirse en graba y hacer caminos. Ahora cuando se encuentran se le da un valor que antes no se otorgaba porque es un objeto arqueológico que nos habla de una cultura y una cronología. El prehistoriador la única herramienta que tiene es el registro material. Además cuando una sociedad tiene unos vestigios arqueológicos representativos está hablando de sus propias raíces. Valorarlos es una manera de sentirse identificado con un pasado que nos unifica. Actualmente existe una conciencia de que todo el patrimonio histórico y artístico es parte de nosotros mismos.
-¿Ayuda a su valoración que algunos ejemplos, como los toros de Guisando, sean de sobra conocidos por la población?
-Evidentemente. Sin embargo los abulenses por su estilística son anteriores a los localizados en la provincia de Zamora. Los toros de Guisando son prerromanos y durante la época de Roma tuvieron una reutilización, mientras que los ejemplares de la provincia zamorana son de la etapa romana, en su gran mayoría, y se hicieron por tradición. La figura del verraco cada vez es más apreciada e incluso hay ciudades y municipios que las han incorporado dentro de su heráldica. A esta figura se le está dando la importancia que merece y supone una puesta en valor de un patrimonio singular propio de determinadas zonas de la Península Ibérica, lo que, en definitiva, demuestra un arraigo y un acervo propio de la sociedad que lo produjo y como herederos lejanos es parte de nuestra historia.
 

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