viernes, 27 de septiembre de 2013

Revivir la Edad de Hierro (León)

 
Desde la Edad de Hierro se mantiene en pie. Es el Castro de Chano, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la provincia de León. Destaca por su excepcional estado de conservación, donde se han localizado cerca de veinte construcciones. Cada una de ellas recuerda cómo era el día a día de aquellos pobladores que tantas huellas han dejado en la comarca del Bierzo.
Durante este verano han sido muchas las personas han pasado por este yacimiento que, gracias al Ayuntamiento de Peranzanes, ha contado con un guía turístico durante los meses de julio, agosto y septiembre.
Años atrás disponía de una subvención del Consejo Comarcal del Bierzo para abrir la público el Centro de Interpretación durante más tiempo pero la crisis ha recortado esta ayuda, lo que ha obligado al Ayuntamiento de Peranzanes a hacerse cargo de este servicio turístico para dar a conocer uno de los lugares más curiosos e históricos del Bierzo.
No es todo lo conocido que merece y apenas forma parte de las promociones turísticas. Pese a ello, todos los visitantes que pasan por este enclave quedan maravillados por aquella forma de vida. El Castro de Chano se puede visitar todo el año ya que el yacimiento está abierto pero lo que no es posible conocer sin cita previa es el Centro de Interpretación que está formado por tres cabañas, una palloza ambientada en la época más otras dos que hacen las veces de bar y de oficina.
En la zona norte del interior del castro se documentaron dieciseis edificaciones de planta circular y tres fosos excavados en la ladera oeste. Entre las viviendas, que suelen encontrarse en terrenos inclinados, se observan escaleras de piedra, calles o caleyos (calles muy estrechas). Viviendas construidas con materiales como la pizarra y que podían alcanzar hasta cinco metros y medio de diámetro y sus muros unos sesenta centímetros de grosor.
La única abertura era la puerta de entrada y ésta aparece elevada sobre el suelo. Son edificaciones de tipo doméstico, teniendo en el centro el hogar sobre una gran losa de pizarra jalonada por lajas inclinadas. Alrededor del hogar los objetos y enseres (calderos, escobas, cuencos...) y la techumbre construida a base de materiales vegetales o de paja (teitos). Entre los principales materiales encontrados destaca la cerámica (ollas y orzas fabricadas a mano, urnas y cuencos torneados, decorados a veces con estampillas o pequeños cordones impresos); o los útiles metálicos, sobre todo en hierro (cuchillos, lanzas, martillos, hebillas...).
El castro estuvo habitado por astures entre el siglo I antes de Cristo y la primera mitad del siglo I después de Cristo. Un paso más en la importancia de este yacimiento arqueológico lo marca la construcción del Centro de Interpretación, que ha permitido recuperar las cabañas con techos de paja (teitos) tan habituales en Los Ancares.
A unos cien metros del Castro de Chano se han construído tres cabañas similares a las que hace miles de años ocuparon la zona, según se ha extraído de la documentación existente y a escala real. Una de ellas representa un almacén, otra una vivienda y en la tercera se ha instalado una oficina de información con el objetivo de que el visitante pueda conocer a la perfección este simbólico lugar.
En su interior se muestra cómo eran las estancias, los enseres y el mobiliario de los habitantes del poblado, el modo de vida y las costumbres.
Las escalinatas de piedra que unen las edificaciones de uno de los legados celtas más importantes de la Península Ibérica van guiando al visitante por este enclave con miles de años de historia situado entre los ríos Cúa y Modego.
Geli es la guía turística contratada por el Ayuntamiento de Peranzanes para explicar a los turistas cómo vivían los pobladores del Castro de Chano. Asegura que durante este verano han disminuido el número de visitantes pero, aún así, son muchos los que se acercan a conocer este yacimiento, sobre todo procedentes de Extremadura, Madrid o Valencia y también de Castilla y León.
Mientras el verano es la época propicia para que los foráneos conozcan este castro, los meses de septiembre, octubre y noviembre son los preferidos por los leoneses, aunque en estas fechas no está abierto el Centro de Interpretación, para lo que es imprescindible contactar con el Ayuntamiento de Peranzanes.
Geli afirma que está muy bien conservado y destaca el interés que muestran quienes se acercan hasta el Castro de Chano. Se encarga de trasladar a los visitantes a aquella época. Dice que lo que más les sorprende es ver la altura de las paredes, el agujero que tiene una de las piedra que servía para introducir un palo y mover una gran olla, que no tienen ventanas o la elevación de las puertas. «Son muchos detalles los que despiertan su curiosidad», asegura esta guía que lamenta que no tenga la proyección turística que se merece dado su buen estado de conservación.
Otro de los atractivos de este enclave se puede encontrar mirando al cielo dónde «el azul es espectacular», resalta Geli, algo que hace de esta ruta un recorrido aún mucho más especial.
Durante una hora es la encargada que contar cómo vivian estos habitantes en la antigüedad algo, dice, que no deja indiferente a nadie. Esta área dispone también de zonas de descanso y es el lugar ideal para iniciar varias rutas que recorren el municipio de Peranzanes, Trascastro o Guímara.
En la carretera de Castro a Guímara se encuentra el Centro de Interpretación. El municipio leonés de Peranzanes, al noroeste de la comarca del Bierzo, está a cuarenta kilómetros de Ponferrada y a 133 de León. El Castro de Chano está dentro del Valle de Fornela y fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Aqueológica en el año 1994. Los teléfonos para obtener más información sobre la visita a esta zona son 987 565082 y 987565009.
Del imponente Valle de Fornela también forman parte otros pequeños pueblos con encanto como Fresnedelo, Cariseda, Faro, Trascastro, Chano y Guímara (dónde termina la carretera), además de Peranzanes. Se trata de un espacio protegido, al formar parte del paraje de la Sierra Natural de Los Ancares. El Castro de Chano es el principal reducto arqueológico que se encuentra en la zona y uno de los mejor conservados del país.
 

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