miércoles, 8 de mayo de 2013

El paradigma del patrimonio histórico (Palencia)

 
Castilla y León ha experimentado un giro radical en la percepción de la importancia de su patrimonio, ha dado pasos exponenciales en su conservación y puede estar orgullosa del trabajo desarrollado en los últimos treinta años. La optimista visión procede de ‘Los mejores de los nuestros’, un ciclo de tertulias que abrieron ayer el director del Museo Arqueológico Regional de Madrid, el soriano Enrique Baquedano;y el director de la Fundación Santa María la Real de Aguilar, Juan Carlos Prieto, distinguidos con el Premio Castilla y León en 2011 y en 2004, respectivamente.
El escenario fue el Museo de Palencia, la primera de las ocho citas de estas conversaciones que reunirán a dieciséis galardonados con el Premio Castilla y León –ahora que se cumplen los treinta años de su creación–, que serán retransmitidas por Televisión Castilla y León en septiembre.
Ambos profesionales coincidieron en que Castilla y León mantiene en buen estado de conservación su patrimonio y que debe estar orgullosa de la vuelta que ha dado a la situación, «porque los años sesenta y setenta fueron una época de desarrollismo buena para otros temas, pero perniciosa para el patrimonio, pero ahora la cultura forma parte del ideario de los españoles», destacó Juan Carlos Prieto. «Se trata de procesos lentos pero el concepto va calando en la sociedad», dijo con el argumento de la capacidad de generar proyectos que aprecia en la sociedad, programas de restauración que surgen desde los pueblos y las organizaciones locales, como se evidencia en el Plan Románico Norte que promueve la Junta de Castilla y León y que él mismo coordina.
Ahí añadió también Baquedano que la sociedad ha sido capaz de lanzar a las instituciones el mensaje sobre la necesidad de cuidar el patrimonio, algo que ha revertido en los ciudadanos en forma de proyectos que son sugeridos o iniciados por ellos, dijo recordando a Emiliano Aguirre, el ‘padre’ de Atapuerca.
Yes que Baquedano citó Las Edades del Hombre y Atapuerca como ejemplos que, a su juicio, evidencian el giro que ha experimentado Castilla y León en torno al patrimonio y a su conservación. «Las Edades del Hombre han logrado una repercusión internacional y las sedes que han acogido las diferentes ediciones han sido conocidas gracias a esta iniciativa», explicó Baquedano, que ocupó el cargo de director general de Patrimonio de la Junta entre 1983 y 1986, años en los que comenzó la restauración de la catedral de Palencia. «YAtapuerca es el proyecto antropológico mejor planteado en todo el mundo, un mito, un modelo de cómo hacer las cosas bien en investigación y difusión científica», apuntó.
No se olvidó el Premio Castilla y León 2011, igual que tampoco lo hizo su compañero de conversación, del arquitecto José María Pérez ‘Peridis’, el impulsor de la Fundación Santa María la Real, también para ensalzar la continuidad que han tenido en Castilla y León los grandes proyectos de restauración del patrimonio. «El genio Peridis puso en marcha la operación más importante de rescate y difusión del patrimonio románico, y también ha sido un acierto que instituciones públicas y colectivos hayan logrado que esos proyectos continúen», afirmó Enrique Baquedano. YJuan Carlos Prieto incidió en el extraordinario esfuerzo de gestión desarrollado sobre el patrimonio cultural por parte de las administraciones «al margen de vaivenes políticos».
Aunque también coincidieron en que el camino que queda por recorrer es largo, los dos profesionales insistieron en que el patrimonio es realmente una seña de identidad para esta comunidad. «El patrimonio histórico es uno de los elementos que nos distingue, Castilla y León está construyendo paradigma», afirmó. «Y estamos obligados a mantener esta trayectoria, a transmitir ese valor, que la sociedad se crea esto definitivamente», subrayó Baquedano.
Juan Carlos Prieto ensalzó las importantes herramientas de conservación preventiva que se están desarrollando en la región y consideró que las empresas dedicadas a la conservación del patrimonio «son extraordinarias y muy serias, pero quizá no están del todo globalizadas», apuntando a la necesidad de que se posicionen en el mercado internacional.
Por su parte, Enrique Baquedano recurrió a algunos ejemplos como aval de ese peculiar trabajo de conservación del patrimonio de Castilla y León. El que fuera director general de Patrimonio recordó cómo un alumno de Peridis le alertó entonces del problema de derrumbamiento que sufría la iglesia de San Hipólito de Támara de Campos «y fuimos los primeros en España que desarrollamos un sistema de cosido al terreno», añadió. También recordó la estructura de madera encolada aplicada en la cubierta de la iglesia de Santiago de Medina de Rioseco o las reintegradoras de papel, pioneras también en España, utilizadas en el Archivo General de Simancas. También coincidió Baquedano con Prieto en el posicionamiento internacional de las empresas de restauración como un reto de futuro.
Empleo e ingresos
Sin obviar la negativa coyuntura económica, ambos profesionales también convinieron en que el patrimonio debe mantenerse como yacimiento de empleo y fuente de ingresos.
Yen el marco del trigésimo aniversario del Estatuto de Autonomía de Castilla y León, ambos contertulios se mostraron partidarios de la descentralización, si bien apostaron por una cooperación más amplia entre regiones. «El cambio que ha representado el modelo de organización territorial para el patrimonio ha sido proverbial, y ha sido beneficioso incluso para Cataluña», afirmó Baquedano, si bien reclamó «la circulación de ideas entre comunidades autónomas, ahora que el Ministerio se ha declarado inerme ante la situación actual».
Finalmente, Juan Carlos Prieto, con el ejemplo de la Enciclopedia del Románico en la mesa, apostó por no poner líneas al trabajo de conservación y restauración «porque el concepto de patrimonio es mucho más extenso».
 

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