martes, 19 de febrero de 2013

Un campamento bajo un pastizal (León)


El satélite no evitará el pico y la pala. El descubrimiento de un posible campamento romano en un pastizal en Villaquilambre, a un metro de profundidad, exigirá una excavación tradicional, sobre el terreno, para verificar si el gran rectángulo de cinco hectáreas que desveló la tecnología Lidar (Light Detection and Ranging) es lo que parece.
La historiadora leonesa Mónica Castro de Lera, que localizó este acantonamiento romano inédito —a pesar de los vuelos arqueológicos que hace un par de años hicieron un barrido de la provincia—, sufría ayer un auténtico bombardeo en las redes sociales, ante el impacto que ha causado su hallazgo. Las instituciones, en cambio, ni siquiera han respondido a los correos electrónicos en los que les informaba oficialmente de su descubrimiento.
Castro, que ha trabajado en varios yacimientos leoneses, no quiso reservarse la información para publicarla en un trabajo que le habría reportado notoriedad en la comunidad científica, sino todo lo contrario. «Quería que todo el mundo tuviera acceso a este hallazgo. Es mi manera de hacer las cosas», explica. Castro no desvela la localización exacta del nuevo enclave romano para evitar que atraiga a expoliadores, ‘armados’ con detectores de metales, en busca de monedas de hace dos mil años.
Las hipótesis
Será la Junta la que determine ahora si se efectúan ‘catas’ en puntos claves del yacimiento, situado muy próximo a la villa romana de Navatejera, para averiguar si efectivamente es un nuevo campamento de la Legio VI o la VII. Arqueólogos consultados por este periódico consideran «muy acertadas» las tesis de Castro, avaladas por las categóricas imágenes del satélite.
Dada la relativa proximidad (unos tres kilómetros) al campamento que daría origen a la ciudad de León, Castro aventura que el de Villaquilambre pudo utilizarse de forma temporal, mientras se construía aquél. Otra posibilidad es que fuera un campamento auxiliar o ‘de marcha’ o bien que se empleara como campo de entrenamiento para los soldados romanos. En cualquiera de los supuestos, se trataría de un gran hallazgo; y mucho más si, como también baraja Castro, son los restos del primer ‘bastión’ romano, anterior al recinto que erigieron en la capital leonesa la Legio VI y, posteriormente la VII.
No es inusual localizar varios campamentos en enclaves geográficos relativamente cercanos, como los tres que localizó en Castrocalbón el investigador Ernest R. Loewinsohn o los cuatro que existen en Valdemeda.
Una lectura con georradar podría ofrecer datos más precisos, aunque las pruebas más fidedignas obligarán a cavar. «Si es un campamento tiene que tener un foso», explican los expertos, «y es relativamente fácil de averiguar». Los arqueólogos no descartan que, pese a la proximidad con la villa romana de Navatejera, el campamento sea de una época diferente. El satélite también delata la existencia de dos interrupciones muy marcadas en los lienzos Este y Sur, que se corresponderían con los accesos a este recinto militar romano.
 

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