lunes, 29 de octubre de 2012

Una mirada a los trabajos arqueológicos de la cuenca del Duero


JPA/DICYT El Museo de León ha acogido en los tres últimos días las II Jornadas de Jóvenes Investigadores del Valle del Duero, una cita organizada por la asociación Zamora Protohistórica en la que investigadores de varios países han presentado trabajos arqueológicos que abarcan desde el Neolítico hasta la Antigüedad Tardía. Los proyectos pertenecen a tesis doctorales, tesinas, trabajos fin de máster o proyectos de investigación profesionales y que tienen como marco geográfico la cuenca del Duero.
Un ejemplo del tipo de trabajos presentados es una investigación sobre Las Choperas, un yacimiento de superficie situado en la localidad leonesa de Santas Martas, fue localizado en 2005 por la Universidad de León y pertenece probablemente a la Edad de los Metales (entre el Calcolítico y la Edad del Bronce), de acuerdo con las características de los materiales encontrados.
“Por el momento, se está llevando a cabo el estudio tipológico y técnico del numeroso material lítico tallado localizado, unas 3.500 piezas”, explica a DiCYT la investigadora Azucena Martín. “Sería muy interesante llegar a realizar un estudio sobre las áreas de aprovisionamiento de las materias pétreas utilizadas para la talla. Tenemos materias locales, pero también foráneas, y podrían intentar analizarse redes de circulación de estas materias o utensilios con otras áreas geográficas”.
Hasta el momento, los científicos han podido plantear la probable presencia de un taller lítico en Las Choperas, orientado a la producción específica de este tipo de dientes de hoz sobre cuarcita. Estos elementos tallados en piedra a modo de dentadura con una forma semicircular o rectangular son una hoz prehistórica que se utilizaba para cortar materias vegetales.

No obstante, entre el numeroso material lítico tallado, aparecen otra serie de útiles, característicos de la Prehistoria Reciente. “También hemos detectado una presencia de piezas elaboradas sobre materias primas foráneas, por un lado, sílex de Mucientes” (procedente de la localidad homónima vallisoletana); y por otro, un sílex blanco-beige del “que desconocemos su procedencia, y que tiene una alta representación en el conjunto, suponiendo cerca de un tercio del material tallado de Las Choperas”.
Magnetometría

Por otra parte, las nuevas tecnologías y su relación con la Arqueología ha sido uno de los puntales de estas jornadas. La empresa vallisoletana Arbotante ha presentado las ventajas de la magnetometría, técnica que “consiste en la detección de variaciones locales en la intensidad del campo magnético terrestre también llamadas ‘anomalías magnéticas’. “Su aplicación en arqueología se encamina hacia la detección de estas anomalías”, explica Iván García, responsable de la empresa.
“La ventaja es que permite realizar una cartografía de alteraciones magnéticas del subsuelo, que interpretado en clave arqueológica permite diferenciar estructuras positivas como muros y edificios, y negativas, como fosos, zanjas o cabañas. Además permite salvar la contingencia de la abundancia de vegetación, que en prospecciones terrestres impide visualizar los restos arqueológicos en superficie”, detalla el experto.
Esta tecnología está siendo aplicada por Arbotante en la finca Coto Bajo de Matallana, un complejo arqueológico integrado por varios yacimientos que abarcan desde la Prehistoria hasta nuestros días. “Durante 2012 ha sido evaluado con resultados muy interesantes, ya que ha permitido detectar estructuras arqueológicas sin necesidad de recurrir a costosos movimientos de tierra”, señala. Entre estas estructuras se han detectado silos prehistóricos, muros romanos, tumbas medievales, y estructuras tradicionales como un palomar. En los próximos meses se espera aplicar en al menos tres yacimientos arqueológicos nuevos, cuyos directores se han mostrado muy interesados en esta novedosa tecnología.
 
 
 

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