viernes, 14 de septiembre de 2012

Monte Cildá (Olleros de Pisuerga, Palencia)


El Monte Cildá (Olleros de Pisuerga, Palencia) ha deparado importantes vestigios arqueológicos, de asentamientos cántabros, romanos y visigodos, llegando a situarse en este lugar la  en él la ciudad cántabra de Vellica. Con una extensión de algo más de 1 km, se encuentra a 976 metros de altura, protegida en sus frentes Norte y Oeste por una muralla tardorromana de la que se conservan abundantes restos. Algunas de las piedras de sus fortificaciones fueron aprovechadas para construcciones cercanas.
Las primeras prospecciones fueron llevadas a cabo en 1891 por encargo de Claudio López Bru, Marqués de Comillas. Se hallaron una treintena de estelas funerarias del s. III.Desde 1963 la Diputación de Palencia financió estudios llevados a cabo por Miguel Ángel García Guinea. Se localizaron las murallas defensivas, una importante cantidad de elementos epigráficos, estelas sepulcrales, aras e inscripciones honoríficas. Se descubrió una tésera de hospitalidad estudiada por Eduardo Peralta Labrador. A partir de 2002 se reanudaron las excavaciones, financiadas por la Junta de Castilla y León.
Este lugar fue habitado desde el siglo I a.C. Autores como Schulten, García Guinea e Iglesias Gil han situado en Monte Cildá la ciudad de Vellica.
Durante el siglo III d.C. se levanta una primera muralla, reforzada en el siglo V. En este mismo momento se construye una nueva muralla más fuerte y adelantada que protege a sus habitantes hasta que con la llegada de los visigodos, el enclave es conquistado por Leovigildo en el año 574.
Tras la invasión musulmana, Monte Cildá es ocupado de nuevo desde los primeros siglos de la reconquista por una pequeña población que se mantiene hasta que su abandono definitivo en el siglo XII.
 

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