martes, 28 de agosto de 2012

Contrebia Leucade (Aguilar del Río Alhama, La Rioja)


Contrebia Leucade (La Rioja) es la ciudad en la que se conservan las ruinas del antiguo asentamiento celtíbero en Aguilar del Río Alhama, en el término de Inestrillas. La particular geomorfología del lugar en que se construyó la ciudad, unida a las soluciones que se adoptaron para urbanizar un espacio de fuertes pendientes, ha facilitado la excepcional conservación de un sistema defensivo y de sus elementos internos. En la actualidad, el yacimiento arqueológico es uno de los más espectaculares de España y el más significativo a la hora de conocer el grado de desarrollo técnico y la capacidad de organización de los celtíberos. Contrebia Leucade se sitúa en un punto intermedio del valle del Alhama, a una distancia aproximada equidistante de Gracurris (Alfaro), fundada por los romanos, en la desembocadura del citado río como base de operaciones militares, y de Numancia, la capital arévaca que capitalizó la resistencia contra Roma. Controlaba de esta forma una de las vías de comunicación más directas con el Ebro y la Meseta.
En el frente de la muralla romana, concretamente, en su parte más baja, se sitúan tres aberturas por las que se desaguan otros tantos canales tallados en la roca, destinados a evacuar el agua de lluvia. También se supone, que la calle principal que uniría la puerta Norte con la del Sur por la vaguada serviría, además, para encauzamiento de aguas.
Su trazado discurre entre alineaciones de casas ajustándose a las curvas de nivel del terreno. La mayor parte de las calles visibles están excavadas en la roca. Su anchura varía entre 1,80 y 2 metros y están recorridas por dos profundas estrías paralelas provocadas por la rodadura de los carros.
Las pruebas vienen dadas por la presencia de series de mechinales abiertos en las paredes talladas en la roca natural en los que encajaban las vigas que soportaban los suelos de las plantas superiores.
Elemento común en muchas estancias son los depósitos excavados en la roca natural y revestido de yeso. Por lo general estaban tapados, conservándose, en muchos casos, los rebajes y retalles en los que encajaba la cubierta de madera o de piedra. Parece seguro que se destinaban a contener sustancias líquidas o semilíquidas, incluida el agua.
Las casas varían en forma y tamaño para adaptarse a las condiciones que impone la urbanización en ladera, estas se sitúan al interior de las terrazas, de manera que el cortado vertical de la roca constituye la pared de fondo. Predominan las casas con dos estancias: el vestíbulo y la habitación principal, aunque son de especial importancia las que poseen una 3ª estancia excavada en la roca natural con techumbre a doble vertiente.
La ordenación de Contrebia Leucade se ajusta a la topografía dirigida a optimizar el aprovechamiento del espacio. En el caso de Contrebia Leucade, toda su superficie se sitúa en las laderas de acusada pendiente, por lo que éstas se transformaron y reorganizaron para convertirse en terrazas horizontales para la instalación de casas y calles. Para la construcción de las terrazas se optó por tallar profundamente la roca de la ladera para crear planos horizontales escalonados.
El pozo permitía el abastecimiento de agua de la población sin la necesidad de salir de la fortificación, circunstancia que ofrecía una gran autonomía a los habitantes de Contrebia Leucade, sobre todo, en periodos de asedio. Desde el pozo se inicia el ascenso a la ciudad por un tramo de escalerillas abovedado de seis metros longitud, tres metros de alto y un metro de ancho.
Los habitantes de Contrebia Leucade decidieron reforzar el sistema de defensa añadiéndole torres de gran tamaño.
Se han documentado restos de 4 torres en el tramo meridional aunque se intuye en otras zonas.
Las 4 torres se encuentran separadas entre si por una distancia aproximada de 20 metros, lo que las convierte en un sistema de torres “en serie”. Son torreones de 70 metros cuadrados con una subdivisión interna que genera dos habitaciones. Este tipo de torres de muralla reciben el nombre de “torres de cajones”.
 
 

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