martes, 3 de julio de 2012


CSIC/PAD/DICYT Fabricado con madera de tejo (Taxus Baccata) y de 1,08 metros de longitud. Estas son las características del arco más antiguo del Neolítico descubierto hasta la fecha, que ha sido recuperado en el yacimiento arqueológico de La Draga (Girona). El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha participado en el hallazgo de esta pieza cuya datación estima su origen hace entre 7.400 años y 7.200 años.
El investigador de la Institución Milá y Fontanals del CSIC Xavier Terradas, lo considera un hallazgo “muy importante ya que puede aportar nuevas perspectivas para comprender cómo eran las primeras comunidades humanas”.
El comienzo del Neolítico está marcado por el inicio del sedentarismo y la sustitución de la caza y la recolección por la agricultura y la ganadería. Terradas, en representación del equipo de investigación, explica: “Dado el poco peso de la caza en estas comunidades, el hallazgo de esta pieza podría atribuir su uso a otras cuestiones como el prestigio y la defensa”.
Aunque existen registros de arcos más antiguos en el norte de Europa, atribuibles al paleolítico y mesolítico, sus características difieren de las que dominarán la construcción de estas herramientas a lo largo de la historia, ya que no están fabricados con madera de tejo como suele ser lo habitual.
Otros arcos neolíticos más recientes, la mayoría del centro y el norte de Europa, también fueron fabricados a partir de la madera de éste árbol. Según Terradas, “esta tradición se irá incrementando a lo largo de la historia”. El equipo de investigación descubrió previamente fragmentos de otros dos arcos de similares características, “este es, por tanto, el conjunto arquero más antiguo del neolítico”, añade.
La madera de tejo es ampliamente utilizada en arquería por su flexibilidad y resistencia. De entre los diferentes restos hallados en el yacimiento, Terradas explica que “sólo los arcos, y algún otro objeto, fueron fabricados con este material, lo que sugiere que su uso estaba reservado a la construcción de estas armas”. Por su parte, la cuerda, que no ha logrado conservarse, estaría probablemente fabricada con tendones o algún otro tipo de fibra de origen animal.

Un yacimiento único
Los humanos que ocuparon el asentamiento de La Draga, lo hicieron de forma prácticamente continua a lo largo de unos 400 años. El yacimiento alberga, por tanto, numerosas claves para el estudio de las formas de vida de las primeras poblaciones neolíticas. Terradas asegura que, además, “sus singulares características lo convierten en un campo de estudio excepcional”.
Parte de La Draga, de unos 8.000 metros cuadrados de superficie en total, correspondía a una playa neolítica que actualmente se encuentra sumergida bajo las aguas del lago de Banyoles. El investigador del CSIC explica: “El hecho de que las aguas freáticas cubran en gran medida los niveles arqueológicos, ha permitido que se den unas condiciones anaeróbicas que han favorecido la conservación de la materia orgánica, lo que lo convierte en un yacimiento único”. Además, pertenece a uno de los asentamientos “más antiguos y con mayor continuidad del Neolítico peninsular”, añade.
Entre los restos encontrados destacan las 24.500 piezas de fauna que indican un consumo mayoritario de vaca, cerdo, oveja y cabra, base de la dieta mediterránea actual y que, a su vez, retrata el gran peso de la ganadería en esta sociedad. Terradas explica: “Los restos también sugieren la existencia de procesos para la obtención de la leche y constituirían una de sus evidencias más antiguas”.
El yacimiento también ha revelado la presencia de 168 utensilios diversos fabricados con diferentes maderas como mangos de hoz, palos cavadores, puntas de proyectil, cucharones y peines, entre otras herramientas. Por su parte, el registro vegetal está compuesto por más de 300.000 semillas cereales, así como de otras leguminosas como la lenteja y el guisante, lo que describe el también importante papel de la agricultura en la comunidad.
Todos estos hallazgos han tenido lugar gracias a varias campañas de investigación, financiadas por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya y el Ministerio de Economía y Competitividad. Actualmente, el equipo de excavación está liderado por el Museo Arqueológico Comarcal de Banyoles y cuenta con la colaboración de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, el Museo Nacional de Arqueología de Cataluña y el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña.

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