jueves, 2 de febrero de 2012

Castreños de la Edad del Hierro: ni tan pacíficos, ni tan iguales, ni tan primitivos (Galicia)

¿Quién vivía en los castros gallegos? ¿Cómo eran y de qué se alimentaban? ¿Cómo se organizaban? ¿Cúal era su estructura social? Estas y otras muchas preguntas son las que se hizo y a las que ha intentado dar respuesta el arqueólogo Xurxo Ayán en la investigación 'Casa, Familia y Comunidad en la Edad del Hierro del Noroeste'.
Precisamente, Ayán se centra en el estudio global de la vivienda y el espacio doméstico de los castros del noroeste de la Península Ibérica empleando datos de proyectos arqueológicos desarrollados en los últimos años en el castro de Castrolandín (Cuntis, Pontevedra), en los castros de Neixón (Boiro, A Coruña), en el castro de Montealegre (Moaña, Pontevedra), y en Campo de A Lanzada (Sanxenxo, Pontevedra).
Este trabajo, que forma parte de su tesis doctoral, dirigida por los investigadores Felipe Criado Boado, profesor de investigación del CSIC y Marco Virgilio García Quintela, catedrático de Historia Antigua de la USC, es la primera gran investigación integral sobre el modo de vida de los castreños desde hace más de tres décadas. Y con él cubre un vacío notable en la investigación sobre el mundo de los castros, actualizando el registro arqueológico que había hasta el momento.
Las comunidades castreñas desarrollaron la arquitectura en piedra más monumental de toda la Europa continental con un bagaje tecnológico muy limitado. ¿Y cómo fue posible? "Por la consolidación de un paisaje agrario desarrollado, una implantación en el territorio y el desarrollo de estructuras de parentesco extensas", apunta Ayán. Y es que los castreños no eran tan primitivos como se reflejan en los cómics, en los manuales escolares o en el imaginario colectivo.
Los castros surgieron entre los siglos X y VIII A. C. como tentativa de estas comunidades de luchar contra la jerarquización y división social. El poblado monumental era una obra colectiva, donde el asentamiento estaba por encima de las unidades familiares. En la tesis se constatan las primeras diferencias sociales en la arquitectura doméstica gracias a excavaciones como las de A Lanzada y Castrolandín. Una idea que rompe con la imagen tradicional de la sociedad castreña igualitaria, pacífica y primitiva.
¿Poligamia?
Precisamente, el tipo de estructura de las casas de la fase final del periodo castreño, antes de la conquista romana, hacen factible, según Ayán, la poligamia como mecanismo de reproducción social, como ocurrre con los grupos africanos premodernos. Por esta razón, el investigador apunta que la cultura castreña, como tal, no existió. "Convivían y malvivían comunidades muy diferentes, había una variabilidad regional tremenda, movimientos de población e influencias de muy diversa índole", apunta.
También rompe con otro de los mitos que había hasta ahora: la visión de la romanización como idea de progreso para estas comunidades. "Eso es una falacia", asegura Ayán, que aclara que muchas de las innovaciones técnicas llegaron con el comercio mediterráneo anterior o con la participación de guerreros castreños en las tropas cartaginesas, por ejemplo.
La investigación es un hito historiográfico, ya que abarca una reflexión teórico-metodológica surgida en el seno del Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT) –órgano que integra a 50 personas que estudian el patrimonio cultural como problema científico- en la última década, conciliando Arqueología del Paisaje, Arqueología de la Arquitectura y otros marcos interpretativos desarrollados por el modelo de investigación anglosajón.
Referente en la arqueología española.
De hecho, esta línea de trabajo es un referente en el contexto de la arqueología española en la actualidad. "Rompe con el modelo anquilosado de tesis doctoral en Arqueología, fractura de lleno ese género y da lugar a una obra crítica, multivocal, que mezcla diferentes géneros", asegura el autor de la investigación, Xurxo Ayán, en declaraciones a ELMUNDO.es.
En el trabajo se destaca la importancia que la casa castreña tuvo a lo largo de la historia. Un ejemplo de ello se puede observar en las excavaciones del Monte do Castro, en Ribadumia (Pontevedra), que es un "ejemplo perfecto", según Ayán, de la "monumentalización" de un espacio doméstico en los poblados fortificados de las Rías Baixas a lo largo de la Edad del Hierro.
De los primeros tiempos de este asentamiento se han encontrado depósitos de ceniza y ornamentos de bronce entre agujeros de poste que presentan los castros. "Es un puzzle cargado de leves huellas de un período del que aún sabemos muy poco", apunta Ayán. Las cabañas, hechas con materiales perecederos, recuerdan el panorama característico de los 'hillforts' británicos o de los castros de Centroeuropa.
Precisamente, en la 2ª Edad del Hierro tiene lugar uno de los procesos más característicos del noroeste de la Península Ibérica: la petrificación de las viviendas. Nuevas cabañas circulares brotan por encima de las precedentes y, sobre estas casas, se levantará después una monumental casa-patio que imita el modelo de prestigio de aparece en las 'oppida bracarenses'.
El estudio también analiza la imagen que de la casa castreña dan los cómics, los manuales escolares, el mundo tradicional gallego, los parques arqueológicos y la cultura popular contemporánea. Un aspecto nunca tratado hasta el momento en trabajos científicos por no ser concebido cómo digno de ser investigado desde tal perspectiva.
Historia crítica
Además, la investigación abarca la primera historia crítica de la arqueología gallega, desde el siglo XVIII hasta la actualidad y constituye todo un ejercicio de recuperación de la memoria histórica de esta disciplina. Así, analiza la ruptura que supuso el golpe de estado de 1936 y reivindica la figura de arqueólogos asesinados y exiliados, como el profesor de Arqueología de la Universidad de Santiago de Compostela en los años 30, Sebastián González García-Paz, exiliado en Puerto Rico, excavador de los castros de Santa Tecla, Borneiro o Baroña.
La tesis de Ayán es, también, todo un alegato a favor de la democratización del patrimonio arqueológico gallego y a favor de una arqueología pública que incluya a los ciudadanos y comunidades locales no sólo en el disfrute de los castros sino, incluso, en el proceso de construcción del conocimiento arqueológico.
Por otra parte, Xurxo Ayán realiza en su trabajo una lectura antropológica de la evolución de las comunidades asentadas en el noroeste, desde la prehistoria hasta la romanización, aplicando enseñanzas de la experiencia etnoarqueológica desarrollada en África oriental desde 2006. Y es que este arqueólogo ha participado en varias campañas arqueológicas internacionales sobre etnoarqueología entre grupos tribales, en la frontera entre Etiopía y Sudán del Sur.
Excavaciones y campañas
En este estudio han tenido una gran importancia los datos extraídos de las excavaciones arqueológicas de urgencia desarrolladas en el marco de la corrección de impacto arqueológico de grandes obras públicas como la Autopista Vigo-A Coruña-Ferrol o el Corredor de O Morrazo.
También se ha tenido en cuenta los datos de yacimientos castreños como el Plan Director del castro de Elviña, el diseño de contenidos para el Parque Arqueológico de la Cultura Castreña de San Cibrán de Lás, o la revalorización del castro de Castrolandín (Cuntis, Pontevedra), así como los proyectos de difusión y divulgación de la arquitectura castreña del CSIC.

Fuente: El Mundo:
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/01/galicia/1328109964.html

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