viernes, 13 de enero de 2012

Junta y expertos creen que los robos de Clunia y Baños son 'encargos' (Castilla y León)


Los dos robos de patrimonio arqueológico cometidos en diciembre y enero en la provincia de Burgos –un sillar romano con relieves fálicos en Clunia y la escena central del mosaico romano de Baños de Valdearados– son, en opinión de los expertos, fruto de encargos realizados por coleccionistas que quieren atesorar las piezas para su disfrute particular.
Así lo afirma Carlos Sanz Mínguez, responsable del yacimiento vallisoletano de Pintia y uno de los arqueólogos que más ha denunciado los expolios de los yacimientos en Castilla y León. Para él, estos robos, en los que los ladrones tuvieron que utilizar medios como una grúa (en el caso del sillar) y la unión de varias personas (la labor de extracción de una gran superficie) en Baños, "evidencian" la presencia de bandas organizadas.
Sanz Minguez se remite a las investigaciones sobre robos en yacimientos arqueológicos efectuados por la Unidad Central Operativa de Patrimonio de la Guardia Civil. En ella se da el perfil de grupos de ladrones formado por entre dos y cuatro individuos, a menudo reincidentes y con una edad que oscila entre los 35 y 45 años. Estas bandas suelen actuar bajo las órdenes de intermediarios que, a su vez, recogen el encargo de un coleccionista privado.
La pieza robada se convierte así en un difícil objetivo para las fuerzas del orden. Hasta tal punto que, como recuerda Sanz, en algunos casos sólo se ha podido descubrir tras la muerte del coleccionista, "cuando sus herederos han expuesto las piezas las han subastado". A menudo las piezas aparecen en EEUU, Reino Unido, Alemania, Bélgica y Holanda.
Bandas neófitas
La casi certeza de la intervención de bandas organizadas también es compartida por el director general de Patrimonio de la Junta, Enrique Sáiz, que, en declaraciones realizadas a EL MUNDO señala, además, que el robo del mosaico de Baños de Valdearados resulta más 'enigmático': la banda estaba organizada, pero causaron un enorme destrozo. "Creo que estamos ante un cambio generacional de delincuentes: bien organizados, pero mal informados. El mosaico parece fácilmente accesible, pero estaba unido con hormigón, fruto de una acción de consolidación de los años 70. El resultado ha sido tal que el coleccionista, si es un experto, debe haberse sentido frustrado por el destrozo de los que se han llevado y casi podría asegurar que por el destrozo que han dejado".
Tanto los arqueólogos como la Junta comparten una seguridad: la crisis puede poner en juego bandas neófitas, asociaciones de delincuentes que se 'aventuran' en el mundo de la arqueología como un modo más de obtener ingresos.

Fuente: El Mundo: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/13/castillayleon/1326445209.html

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