martes, 10 de mayo de 2011

CISTERNAS ROMANAS DE MOLACILLOS (MOLACILLOS, ZAMORA)

Durante muchos años el lugar fue solo frecuentado por los pastores de los pueblos vecinos que acudían a la cueva abierta en el terreno del Teso de la Mora, para arrojar allí los cadáveres de los animales fallecidos.
Primero Virgilio Sevillano y después los profesores Martín Valls y Delibes comenzaron a estudiar el lugar, describiendo las cisternas y acotando sus márgenes cronológicos y culturales. Estuvieron de acuerdo en que se trataba de una obra de ingeniería romana y la relación del yacimiento con tropas legionarias acantonadas en lo alto del Teso.
Durante los años 2006 y 2007, se realizaron sendas campañas de excavaciones arqueológicas en el lugar, con el fin de descubrir los dos depósitos, que permanecían ocultos en gran medida, e intentar investigar el contexto arqueológico e histórico de las mismas. Se trataba de dar una explicación a la presencia de estas estructuras de gran envergadura, que parecían aisladas y sin relación con un núcleo romano importante. También se pretendía la recuperación de las cisternas para su posterior puesta en valor.
El Teso de la Mora ya se encontraba ocupado desde el Campaniforme y la Edad del Bronce. Entre los restos Campaniformes apareció una punta Palmela.
La primera ocupación estable del lugar se produjo durante la I Edad del Hierro, coincidiendo con las facies Soto I y II. Sin embargo no se han encontrado estructuras pertenecientes a este periodo, pero si una importante cantidad de restos materiales.
Entre los siglos IV y II esta zona se encontraría, posiblemente, dentro del denominado territorio vacceo. Aunque por los datos que se tienen hasta el momento, parece que en el siglo I a.C. se encontraba desocupado.
Cuando las tropas romanas deciden asentarse en lo alto del Teso, el lugar llevaba desocupado un amplio periodo. Según las investigaciones este lugar podría llegar a corresponder con Vico Acuario (Aldea del Agua), que haría referencia a las grandes cisternas.
Las cisternas del Teso de la Mora son unas de las instalaciones de este tipo más monumentales de las conocidas en Hispania. Se trata de dos depósitos gemelos, subterráneos de planta rectangular, cubiertos con bóveda de cañón y fabricados con hormigón romano (opus caementicium). La superficie interna esta cubierta por opus signinum, un revestimiento realizado con cal y ladrillos o tejas machacados, que servia para impermeabilizar.
Aparecen divididas por un muro central de 70 cm de ancho, perforado por tres vanos rematados en arco de medio punto, que comunicaban ambas cámaras. Cada una de ellas alcanzo los 10,60 m de longitud, una anchura de 3,70 m y una altura de 5,76 m, pudiendo legar a almacenar 211 m3 de agua.
No se conocen en el entorno cañerías de plomo (tubulii plumberis) o cerámica (tubulii fictibulus) que sirviesen para traer el agua a las cisternas. Los investigadores piensan que el llenado del deposito podría realizarse por la captación de agua de lluvia, algo muy común en el mundo romano.
En los alrededores se han localizado numerosos restos de materiales constructivos que hacen pensar en una gran cubierta de las cisternas que sirviese para captar el agua y para poder sacar esta de las mismas a través de un pozo.
El momento de abandono de estas cisternas debió de producirse alrededor de mediados del siglo I d.C.
Bibliografía:
Baldo Pachón, A y Martínez García, A.B.(2007): Excavación arqueológica de las Cisternas romanas del Tesoro de la Mora (Molacillos, Zamora). Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, Nº 24, Zamora. págs. 13-28.
Baldo Pachón, A y Martínez García, A.B. (2008): Sobre el temprano asentamiento militar romano de "El Teso de la Mora" en Molacillos (Zamora) y la ubicación de la mansio de Vico Aqvario. BSAA Arqueología: Boletín del Seminario de Estudios de Arqueología, Nº. 74, 1. Valladolid. págs. 149-195

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