miércoles, 13 de abril de 2011

El Alba (Villalazán, Zamora)

El yacimiento conocido cono El Alba esta situado a orillas del Duero, en su margen izquierda, a medio camino entre Zamora y Toro., al oeste de la actual población de Villalazan. Se accede al lugar por la carretera local ZA-P-1102. Domina el río desde una altura de unos 20 m y ocupa una pequeña meseta limitada al oeste por la valleja de Los Castros, al este por el arroyo Ariballos y al sur por una depresión, orientada este – oeste, tallada por un afluente de este último. Los vestigios dispersos en superficie ocupan una zona de unos 1.000 m de este a oeste por 500 de norte a sur, lo que corresponde a una extensión de unas 50 ha, esto es, un enclave de tamaño medio para la Península Ibérica. El yacimiento presenta una ocupación de época imperial romana y ha sido identificado por algunos autores con la ciudad de Albocela, con una cronología desde el siglo I a.C. al III d.C.. En año 1987, tras el hallazgo casual de una serie de estructuras al realizar labores agrícolas, se realizaron excavaciones que pusieron al descubierto un edificio que ha sido interpretado como unas termas. Unos años más tarde, al noroeste de este edificio, a unos 500 m se ha querido identificar un campamento romano por fotografía aérea. Hacia el este, entre el yacimiento romano y Villalazán, se ha constatado la presencia de un poblado y una necrópolis medieval, que han sido parcialmente destruidos por la maquinaria actual. Se ha considerado que podría tratarse de Albocela. Algunas hipótesis que atienden sobre todo a la lógica del viario antiguo, sitúan en este yacimiento la ciudad de Ocelo Duri. De tratarse de la Albocela histórica, estaríamos ante una ciudad ampliamente documentada por las fuentes. También es mencionada por algunos itinerarios como el Itinerario de Antonino y por el Anónimo de Rávena. También han menciones en la epigráfia antigua en lápidas como las de Vilar de Maçada, Chaves, Varlongo (Portugal) y Aldeatejada (Salamanca). En el propio yacimiento se han producido numerosos hallazgos epigráficos que ponen de manifiesto la importancia de la ciudad. Los vestigios arqueológicos aparecen diseminados, fundamentalmente en tres áreas que son: el yacimiento romano y postromano, los restos de un campamento romano y el asentamiento de la I y II Edad del Hierro, situado en el paraje de Valcuevo. En cuanto al posible campamento romano, del que sólo se conocen dos ángulos, uno de sus lados menores y los dos mayores incompletos, la proyección de éstos sobre el terreno nos daría una establecimiento cercano a las 20 ha., el tamaño habitual de los castra utilizados para el establecimiento de una legión completa. La presencia del foso es inequívoca, sin embargo, su prospección superficial y excavaciones realizadas en el mismo no documentan ocupación alguna, lo que hace suponer que nunca fue utilizado, y que se encuentre inconcluso. Las termas presentan varios momentos constructivos, siendo el peor conocido el más antiguo, como es lógico, sobre el que se asentó un edificio cuyo desarrollo se produjo en el siglo II d.C., coincidiendo con el momento de mayor expansión y ocupación de la ciudad. Su planta parece pertenecer a un tipo de establecimiento muy sencillo, conocido en la terminología habitual como “termas de tipo romano provincial”, en el que las habitaciones más indispensables para el uso higiénico del edificio se disponen yuxtapuestas más o menos linealmente: vestuario, sala fría con su bañera, sala templada y sala caliente (apodyterium, frigidarium, tepidarium y caldarium, respectivamente). Las habitaciones que aquí nos encontramos pertenecen a la parte fría de las instalaciones, donde se pueden identificar el apodyterium o vestuario, el frigidarium y unas letrinas (latrina), y una habitación donde podría encontrarse una fuente (schola labri). Los primeros testimonio de fecha segura para la ocupación del yacimiento son los escasos fragmentos de sigillata itálica, que se datan en principado de Augusto. Esa escasez indica quizá un desarrollo muy escaso de la ciudad o una apertura muy débil al comercio. La sigillata hispánica es muy abundante y se encuentra en todas las zonas prospectadas. Prevalecen sobre todo las formas de los últimos decenios del siglo I y de todo el siglo II d.C. El enclave continua ocupado en tiempos posteriores, con material característico como la terra sigillata hispánica avanzada y tardía. Llegando a documentarse su ocupación hasta el siglo V d.C. Probablemente pertenece a este periodo final una buena parte de las abundantes cerámicas comunes de cocina y almacenaje. Bibliografía: Ariño Gil, E.; Didierjean, F.; Liz Guiral, J. y Sillières, P. (2007): "Albocela" (Villalazán, Zamora): interpretación romana a partir de la fotografía aérea y la prospección intensiva. Villes et territoires dans le bassin du Douro á l'époque romaine: actes de la table-ronde internationale (Bordeaux, septembre 2004) / coord. por Milagros Navarro Caballero, Juan José Palao Vicente, María Angeles Magallón Botaya, págs. 171-194 Blazquez Cerrato, C. (2002): Conjunto numismático de Villalazán: un nuevo testimonio de la presencia militar en la provincia de Zamora. Arqueología militar romana en Hispania / coord. por Angel Morillo Cerdán, 2002, págs. 437-450 Lorenzo Morán, J.F.; Martín Arija, A.Mª.; Salvador Velasco, M.; Viñe Escartín, A. I. y Iglesias del Castillo, L. (1994): "El alba" (Villalazán): un importante yacimiento romano en la provincia de Zamora. Numantia: Arqueología en Castilla y León, Nº 6, págs. 61-80

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo creo que os habeis excedido dando la localización tan exacta, incluso con los accesos. No se lo pongamos tan fácil alos desaprensivos.

Anónimo dijo...

Es un lugar visitable, y como ves perfectamente vallado