miércoles, 29 de diciembre de 2010

2º Premio Inocente Colectivo - COZPROBUHO 2.010


La noche del 28 de diciembre de 2.010 se celebró en la ciudad de Zamora la XXIII Cena los Inocentes organizada por la Cofradia Zamorana COZPROBUHO, en la cual se entregaban diversos galardones a los Inocentes Individuales, Colectivos y los Herodes de la provincia de Zamora.
Tras la votación celebrada, en la categoría correspondiente a Inocente Colectivo, el 2º Premio recayó sobre la Asociación Científico - Cultural Zamoraprotohistorica.
Por todo ello esta asociación quiere agradecer a todos los miembros de COZPROBUHO, y todos los zamoranos y zamoranas, el apoyo y cariño mostrado. Y este premio, aunque simbólico, nos ayudara para continuar trabajando por el patrimonio cultural y arqueológico de la provincia de Zamora durante el próximo año 2011.

domingo, 26 de diciembre de 2010

VILLA ROMANA DE SANTA CRUZ (BAÑOS DE VALDEARADOS, BURGOS)


La villa romana de Santa Cruz (Baños de Valdearados, Burgos), se encuentra situada en la ribera del río Duero, muy cercana a la ciudad de Clunia Sulpicia, y la vía que uniría las ciudades de Caesaragusta y Asturica Augusta.
Esta Villa romana se fecha cronológicamente entre los siglos IV y V d.C. Destacan los mosaicos que decoran algunas de las estancias de esta villa, sobresaliendo principalmente, el mosaico de Baco, con 66 metros cuadrados, este mosaico se encuentra situado en el oecus o salón principal de la villa. Los otros mosaicos estas formados por representaciones geométricas y figurados, con figuras de ciervos y vides.
Se conserva el hipocaustum, que era el sistema de calefacción subterránea de la época.
A parte de los restos de época romana, también se ha conservado una necrópolis medieval.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Felices Fiestas !!!


Todo el equipo de Zamoraprotohistórica y el Museo de Zamora os desean unas Felices Fiestas.

CISTERNAS ROMANAS DE MOLACILLOS (ZAMORA)


Durante muchos años el lugar fue solo frecuentado por los pastores de los pueblos vecinos que acudían a la cueva abierta en el terreno del Teso de la Mora, para arrojar allí los cadáveres de los animales fallecidos.
Primero Virgilio Sevillano y después los profesores Martín Valls y Delibes comenzaron a estudiar el lugar, describiendo las cisternas y acotando sus márgenes cronológicos y culturales. Estuvieron de acuerdo en que se trataba de una obra de ingeniería romana y la relación del yacimiento con tropas legionarias acantonadas en lo alto del Teso.
Durante los años 2006 y 2007, se realizaron sendas campañas de excavaciones arqueológicas en el lugar, con el fin de descubrir los dos depósitos, que permanecían ocultos en gran medida, e intentar investigar el contexto arqueológico e histórico de las mismas. Se trataba de dar una explicación a la presencia de estas estructuras de gran envergadura, que parecían aisladas y sin relación con un núcleo romano importante. También se pretendía la recuperación de las cisternas para su posterior puesta en valor.
El Teso de la Mora ya se encontraba ocupado desde el Campaniforme y la Edad del Bronce. Entre los restos Campaniformes apareció una punta Palmela.
La primera ocupación estable del lugar se produjo durante la I Edad del Hierro, coincidiendo con las facies Soto I y II. Sin embargo no se han encontrado estructuras pertenecientes a este periodo, pero si una importante cantidad de restos materiales.
Entre los siglos IV y II esta zona se encontraría, posiblemente, dentro del denominado territorio vacceo. Aunque por los datos que se tienen hasta el momento, parece que en el siglo I a.C. se encontraba desocupado.
Cuando las tropas romanas deciden asentarse en lo alto del Teso, el lugar llevaba desocupado un amplio periodo. Según las investigaciones este lugar podría llegar a corresponder con Vico Acuario (Aldea del Agua), que haría referencia a las grandes cisternas.
Las cisternas del Teso de la Mora son unas de las instalaciones de este tipo más monumentales de las conocidas en Hispania. Se trata de dos depósitos gemelos, subterráneos de planta rectangular, cubiertos con bóveda de cañón y fabricados con hormigón romano (opus caementicium). La superficie interna esta cubierta por opus signinum, un revestimiento realizado con cal y ladrillos o tejas machacados, que servia para impermeabilizar.
Aparecen divididas por un muro central de 70 cm de ancho, perforado por tres vanos rematados en arco de medio punto, que comunicaban ambas cámaras. Cada una de ellas alcanzo los 10,60 m de longitud, una anchura de 3,70 m y una altura de 5,76 m, pudiendo legar a almacenar 211 m3 de agua.
No se conocen en el entorno cañerías de plomo (tubulii plumberis) o cerámica (tubulii fictibulus) que sirviesen para traer el agua a las cisternas. Los investigadores piensan que el llenado del deposito podría realizarse por la captación de agua de lluvia, algo muy común en el mundo romano.
En los alrededores se han localizado numerosos restos de materiales constructivos que hacen pensar en una gran cubierta de las cisternas que sirviese para captar el agua y para poder sacar esta de las mismas a través de un pozo.
El momento de abandono de estas cisternas debió de producirse alrededor de mediados del siglo I d.C.

Bibliografía:

Baldo Pachón, A. y Martínez García, A.B. (2007): Excavación arqueológica de las Cisternas romanas del Teso de la Mora (Molacillos, Zamora). Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, nº 24. Zamora. Pags: 13-28

martes, 21 de diciembre de 2010

CUEVA DE KAPOVA (RUSIA)

La Cueva de Kapova (Rusia), también es conocida como cueva de Shulgan-Tash. Se trata de un lugar asociaciado al Paleolítico Superior, con unas relevantes muestras de Arte Rupestre paleolítico. Este yacimiento se encuentra ubicado en la república de Bashkortostan en la zona de los montes Urales.
Fue descubierta en 1760 por P.I. Rychkov. El arqueólogo ruso A.V. Ryumin examinó la cueva a finales de la década de 1950, descubriendo una galería muy alargada, donde se encontraban representadas más 50 figuras, incluyendo mamuts, rinocerontes, bisontes y los caballos, además de motivos geométricos y antropomorfos.
En los años 60 se llevaron a cabo diversas excavaciones en esta cueva, dirigidas por O.N. Bader; continuándose las mismas ya en los años 80 de la mano de V.E. Shchelinsky. Gracias a diferentes dataciones se ha podido fechar un momento de utilización de esta cueva entre el 13.900 y el 14.680 BP.
Entre algunos de los artefactos recuperados en estas excavaciones nos encontramos con herramientas de piedra, cuentas de collar, etc.
Actualmente es posible ver una recreación de algunas de estas pinturas en el museo que se ha dispuesto para ello.

Para más información: http://archaeology.about.com/gi/o.htm?zi=1/XJ&zTi=1&sdn=archaeology&cdn=education&tm=602&f=00&tt=8&bt=1&bts=1&zu=http%3A//vm.kemsu.ru/en/palaeolith/kapova.html

lunes, 20 de diciembre de 2010

LA SARGA (ALICANTE)


Las pinturas rupestres de La Sarga (Alicante) fueron descubiertas en el año 1951. En este yacimiento nos encontramos tanto con motivos pertenecientes al Arte Levantino como al Macroesquemático. se sitúa en el denominado Barranc de la Foradada.
Por un lado sobresalen las pinturas Levantinas, de carácter mas naturalista y estilizado, con ciervos, zoomorfos, antropomorfos, etc. Se trata de unas pinturas con un marcado carácter naturalista.
Mientras que por otro nos encontramos con numerosos motivos correspondientes al denominado Arte Macroesquemático, con figuras con una marcado esquematismo, formadas por serpentiformes, geométricos, antropomorfos, etc, de un gran tamaño.
En este conjunto se aprecia una clara superposición de motivos entre el Arte Levantino y el Macroesquemático.
El Arte Rupestre Levantino esta declarado como Patrimonio de la Humandidad desde 1998.

Bibliografía:

Aura Tortosa, J.E. y Foertea Pérez, F.J. (1987): Una escena de vareo en La Sarga (Alvoy): aportaciones a los problemas del Arte Levantino. Archivo de prehistoria levantina, vol. 17. Alicante. pags: 97-122
Aura Tortosa, J.E. (1983): Aportaciones al estudio de La Sarga (Alcoy, Alicante). Lucentum: Anales de la Universidad de Alicante. Prehistoria, arqueología e historia antigua, nº2. Alicante. Pags: 5-16.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Museo Arqueológico de Lumbrales (Salamanca)

Este pequeño museo de reciente creación, inaugurado a comienzos de 1998, ofrece una muestra de piezas arqueológicas procedentes del termino municipal de Lumbrales y especialmente del importante castro de Las Merchanas, yacimiento amurallado, distante 7 km del núcleo urbano.
El singular edificio que alberga el Museo, situado en la plaza Mayor, corresponde a la antigua cárcel, edificada en el año 1741, con un hermosos pórtico de columnas graníticas, estructurado en dos pisos, coronado todo ello por la sólida estampa de la torre del reloj.
Las piezas representativas de los diversos asentamientos arqueológicos habidos en la zona de Lumbrales, proceden de la recogida de materiales superficiales efectuada durante años por naturales de la población, que han puesto sus colecciones a disposición municipal para la puesta en marcha del museo.
El espacio de exposición se distribuye en tres salas, donde se pueden ver materiales, generalmente fragmentarios, que van desde el Paleolítico al mundo tardorromano y visigodo; útiles líticos achelenses, puntas de flecha calcolíticas, cerámicas a mano de la Edad del Hierro, numismática romana, molinos barquiformes, estelas romanas, etc. Entre ellos cabría destacar la estela funeraria dedicada a la niña Kaliope.

Para más información: http://www.ayto-lumbrales.org/Paginas/Turismo/Museoarqueologico.html

jueves, 16 de diciembre de 2010

«En Villafáfila hemos documentado una cadena productiva de sal de la Edad de Bronce»


«En Villafáfila hemos documentado una cadena productiva de sal de la Edad de Bronce»

N. S. Germán Delibes de Castro, director del programa de investigación que desarrolla la Universidad de Valladolid sobre el aprovechamiento de la sal durante la prehistoria en el entorno de las lagunas de Villafáfila, impartió ayer una conferencia titulada «la explotación de la sal durante la Edad del Bronce en las lagunas de Villafáfila» en el salón de actos del Museo de Zamora.

¿Qué importancia tenía la explotación de sal de Villafáfila en ese período?

-Las actividades para producir sal que se han detectado desde finales del tercer milenio hasta la mitad del segundo milenio son una verdadera sorpresa, casi sin parangón en la arqueología europea, ya que hay muy poca documentación al respecto. Comienza a conocerse algo ahora en la zona de los Balcanes y antes se tenía conocimiento de algo en Francia y Alemania, pero de manera mucho más fragmentaria. En Villafáfila hemos tenido la suerte de poder documentar la cadena productiva de la sal.

¿Cómo funcionaba?

De una manera curiosa. Por regla general las aguas salobres se suelen depositar en eras muy superficiales y es el calor del sol lo que contribuye a la evaporación y a la obtención de un sedimento de sal. Sin embargo lo que hicieron era producir fuego, situaban sobre las brasas las vasijas con la salmuera. Conforme se iba evaporando iban añadiendo y finalmente obtenían un queso, un pan de sal, que lograban al romper la vasija que contenía la salmuera. Seguramente se empaquetaría y se dedicaría en buena medida al comercio porque se producían en grandes cantidades, aunque desconocemos la cifra de kilos.

-Alude a que producían gracias al fuego. ¿Qué madera utilizaban dado que ahora no hay bosques?

-Los arqueólogos además de recuperar instrumentos, recuperamos ecofactos, documentos que nos permiten conocer cosas del medioambiente de la época. En los sedimentos se conservan pólenes en los que hemos visto, durante los mil años de ocupación de las Lagunas para esta actividad, que va evolucionando la vegetación. En un inicio hay bosques de robles y encinas que poco a poco se van abriendo para dar lugar a campos de cultivo. El resultado final es una estepa deforestada. Eso ya ocurría en el siglo XVI porque sabemos que en aquella época tenían que ir a buscar la leña para los cocederos de sal al otro lado del Esla y que la trasladan en barca.

-¿Esa sal se refinaba de alguna manera en la Edad de Bronce?

-En época medieval hablan de que en Villafáfila había molinos y ralladeros de sal para convertirla en los granos que conocemos ahora. En la época prehistórica buena parte se dedicaba al comercio. Era más cómodo transportarla en bloques. Además, contaba con la ventaja de que en función del tamaño de las vasijas les servía como medida.

¿En la Edad de Bronce las Salinas generaron el asentamiento de población?

-Todavía no lo sabemos. Tenemos que conocer el poblamiento de la época, pero tenemos la impresión de que muy poca gente vivía alrededor de la Laguna. Nos parece que era un bien abierto y las distintas poblaciones se acercaran de fuera, la explotaran y se llevaran la producción. Eran gentes que venían únicamente a abastecerse, lo que era bastante normal en aquella época. En los indios norteamericanos hasta el siglo XIX era normal este tipo de comportamiento. Además, la sal se tenía que obtener en el verano, por lo que seguramente se explotaba exclusivamente en tiempos de cielo raso y tiempo caliente, lo que tampoco favorecía el asentamiento fijo de población.

-¿Qué características presentan los yacimientos que han excavado?

-Era una factoría, una oficina en la que explotaban la sal. Algunos de los yacimientos que hemos excavado en el invierno aparecen sumergidos, por lo que nadie viviría de manera permanente en un lugar con estas características. Tampoco sabemos si los 30 espacios de producción de sal que hemos localizado funcionaban a la vez. Es un patrimonio arqueológico inmueble de mala calidad, ya que los secaderos y los hornos están hechos con barro. Estos hallazgos los hemos localizado a un metro del suelo, los pozos a dos metros? Sería muy difícil aislarlos y mostrarlos al público. No son instalaciones muy vistosas por su carácter provisional. Esta temporalidad ha generado que en las oficinas haya muchos trozos de cerámica que se fabricarían seguramente Villafáfila.

-¿Qué sucedió con la extracción de sal desde la Edad de Bronce hasta el Medievo?

-Desde luego tuvo que tener menos importancia. Previamente al 1500 antes de Cristo no hay yacimientos, quizá por falta de demanda, quizá las rutas de circulación no eran seguras.... No se sabe. Carecemos de información. En época medieval entran en decadencia porque tienen relevancia los productores de sal marina. Villafáfila aprovisionaba a León, Astorga y Zamora, ciudades donde comienza a llegar esta sustancia de contrabando, cuyo precio era más asequible.

-En el Bronce y en el Medievo las Salinas viven un gran apogeo. ¿Qué paralelismo encuentra entre ambos períodos?

-En la época medieval se explotaba la sal en las eras, pero ya lo dice Elías Rodríguez en su libro que también había cocederos de sal como en el Bronce. Se debía de explotar en ambas épocas en el verano. En la época medieval era el único punto a 150 kilómetros a la redonda que producía de sal, un bien de primerísima necesidad para los hombres y para el ganado. Hacia el año 1200 había 40 villas en un lugar donde ahora hay seis pueblos. Villafáfila nunca tuvo tanta población como entonces.

Valladolid, 1949.
Hijo del escritor Miguel Delibes. Prehistoriador y arqueólogo español, actualmente catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid. Es uno de los mayores expertos en Calcolítico y Edad del Bronce a nivel europeo. Ha escrito e investigado sobre Paleolítico, Neolítico, Edad del Hierro así como en la Edad Antigua en la Península Ibérica. Ha publicado más de un centenar de artículos y colaboraciones en obras colectivas y más de una veintena de libros.

Fuente: La Opinión de Zamora: http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2010/12/16/villafafila-hemos-documentado-cadena-productiva-sal-edad-bronce/484595.html


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Guerreiro Glaico - Lusitano (Boticas, Portugal)




Monolito esculpido representando a figura de um Guerreiro, (2ª Idade do Ferro, séc. I d.C.), erecto e em posição de parada. Foi encontrado, juntamente com outro exemplar semelhante, probablemente no séc. XVIII (tenfo sido posteriormente, já no séc. XX, encontradas mais duas estatuas acéfalas) no grande Castro do Lesenho, (a uma altitude de 1075 metros) en Campos, freguesia se S. Salvador de Viveiro e Concelho de Boticas (considerado o mais importante castro lusitano em Portugal) e já classificado como imóvel de interesse público.
Este Guerreiro apresenta-se vestido com sagum (saio exuberante decorado com motivos geométricos de círculos concéntricos encadenados e axadrezados), con decote en V e manga curta, cingido por un cinturão com quatros nervuras paralelas.
A cabeça é proporcionada, exibíndo un cabelo curto e deixando livres as orelhas, baraba e bigode.
Ostenta as seguientes armas: caetra redonda e plana (típico escudo redondo), com umbo, com decorações de tipo labirinto, segura na mão esquerda com correias cruzadas no antebraço, e na mão direita empuña um punhal triangular curto, com pomo discoidal, introducido numa bainha com conto de perfil circular e linhas transversais de possíveis travessas.
Usa no pescoço um torque (peça de ourivesaria típica nos Guerreiros da época) com aro aberto e em cada braço, uma viria de três toros (espécie de pulseira).
O Guerreiro Galico – Lusitano é o expoente máximo da Arqueología Nacional e representa, segundo os autores mais avalizados nesta materia, a imagem da Divindade e o carácter guerreiro das civilizações castrejas que habitaram a nossa região.
As quatro estatuas de Guerreiros Galaico – Lusitanos que apareceram no imponente Castro do Lesenho encontram-se actualmente em Lisboa, no Museu Nacional de Arqueología e Etnología, onde as duas que se encontram em melhor estado de conservação, são o tema central e o verdadeiro ExLibris do referido Museo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Conferencia: La explotación de la sal durante la Edad del Bronce en las Lagunas de Villafáfila (Zamora)


El próximo miércoles, 15 de diciembre , Germán Delibes de Castro, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid y director del programa de investigación sobre el aprovechamiento de la sal durante la prehistoria en el entorno de las lagunas de Villafáfila, impartirá en el Museo de Zamora una conferencia con el título "La explotación de la sal durante la Edad del Bronce en las lagunas de Villafáfila".

miércoles, 15 de diciembre, 20:00 h.

Museo de Zamora. Salón de actos

Plaza de Santa Lucía, 2

jueves, 9 de diciembre de 2010

Grandes Arqueológos: Manuel Gómez Moreno


Manuel Gómez Moreno nació en Granada en 1870, y falleció en Madrid en 1970. Estudió Filosofía y Letras. En 1886 inició sus estudios de licenciatura, colaborando con Hübner en su Corpus Inscriptionum Latinarum, y estudió con Simonet lengua árabe. Sus primeras publicaciones se relacionaron con temas locales granadinos y con arqueología romana y visigótica.
Entre 1890 y 1905 llegó a ser profesor de Historia y Arqueología en el Colegio - Seminario del Sacromonte.
En el año 1900, Alejandro Pidal y Mon, ministro de Fomento, aprueba el proyecto de realización de los Catálogos Monumentales y Artísticos de España, proyecto para el cual contaba con el apoyo de Juan F. Riaño, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. De esta forma, en 1901 comienza la ejecución del Catálogo Monumental de la provincia de Ávila, continuando en 1903, con el de Salamanca, Zamora (1904), y León (1906-1908).
Entre 1910 y 1936 se hace cargo de la sección de arqueología del Centro de Estudios Históricos. En este centró formó entre sus discípulos a Cabré, Carriazo, Camps, Mergelina, Navascués, Mateu, Beltrán o Camón.
En 1911 participó en la redacción de la Ley de Excavaciones. Fue vocal de la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades. En 1913 obtuvo la Cátedra de Arqueología Árabe de la Universidad Central.
En los años 20 comenzó a realizar sus estudios sobre epigráfia ibérica, ampliados en el discurso de ingreso en la Real Academia Española (1942), Las lenguas hispánicas. En 1929 fue designado comisario de la Exposición Internacional de Barcelona, y en 1930 es nombrado Director General de Bellas Artes. Entre 1925 y 1950 es Director del Instituto Valencia de Don Juan.
En 1942 se le otorga la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. Entre 1944 y 1950 es director honorario del Instituto Diego de Velázques, dentro de CSIC.
Fue nombrado Doctor Honoris Causa por las Universidades de Montevideo, Oxford (1941), Glasgow (1951) y Granada (1970).

martes, 7 de diciembre de 2010

El interés por la prehistoria está vivo (Manganeses de la Polvorosa, Zamora)


M. A. C. Más de 600 visitas individuales durante los fines de semana y festivos será el balance que arroje a final de año el número de personas que han llegado hasta la recreación de la vida de la prehistoria y de los poblados astures en el aula arqueológica «La Corona-El Pesadero» de Manganeses de la Polvorosa. Al número de visitas individuales se sumarían los grupos de excursiones y visitas programadas durante el año por organizaciones y la Diputación provincial, como es el caso de los escolares de la provincia.
A pesar de constituir un reducido número de visitas individuales los que llegan hasta el aula arqueológica elogian la recreación de instalaciones y explicaciones ofrecidas por la guía del aula, Mercedes Gallego, y a través de los equipos audiovisuales, asi como los paneles dispuestos sobre el recinto.
La notoriedad del aula de Manganeses cobra relieve mayor si cabe no sólo por la recreación de los yacimientos arqueológicos que quedaron bajo la autovía A-52, sino que es precisamente esta premisa, la de la recreación, la que la diferencia del resto de aulas y centros de interpretación de la ruta arqueológica, ya que en las demás se pueden visitar «in situ» los restos.
Visitantes en su mayoría madrileños, asturianos, leoneses y gallegos, asi como de la provincia son los que en mayor número acuden hasta Manganeses de la Polvorosa.
Las inclemencias metereológicas de este puente festivo han provocado una ausencia de visitas al aula «La Corona-El Pesadero» desde donde, sin embargo, se realizan actividades de promoción como la llevada a cabo este verano por el público infantil de la localidad con la recreación en el parque inmediato de un yacimiento donde los pequeños se adentraron en el mundo de la arqueología descubriendo réplicas de vasijas y restos previamente enterrados y que después de recuperados, limpieza, pegado y catalogación pudieron llevar de recuerdo para sus casas.

Fuente: La Opinión de Zamora: http://www.laopiniondezamora.es/benavente/2010/12/07/interes-prehistoria-vivo/482625.html

jueves, 2 de diciembre de 2010

MUSEO ROMANO DE ASTORGA (ASTORGA, LEÓN)


La importancia de Asturica Augusta (Astorga) en época romana, capital del conventus iuridicus astur y fundad entre el año 23 a.C. y el 14 d.C. a raíz de la finalización de las guerras cántabras, esta sobradamente acredita por la gran cantidad de hallazgos arqueológicos realizados en Astorga.
Plinio el Viejo adjudicaría a la ciudad el calificativo de magnífica, indicativo del auge de la misma en el siglo I d.C., tal vez como consecuencia del reflejo en la urbe de la riqueza derivada de la explotación minera en el entorno de Las Medulas.
De este antiguo esplendor, que decae en el siglo III d.C., han quedado como elementos más destacados el lienzo conservado de la muralla, con la puerta romana, una bien conservada red de cloacas, el mosaico del Oso y los Pájaros perteneciente a una domus de la plaza de Roma; los restos de la Aedes Augusti, o de las termas mayores de la calle Santiago Crespo y las menores de la calle Pedro Blanco, y, sobre todo, la ergástula, una larga estructura abovedada realizada en opus caementicium, y que tradicionalmente se tuvo por cárcel, aunque parece mas exacto que formase parte de una criptopórtico o galería subterránea de la crujía que delimitaba el foro de la ciudad por su lado Norte.
En esta última construcción, rescatada por el Ayuntamiento de Astorga en 1994, se ha instalado el Museo Romano, edificando sobre el edificio antiguo dos plantas de moderno diseño, que albergan la sala de exposiciones permanentes. El espacio de la ergástula alberga algunas inscripciones y lápidas halladas en la ciudad, entre ellas la de la esclava Lidia.
Se ha planteado un discurso expositivo que incide en temas como el contexto geográfico, historia de la investigación arqueológica, la red viaria, antecedentes indígenas, el asentamiento militar y los orígenes de Astorga, las fuentes epigráficas, planeamiento urbanístico, la casa, los habitantes de la ciudad, la religión, el vestido, el adorno personal, la medicina, la circulación monetaria, etc.
Entre los elementos mas destacados hay que mencionar especialmente el conjunto de pinturas murales de estilo pompeyano, aparecidas en 1950 en la plaza de Santocildes y que fueron excavadas por el erudito astorgano José María Luengo. Los fragmentos expuestos tras su restauración pertenecen a la zona del zócalo de las habitaciones que decoraban, pudiendo fecharse por sus temas ornamentales en el siglo II d.C.

Bibliografía:

Sevillano Fuertes, A. y Vidal Encinas, J.: Urbs magnifica. Una aproximación a la arqueología de Asturica Augusta (Astorga, León). Museo Romano. (Guía - Catalogo). Astorga. Ayuntamiento. 2002.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

EL FUERTE (CARBAJALES DE ALBA, ZAMORA)

El Fuerte (Carbajales de Alba, Zamora) se localiza al sur del casco urbano hoy embebido y, en parte amenazado, por la expansión de las nuevas construcciones, con una imagen muy diferente a la que debía de tener en el momento de su construcción sobre el año 1647. Alguna opinión es partidaria del escaso valor defensivo en su origen, lo que motivó las reformas fechadas entre 1702 y 1707, mostrando la pertrechada planta que nos ha llegado a nuestros días.
Esta construcción casi totalmente derruida, se levanta sobre una plataforma de superficie plana, en una zona cuya cota máxima ronda los 761 m. Se trata de un fuerte abaluartado de planta cuadrangular, delimitado por cuatro lienzos de muros defendidos por otros tantos baluartes, situados en cada una de las esquinas del cuadrado y son de planta pentagonal en punta de diamante.
Se complementa con un foso perimetral defendido por cuatro revellines y dotado de un camino cubierto y de un paseo para fusileros protegido por un parapeto continuo. Se accedía al recinto por el norte, por medio de una puerta situada en el centro.
Según los planos de la época, la mayoría del siglo XVIII, donde se localizaba en el interior de la fortaleza la iglesia de San Pedro, la residencia del gobernador, un barracón, una cocina para soldados, varias dependencias, hornos, caballerizas, corrales, almacenes, un pozo y una cárcel.
En el siglo XIX se encontraba en ruina, sirviendo de cantera. A finales de los años 90 del siglo XX los únicos restos visibles eran los del denominado baluarte de Portugal, en la esquina noroeste. El resto de los baluartes solo se identificaban en parte.
El Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León, en colaboración con el Ayuntamiento de Carbajales de Alba, llevó a cabo el Proyecto de mejora del Fuerte de Carbajales de Alba y su entorno, redactado por el arquitecto Pedro Iglesias Picazo, que buscaba recuperar la antigua fisonomía de la fortificación, mediante el vaciado completo del foso y la reposición parcial de elementos desaparecidos.
Entre junio y julio se realizaron varias excavaciones dirigidas por Miguel Ángel Hervás Herrera y Manuel Retuerce Velasco, centrándose en el tercio septentrional que era el mejor conservado, además de encontrarse en esta zona el baluarte de Portugal, el puente de acceso y el revellín que defendía el acceso desde de el camino de Zamora. Asimismo se llevó a cabo el vaciado del foso en su flanco septentrional. Se documentaron evidencias anteriores a la construcción de la fortificación como un enterramiento en fosa y un pozo de agua, contiguo al baluarte de San Amaro.
Se recuperó una buena parte del baluarte de San Amaro, así como una serie de destrucciones intencionadas que aparecían reflejadas en los planos de Carlos de Robelín y de P. Moreau de 1721 y 1739.
También se identificó la traza completa de la cortina norte y del extremo septentrional de la occidental. Se conservan perfectamente, las camas de cimentación, talladas en el sustrato geológico. Se identificaron restos del puente de entrada al recinto superior, de tres tramos, que debió de estar construido con vigas de madera, las que apoyaban en estribos y pilas tallados en la roca.

Bibliografía:

Hervás Herrera, M.A y RETUERCE VELASCO, M. (2000): Intervención arqueológica en el Fuerte de Carbajales de Alba (Zamora). Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, Nº 17. Zamora. pags. 157-184