domingo, 25 de abril de 2010

I EDAD DEL HIERRO EN ZAMORA


Desde los primeros tiempos del estudio del emblemático enclave meseteño del Soto de Medinilla, se reclamaba un carácter céltico, sin embargo se han ido reconociendo aspectos culturales que bien podrían atribuirse a un aporte del mediterráneo, será el propio Palol, al excavar las plantas circulares de las viviendas de este yacimiento, quien nos deje plasmada esta idea de una asociación con el Mediterráneo, más que con un contexto centroeuropeo.

Son diversos los elementos que podemos encontrar en el territorio que estudiamos que nos vinculan al oriente peninsular, como por ejemplo las pinturas murales al que ya aludieron en su día Martín Valls y Delibes, las murallas de adobe, y empalizadas de la estación epónima a la que Esparza encontró parecidos en Zamora, tampoco parece necesario insistir en algunos materiales arqueológicos, como ciertas formas cerámicas, en concreto, platos, copas como los aparecidos en los cuestos de la Estación de Benavente o tapaderas, o en segundo lugar algunos elementos metálicos como los brazaletes en omega.

Entre las cerámicas pintadas relacionadas con las de tipo Medellín, se han podido obervar las aparecidas en la Aldehuela (Zamora). Se tratan de cuencos con fondos de casquete esférico y una muy suave carena que da paso ya al borde. Sus características cromáticas son a base de color rojo como fondo, pero también, y de forma más excepcional del negro, trazándose habitualmente los motivos en color blanco o amarillo. Se documentan también representaciones de palmetas, con los extremos rematados en flores de loto esquematizadas, e incluso se especula en que alguno de estos vasos desarrollaran en su fondo un esquema decorativo radial, con las puntas terminadas una vez más en flores de loto.

Gran importancia presentan las vasijas de los Cuestos de la Estación de Benavente; Será en la Fase 6, donde aparezcan diversos fragmentos asociados a un presunto horno de cocción cerámica y a la estructura domestica rectangular. Se registrará un conjunto de copas pintadas que presentan un pie alto, y una base recta, sus paredes son oblicuas y el borde de la pieza horizontal. La decoración es prácticamente similar en todas ellas; sobre fondo blanco, se disponen los acabados en pintura roja, que generalmente está mal conservado. Las decoraciones presentan grandes cuadros en el interior del recipiente, o bandas paralelas con triángulos de líneas inscritas. Las copas estudiadas en los Cuestos de la Estación, no son formas típicas de los yacimientos de la meseta, ni pertenecen a ambientes asociados a Campos de Urnas; por lo que se intenta buscar una relación con culturas meridionales. Parece que hoy, queda claro la producción local de estos elementos, sin embargo, reflejan los gustos de contextos orientalizantes, encontrando la fuente que inspira los modelos benaventinos en el yacimiento de Medellín. E incluso, como ha recordado Esparza, en los pebeteros o quema perfumes de las colonias fenicias andaluzas.

Podemos destacar la vía de la Plata como ámbito de relación entre norte y sur, gracias a este camino natural, llegarán algunos modelos cerámicos, que se copiarán, y se difundirán en ámbitos soteños. Por eso no es de extrañar que en la provincia de Zamora aparezcan diversos yacimientos, donde también aparecen cerámicas de tipo Medellín, fíbulas de doble resorte, y cuchillos afalcatados de hierro. Podemos observar que no solo se copian producciones cerámicas, sino elementos ornamentales de metal. Estos modelos pueden fecharse en momentos de los siglos VII y VI a.C.

La originalidad de las copas de Benavente, es que si las comparamos con las andaluzas, podemos observar que en los yacimientos meridionales la pintura roja es la base sobre la que se dibuja en blanco, mientras que en los Cuestos de la estación es justo al revés. Celis califica esta Fase 6, como un momento de madurez o dinamismo, dentro del mundo soteño, lo que nos sitúa en fechas avanzadas del siglo VII en adelante.

Otro yacimiento donde observamos vestigios meridionales, es en el Castillo del Manzanal de Abajo, se encuentra situado en el noroeste del territorio zamorano, en el término municipal de Villardeciervos, y fuera de nuestra área de estudio. Como materiales de tradición meridional, puede señalarse un fragmento de tapadera con restos de decoración rojiza, cuya cronología no rebasaría la primera mitad del siglo VI a.C. mediante datación radiocarbónica. Otro elemento decorativo asociado a un contexto del mediodía peninsular, es un brazalete en omega fabricado en bronce, Este tipo de brazaletes en omega son conocidos en la necrópolis fenicia del Cortijo de la Sombras en Frigiliana con una cronología del siglo VII a.C.

Las fíbulas de doble resorte, suelen aparecer asociadas en los contextos soteños a los primeros objetos de hierro claramente identificados, es decir cuchillos de hoja curva, dicha asociación se constatan en algunos asentamientos zamoranos, como así se pudo constatar en la cata 1 de la Aldehuela, donde se recuperó parte del puente y uno de los muelles de una fíbula de doble resorte, junto a un cuchillo de hierro. Y otro cuchillo y cerámica tipo Medellín en la cata 2a.

Otros puntos del territorio zamorano donde aparecen fíbulas de doble resorte son en los enclaves de El Castro, en Camarzana de Tera, y en el castro de la Magdalena, en Milles de la Polvorosa. Se encontró la primera de ellas bajo la más antigua de las casas circulares documentadas en el yacimiento, cuya vida se abría iniciado en la primera mitad del siglo VI a.C. Más problemática es la datación de la pieza de Milles, que aunque recuperada en superficie es probable que estuviera vinculada a la Primera Edad del Hierro, y a las cerámicas tipo Soto encontradas.

Los cuchillos de hierro, también se rastrean en algunos yacimientos zamorano, pero no dentro del interfluvio Esla-Duero. Se conoce un ejemplar de hoja curva en el Pesadero, Manganesos de la Polvorosa. Y un fragmento de hierro que podría corresponder con la pieza anteriormente descrita, en el yacimiento de El Castillo en el Manzanal de Abajo. O un posible punzón en el Cerco de Sejas de Aliste.

La gran mayoría de los elementos analizados se datan entre las dos centurias siguientes al siglo VIII a.C. Esto hace plantearse el problema de su condición local, o de su importación. Las cerámicas de la Aldehuela que son análogas formal y decorativamente a las de Medellín, muestran una notable diferencia al no estar realizadas a torno. Este detalle, invita a pensar en fabricaciones locales que intentan imitar determinados objetos foráneos. Con las mismas connotaciones podemos tratar las copas de los Cuestos de la estación de Benavente. Sin embargo, los primeros objetos de hierro, los cuchillos de hoja curva en concreto, para el territorio zamorano, a juicio de Esparza, fueron importados, e idéntica condición se ha propuesto para algunos elementos elaborados en bronce, como es el caso de las fíbulas de doble resorte. Esto parece más lógico, si recordamos que ambos elementos suelen aparecer asociados en contextos soteños.


Miguel Ángel Brezmes Escribano (Asociación Científico - Cultural Zamoraprotohistorica)






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