jueves, 18 de febrero de 2010

CULTURA SOTEÑA ZAMORANA

La Cultura soteña zamorana:

A lo largo de la primera mitad del último milenio a.C. se identifica en el valle medio del Duero una nueva cultura, cuya formación se atribuía a la llegada de gentes nuevas de origen indoeuropeo o céltico. En los últimos años se está revisando está visión rupturista y se tiende a valorar el sustrato indígena, sin descartar aportes culturales de otras áreas peninsulares como elementos de tradición de Campos de Urnas, o de raigambre mediterránea. Las gentes soteñas, irrumpen en el territorio donde se encontraban asentadas las poblaciones indígenas portadoras de cerámica excisa y del boquique. En un principio se paralelizó la fase inicial de El Soto de Medinilla con Cogotas I proponiendo una dualidad cultural en los primeros momentos de la Primera Edad del Hierro. Serán los trabajos de Martín Valls y Delibes, en particular la serie Hallazgos arqueológicos en la provincia de Zamora, los que defiendan la diacronía entre Cogotas I y el Horizonte Soto. Tras analizar una serie de estaciones soteñas, se confirmará en buena medida, la sospecha de Palol de la proyección de esta cultura hacia el noroeste. Los diversos trabajos, excavaciones y prospecciones, fueron dando paso a la elaboración de mapas de dispersión cultural a lo largo del valle medio del Duero, permitiendo hablar de una cultura característica de la Primera Edad del Hierro en el Duero medio, la del Soto de Medinilla, haciendo referencia a la estación epónima vallisoletana.

Pronto se establecerán diferencias culturales entre Cogotas I y las estaciones soteñas. Ambos grupos se establecen prácticamente por igual en el Duero medio, y no podemos mantener la dicotomía poblados en altura, poblados de aluvión, ni tampoco debemos generalizar el carácter abierto y sin elementos defensivos de los poblados cogoteños, como así sucede en la zona de Casaseca de las Chanas-Cazurra, en la Tierra del Vino Zamorana. Por las mismas razones tampoco podemos perder de vista en lo que a los asentamientos soteños respecta, la condición de castreños en la zona noroeste de la provincia zamorana. O la diversidad de emplazamientos advertida en los interfluvios Duero-Pisuerga, o Duero-Esla.

Parece claro que los poblados soteños, rara vez se levantan sobre los de Cogotas I, siendo la mayoría de ellos de nueva planta. Los asentamientos de Cogotas I ofrecen un carácter de inestabilidad, quizás por su ocupación discontinua o estacional. Por lo que se habla de una estratigrafía horizontal, que puede superar varias hectáreas a base de hoyos, que pudieron identificarse como silos o basureros. Mientras que en los poblados soteños, se puede observar un intento de permanencia, como nos indica las diversas estructuras construidas primero de materiales deleznables, y posteriormente en adobe; conformando en algunos yacimientos los característicos tells.

Otra diferencia fundamental, son las estructuras de habitación, los escasos ejemplos documentados del Bronce Medio, vienen a coincidir en lo común de sus características: cabañas de planta redonda, construidas a base de postes de madera, ramas y barro; mientras las estructuras soteñas corresponden a un modelo mucho más estandarizado y definido por lo circular de su planta, por alzados de tapial o adobe, y en su interior se observa una preparación del suelo, la aplicación de revestimientos, bancos corridos y hogar.

La sustitución de los materiales deleznables, por el adobe, constituye la evidencia arqueológica de la vocación de permanencia de las gentes soteñas en sus asentamientos, y en definitiva del afianzamiento de la sedentarización entre estas comunidades protohistóricas. Estos grupos, después de haber conseguido optimizar los recursos del territorio, habrían decidido fijarse en el mismo, por lo que adaptarán los materiales de construcción de sus viviendas. En el yacimiento de la Aldehuela, queda constatados dos estructuras circulares, a base de adobes, lo que junto a los hornos descubiertos en su interior, nos ayudan a mostrar un ambiente de vivienda utilizada a lo largo de una larga temporada. Sin embargo, el horno de estructura abovedada construido con cierto interés duradero, interpretado como horno de uso doméstico, presenta una colmatación de cenizas y restos cerámicos, que a juicio de Santos Villaseñor, se debe a su abandono. Otro punto interesante dentro de nuestra provincia, para constatar la sedentarización de la cultura soteña, estaría representado por el yacimiento de los Cuestos de la estación, en Benavente, donde se excavó un verdadero tell, donde se puede observar hasta 10 fases de la Primera Edad del Hierro, desarrolladas en 1,75 m de potencia, donde se evidencia la evolución de las edificaciones soteñas.

Las gentes de Cogotas I, al igual que en los ámbitos soteños, tratarán de practicar una economía mixta, aunque parece que el principal sustento económico para el grupo de Cogotas I era la agricultura itinerante, no exclusiva en cualquier caso; En sentido inverso, se contempla un mayor peso de la actividad ganadera en los castros soteños del noroeste de Zamora. Sin embargo, en los asentamientos más orientales de la provincia, situados en la actual comarca de Tierra de Campos, debió de tener mayor importancia la agricultura, como así lo atestiguan la gran cantidad de molinos barquiformes hallados, acompañada siempre de una actividad ganadera.

En el interfluvio Esla-Duero, aparece un claro ejemplo de cercanía entre estas dos culturas, nos referimos a los yacimientos de Pinilla de Toro, adscrito a la cultura soteña, y los Villares, asentamiento de Cogotas I, donde a pesar de su proximidad, no hay interferencia de materiales. Por lo que podemos pensar en un momento del Bronce Final para los Villares y comienzos del Primer Hierro para Pinilla de Toro. Sin embargo, no se puede descartar el contacto en momentos finales del emplazamiento de los Villares. Un asentamiento donde sí se superponen materiales de Cogotas I y del Soto, es en el teso de Santa Catalina, Villafáfila, podría explicarse debido al control de la zona y de los recursos salinos desde este punto, puesto que se encuentra a unos 25 metros sobre la Salina. Otros asentamientos donde aparecen algunos restos materiales de Cogotas I, son la Aldehuela, pero tan solo en niveles superficiales, y en la capital Zamorana, en el Castillo y en Corral de campanas, algunos fragmentos cerámicos.


Fuente: Miguel Ángel Brézmes Escribano (Universidad de Valladolid). Asocición Científico - Cultural Zamoraprotohistórica.

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