viernes, 13 de noviembre de 2009

LA II EDAD DEL HIERRO EN EL INTERFLUVIO ESLA-DUERO

Gran parte del territorio que hemos delimitado en el título de este artículo, corresponderá a la cultura del pueblo Vacceo. La existencia de este pueblo queda constatada por primera vez por Polibio (3, 15, 5) cuando nos narra como Aníbal en el año 220 a.C. toma Elmantike y Arboukale, que pertenecía a los Vacceos. A partir de este momento serán conocidos de forma indirecta a través de la conquista romana de la Citerior, por Graco, en el 179 a.C. Más adelante son citados en las Guerras Celtibéricas (154-133 a.C.) por la continua ayuda a Numancia. En las Guerras Sertorianas, en el año 74 a.C. Cneo Pompeyo atacará Pallantia, y ocupará la ciudad de Coca y la retiene (Frontino. 2, 11, 2). Pero aun en la primera mitad del Siglo I a.C. no debían ser muy conocidos, puesto que Cicerón, los cita como situados en el extremo del mundo. A través de Estrabón, podemos fijar más concretamente la ubicación de los “ouakkaioi”, ya que entre ellos corre el río Dourius, por Plinio sabemos que los vacceos tenían diecisiete ciudades, aunque de ellas no destacasen más que cuatro. Hemos de llegar a Ptolomeo en el s. II d.C., para que conozcamos su exacta ubicación geográfica y la de sus ciudades, después de él, no volvemos a encontrar prácticamente ninguna noticia más que en el Itinerario Antonino en el s. III d.C., que nos confirma alguna de estas ciudades. A través de estos autores clásicos podemos señalar un área concreta, un territorio que va desde Segisama a Segovia-Salmantica (N-S) y de Roa a los ríos Esla-Cea (E-O). Es decir ocupa el territorio central de la meseta norte, cruzada por el río Duero.

Analizando más concretamente el territorio que nos ocupa, podemos indicar que tradicionalmente por el Oeste, se fija la frontera con los pueblos Astures, en el Esla-Cea. Desde luego, el curso bajo del Esla, desde su encuentro con el Cea, marca un cambio notorio de ambiente, frenándose hacia el occidente el urbanismo y la permeabilidad de los elementos de la cultura celtibérica. La ciudad, probablemente, Astur de Brigeco, debería estar más o menos en esta línea, corresponda o no a Fuentes de Ropel en Zamora. Sin embargo, hacia el N. el impacto cultural celtibérico rebasa claramente el Cea y alcanza la Rivera del Esla, que cobija varios asentamientos, e incluso llega atenuado hasta el Orbigo. En lo político, el único punto de apoyo para adscribir a los Astures la Ribera del Esla, o Astura en la antigüedad, es la situación, sin duda cercana de Lancia, aunque su identificación con Villasabariego no esté confirmada. De nuevo tenemos entre estas área, y la claramente vaccea, un amplio territorio de adscripción hoy por hoy imposible de determinar.

Un aspecto en el patrón de poblamiento de los pueblos Vacceos, es la existencia de grandes espacios vacíos de asentamientos, la tópica disposición fluvial de éstos, repetida en otras áreas, tiene aquí, y debido a las peculiaridades geográficas regionales, unas connotaciones que no han sido suficientemente consideradas. Sí hemos podido observar, analizando los diversos yacimientos en el interfluvio Esla-Duero en la provincia de Zamora, para toda la Edad del Hierro, como los núcleos Vacceos correspondientes a la Segunda Edad del Hierro, disminuyen en número, con respecto a la amplia dispersión de yacimientos soteños para la Primera Edad del Hierro; de la misma manera, hemos observado como aumentan en superficie.

La situación fluvial de los núcleos urbanos cabe precisarla como una acomodación a las tierras más fértiles, que son aquellos espacios donde los páramos han sido más erosionados, quedando en una cota de altitud inferior a los 800 metros. Al occidente del río Pisuerga, las capas superiores de los páramos han desaparecido en amplias campiñas, de Tierra de Campos. Esta zona de Tierra de Campos, que estuvo densamente ocupada durante la Primera Edad del Hierro, apenas quedan, sorprendentemente, asentamientos de la II Edad del Hierro, más allá del río Sequillo. La existencia de amplios despoblados, corresponden básicamente a las parameras interfluviales, que están vinculadas sin duda a la geomorfología regional, caracterizada por ser una gran cuenca sedimentaria en la que los depósitos de relleno han conformado una vasta llanura. La circulación hídrica ha excavado valles de erosión que interrumpen la planicie original, pero solo los cursos fluviales mayores, distanciados entre sí, han logrado abrir anchos corredores quedando incólumes los páramos intermedios. Sin embargo, no podemos explicar satisfactoriamente a partir de este esquema la escasa población en la propia Tierra de Campos, en el valle del Valderaduey y más allá, hasta el Esla, probablemente haya que atender a otras causas.

Se plantea aquí el problema del dominio espacial de cada civitas, la respuesta, pero no solución, metodológica a tal problema suele tener una cómoda representación gráfica, en términos de probabilidad en los polígonos Thiessen, que establecen un reparto de los territorios interurbanos. Sin embargo, los Territorios de Producción, que resultarían al estudiar el área vaccea, parece que desborda la capacidad productiva de cada civitas, y plantea dificultades en lo que se refiere en los desplazamientos necesarios para la realización de las actividades económicas. Una zona tan amplia entre las diversas cívitas vacceas, podría tener también reflejo en el Territorio Político, es decir, el espacio sobre el que se ejerce formalmente el dominio ciudadano. Ni si quiera, sería exacto ni suficiente decir que la red fluvial vertebra el territorio vacceo, si se puede advertir, que sobre un esqueleto fluvial se mantendría un cuerpo político que abarca casi todos los espacios interfluviales. Estaríamos ante un territorio limitado a unos pasillos o corredores más o menos amplios.

Sin embargo, no todas las civitas vacceas son de grandes dimensiones, no podemos olvidar las notables diferencias que existen, Medina de Rioseco, 1,9 Ha; Tordehumos, 6; Roa de Duero, 14; Padilla de Duero, 22; Tordesillas, 30; Montealegre de Campos, 67. Dentro del área que analizams tenemos el Teso de la Mora en Molacillos con 2 Ha; Barcial del Barco con 4, Fuente Salinas en Revellinos, con más de 77 Ha. Se trata además, de un poblamiento disperso en el que los núcleos se encuentran separados por grandes distancias, sin embargo, no son nada homogéneas y hay una notable varianza. El análisis de los Territorios de Producción, y la tipología de los mismos, reflejan como si bien la mayor parte parecen indicar una funcionalidad mixta, pero hay casos donde se puede observar una clara especialización, sea económica o militar; El yacimiento de Revellinos, sin duda es una clara especialización sobre la explotación del medio salino de las lagunas de Villafáfila, o Tordehumos, cuyo emplazamiento netamente defensivo, sorprende en el medio de la “pacífica” Tierra de Campos. En lo económico, estos oppida vacceos, aparecerían como receptores y distribuidores de la producción, y en ellas se multiplicarían las funciones especializadas cuyos productos y servicios a los núcleos dependientes. Así por ejemplo, la existencia de ciertos elementos cerámicos y metálicos estandarizados, hacen pensar en la existencia de talleres seudoindustrializados instalados en estos centros principales.

Información ofrecida por: Miguel Ángel Brezmes Escribano (Universidad de Valladolid)

2 comentarios:

Xabres da Teixeira dijo...

Gracias por tu entrada. Me ha ayudado a comprender mejor nuestra tierra.
Por cierto,me gustaría hacerte una pregunta:
La salinidad de las aguas subterráneas de la zona, mencionas Villafáfila, y también al lado de Benavente en Fuentes de Ropel, parece que a cierta profundidad las aguas son salobres.
¿Como se puede explicar?
Un saludo.

Jose Sastre dijo...

Hola, la verdad es que es un tema que descozco bastante el de las salinas, pero si que es importante ya que ofrecen una importante fuente para la conserva y salazon de los alimentos.