domingo, 24 de mayo de 2015

D.E.P. Jesús Liz Guiral, Profesor de la Universidad de Salamanca

Desde ZamoraProtohistorica, todos sus integrantes queremos mostrar nuestro pesar por el fallecimiento de Jesús Liz Guiral, gran arqueólogo, gran profesor y mejor persona. Sit tibi terra levis

viernes, 22 de mayo de 2015

El Proyecto Djehuty redescubre la tumba del tesorero de Tutmosis III (Egipto)

CSIC/DICYT

El Proyecto Djehuty, liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y financiado por Unión Fenosa Gas, ha redescubierto en la colina de Dra Abu el- Naga, en Luxor (antigua Tebas), una tumba de la dinastía XVIII del Antiguo Egipto (hace unos 3.500 años). Se trata del enterramiento del sucesor de Djehuty en el cargo de Supervisor del Tesoro, llamado Djehuty-nefer, que vivió bajo el reinado de Tutmosis III, hace unos 3.500 años.
Los investigadores han sacado a la luz la fachada de adobe de la tumba, que imita a la de un palacio, conservada en perfecto estado y con las improntas del sello con el nombre del difunto legible en los adobes. Aunque la tumba ya había sido descubierta por Champollion y Rosellini en 1829, años después volvió a quedar enterrada y a perderse. Su localización dentro de la gran necrópolis en Luxor puede ayudar a entender las razones por las que los altos dignatarios elegían un emplazamiento concreto para ubicar su monumento funerario.
“En este caso parece que Djehuty-nefer eligió estar junto a su predecesor Djehuty, ya que su tumba está justo encima, y aparentemente no les unía ningún parentesco. Creemos que algunas tumbas se agrupaban por cargos administrativos”, explica el investigador del CSIC y coordinador del proyecto José Manuel Galán, que trabaja en el Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo.
Los escribas buscaban inspiración visitando monumentos de épocas anteriores y copiando los textos que más les llamaban la atención. “La estatua de Djehuty-nefer que se encuentra hoy en el Museo de El Cairo tiene grabado el mismo himno al dios creador Amon que una de las paredes de su predecesor Djehuty”, destaca el investigador del CSIC.
En esta decimocuarta campaña se han hallado otras tumbas cuyos propietarios todavía están por identificar. Una de ellas, expoliada en época antigua, puede fecharse en la dinastía XIII (en torno al año 1700 antes de Cristo) por la numerosa cerámica hallada a la entrada. En otra, a pesar de haber sido también expoliada, los investigadores han hallado en perfecto estado dos arcos de 1’70 metros de longitud cada uno, con la cuerda todavía anudada en los extremos, acompañados por una veintena de flechas completas, con la punta de sílex, y un jarrito de alabastro envuelto en una tela.
Por otro lado, el equipo ha seguido restaurando el pasillo central de la tumba de Djehuty, sacando a la luz más grafiti escritos en demótico (siglo II antes de Cristo), que alcanzan ya casi el medio centenar y que aluden a la reutilización de las tumbas para depositar momias de ibis y halcones. En la vecina tumba de Hery, han proseguido con el estudio de los cientos de animales, fundamentalmente aves, que se inició hace dos campañas.
El ataúd antropomorfo y policromado, tipo “rishi”, de un personaje llamado Neb que vivió en torno al año 1600 antes de Cristo, hacia finales de la dinastía XVII, ha sido totalmente restaurado y ya está listo para su traslado y exposición en el Museo de Luxor.

Recordando a Djehuty

En busca de Djehuty: entre momias, tumbas y jeroglíficos es el nombre del documental que narra en 55 minutos los descubrimientos de las 13 últimas campañas arqueológicas del Proyecto Djehuty en Luxor. La cinta invita a los espectadores a adentrarse en la búsqueda de las huellas del supervisor del Tesoro y de los trabajos artesanos de la reina Hatshepsut, una de las pocas mujeres que ejerció de faraón en el antiguo Egipto y cuyo reinado se extendió durante 22 años en la dinastía XVIII, en torno al año 1470 antes de Cristo. Los nombres y rostros de ambos fueron borrados sistemáticamente hace 3.500 años para impedir su recuerdo.
El documental toma como punto de partida al personaje de Djehuty, y en su búsqueda van apareciendo otros personajes de distintas épocas, ocurren hallazgos inesperados, descubrimientos singulares que han sido filmados en directo y que consiguen que el espectador viva en primera persona la excavación de un yacimiento arqueológico del antiguo Egipto.
La cinta, dirigida y realizada por Javier Trueba y José Latova, y que ha contado con la dirección científica de José Manuel Galán, será emitido en Televisión española (TVE) próximamente. Esta cadena, la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología y Unión Fenosa Gas han aportado la financiación. El preestreno tendrá lugar hoy jueves, 21 de mayo, en la sede central del CSIC en Madrid.
“Fue un gran acierto y mucha suerte poder rodar en directo hallazgos tan importantes. Esto nos ha permitido hacer algo completamente distinto y se nota: la magia y la fuerza del directo es muy superior a la de unos actores disfrazados. Los egipcios ya lo han demostrado; 4.000 años después nos siguen fascinando”, Trueba.
Para Trueba, “lo más difícil, sin duda, ha sido descartar el material excedente que continuamente aparece en esta necrópolis”. Y agrega: “La diferencia fundamental con otros documentales es que, en cualquier otro ámbito de la divulgación de la ciencia, lo más difícil es buscar la manera de hacerlo atractivo para el gran público. Con Egipto, al público ya lo tienes gratamente predispuesto. Si además aportas un enfoque original no tengo dudas de que a la gente le gustará”.

Fuente: Past Horizons:
http://www.dicyt.com/noticias/el-proyecto-djehuty-redescubre-la-tumba-del-tesorero-de-tutmosis-iii?handle=el-proyecto-djehuty-redescubre-la-tumba-del-tesorero-de-tutmosis-iii&newsId=

miércoles, 20 de mayo de 2015

¿Las herramientas más antiguas?

Las herramientas más antiguas talladas por homínidos que se conocían hasta la fecha datan de hace 2,6 millones de años. Pero se trata de tecnologías líticas demasiado perfeccionadas para ser las primeras. Así que la comunidad investigadora, incluido el descubridor de las que ostentan el récord hasta la fecha, las de Gona halladas en el año 2000 por Sileshi Semaw, lleva desde entonces esperando el hallazgo de herramientas más antiguas y más primitivas, quizá trabajadas por homínidos que no pertenecieron al mismo género que los humanos modernos, como el ser humano actual ('Homo sapiens').
La revista 'Nature' acaba de publicar en su edición digital la noticia que todos estaban esperando. Científicos de centros de investigación franceses y estadounidenses aseguran haber encontrado en Kenia utensilios tallados por homínidos hace 3,3 millones de años, lo que retrasaría la aparición demostrada de esta tecnología unos 700.000 años.
El hallazgo supondría una revolución para este campo de investigación que trata de profundizar en el conocimiento de la aparición de los comportamientos complejos que han desembocado en la construcción de las sociedades actuales. Sin embargo, el trabajo, que ha tardado cuatro años en ver la luz desde que se realizó el descubrimiento en el desierto del noroeste de Kenia -junto al lago Turkana-, no detalla el hallazgo todo lo bien que reclaman los expertos y que suele exigir la revista científica 'Nature', una de las más prestigiosas del mundo.
"El yacimiento entero es sorprendente", asegura Chis Lepre, de la Universidad Rutgers de EEUU y uno de los autores que realizaron la datación de las 11 pieza encontradas. "Sencillamente reescribe el libro en muchas cosas que creíamos que eran ciertas hasta ahora", dice.
No obstante, algunos de los mayores expertos del mundo en el estudio de yacimientos arqueológicos de esta época y en herramientas líticas ponen en duda los resultados presentados por sus colegas. "De ser cierto, es de la mayor importancia para los que estudiamos evolución humana. Pero, leyendo el trabajo en profundidad, veo que faltan datos importantes para poder determinar la antigüedad de las piezas, como la estratigrafía detallada del yacimiento o la planimetría", explica a este diario Manuel Domínguez-Rodrigo, de la Universidad Complutense de Madrid y quizá el mayor experto mundial en Tafonomía y estudio de yacimientos arqueológicos de homínidos.
En cambio sus colegas (y amigos) autores del hallazgo y del trabajo defienden su descubrimiento. "Las herramientas arrojan luz sobre un periodo inesperado y hasta ahora desconocido de comportamiento homínido y nos pueden decir mucho sobre el desarrollo cognitivo de nuestros antepasados que no podemos entender a partir sólo de los fósiles", afirma la autora principal Sonia Harmand, del Instituto de la Cuenca del Turkana de la Universidad Stony Brook, en Nueva York, y la Universidad de Nanterre, en París, Francia.
El problema es complejo, pero de forma resumida los estratos en los que los autores aseguran haber hallado las herramientas están formados por un material que las rocas podrían haber atravesado sin dificultad debido a procesos atmosféricos normales. Es decir, según Domínguez-Rodrigo los autores no pueden de ningún modo asegurar que las herramientas estaban incluidas en un estrato de 3,3 millones de años. Y en realidad podrían tener esa antigüedad, pero también 100.000 años o 500. "En realidad, no han demostrado nada", sentencia el investigador español.

Fuente: El Mundo: http://www.elmundo.es/ciencia/2015/05/20/555cb68cca474165478b4593.html

lunes, 11 de mayo de 2015

New research challenges the view of an egalitarian Neolithic society

Data obtained by researcher Teresa Fernández-Crespo from seven megalithic graves (dolmens) in La Rioja and Araba-Álava appear to suggest that certain individuals in the Neolithic period were excluded from burial within these monuments on the basis of age and sex.
The research uses evidence obtained from dolmens located in northern Spain, and is published in the Journal of Archaeological Science.

Masking a hierarchical system?

The use of communal burial monuments may be masking a funerary system that marginalised a certain proportion of the population, and is in contradiction to the generally accepted view of the egalitarian Neolithic society.
“In the article we propose that the people buried were intentionally selected. We do so by basing this on the fact that the demographic composition of the megaliths displays significant anomalies with respect to a normal population of an ancient type. The bias identified, which almost systematically affects children under five, but certain adults as well, above all female ones, could be indicating that access to graves was restricted to those people who enjoyed certain rights and privileges only, against what is usually maintained in the traditional archaeological literature,” says Teresa Fernandez-Crespo.
The research looked at seven dolmens: two of them located in Araba-Álava and five within the region of La Rioja. The number of individuals found in these seven megalithic graves ranges between less than ten (in the case of Fuente Morena, for example) and over a hundred subjects (in the case of Alto de la Huesera), making a total of 248.

Isotope analysis

With respect to the idea that the monuments were burial spaces reserved for a specific group within the population represents one possible explanation says Fernández-Crespo, and could be related to the differing status of individuals.
“If we accept this hypothesis, it would be plausible that the remains of those who had a lower social position (and for that reason may not have met the access requirements to be included in the dolmens) were laid to rest in other burial structures the building and maintenance of which would require less effort, like, for example, natural caves, sheltered spaces under rock or pits. However, the current state of the research does not allow the refutation that other causes relating to the population or culture could account for this selection of those buried. In this respect, it is possible that the analysis of stable isotopes that we are currently carrying out at Oxford University on the skeletal remains from some of these graves could shed some light on the matter“.

Source: Past Horizons: http://www.pasthorizonspr.com/index.php/archives/05/2015/new-research-challenges-the-view-of-an-egalitarian-neolithic-society

Archaeological project excavation in the Late Roman village of El Castillón (Zamora, Spain) - 2015

 

Archaeological project excavation in the Late Roman village of El Castillón (Zamora, Spain) - 2015

Project Details:

Archaeological project about fortified village of El Castilln (Santa Eulalia de Tbara, Zamora, Spain), started in 2007, continuous every year until the present.
This project is focused in three areas from this village: fortified walls and structures, metallurgical area and residential area.
This site provide a very good conservate stratigraphy from V Century until VI Century A.D, with three different occupation. In this site registered a first occupation from Iron Age, and a small cave with Schematic Rock Art.

Project website: zamoraprotohistorica.jimdo.com

Project facebook page: www.facebook.com/profile.php?id=100009428229720

Organisation: Asociación Científico - Cultural ZamoraProtohistorica

Contact: zamoraprotohistorica@gmail.com

sábado, 9 de mayo de 2015

Archaeology in Bulgaria Prehistory Ancient Thrace Ancient Greece Ancient Rome Bulgarian Empire Byzantine Empire Ottoman Empire Other History Trafficking & Law Paleontology Bulgaria's Latest Archaeology News, Top Archaeologists & Museums NGO Raises Funds to Rescue ‘Bulgaria’s Stonehenge’: Ancient Thracian Stone Circle (Cromlech) at Staro Zhelezhare

A Bulgarian NGO has managed to raise a considerable sum of money to fund the rescue excavations of the so called “Bulgarian Stonehenge” – an Ancient Thracian stone circle (cromlech) at the town of Staro Zhelezare near Hisarya in Southern Bulgaria.
The 6th century BC megalithic structure, which was an Ancient Thracian observatory, was discovered in 2001 by late Bulgarian archaeologist Georgi Kitov. (Note: in Bulgarian, as in some other European languages such as French, Spanish, and Italian, this stone circle structure is described with the Welsh word “cromlech”, which usually stands for a dolmen in English – see the Background Infonotes below.)
In the 15 years, since its discovery, however, the Bulgarian Stonehenge has been largely abandoned to the mercy of looting treasure hunters and the weather, and is now in a terrible condition.
As in the spring of 2014, Bulgaria’s Ministry of Culture said it could not provide funding for the rescue and further excavations of the Ancient Thracian megalithic observatory, local residents have set up a foundation to to save the unique archaeological site.
The NGO has already raised BGN 14,000 (app. EUR 7,100) out of a total of BGN 19,000 (EUR 9,700) needed for the rescue excavations of the cromlech at Staro Zhelezare, lawyer Alexandra Delova from the foundation has told Radio Plovdiv.
Delova says that her organization expects to receive a permit for archaeological excavations within 10 days; once the permit is issued, the Ancient Thracian site will be excavated in August 2015 by a team led by renowned Bulgarian archaeologist Prof.
The largest donation for the rescue of the now dilapidated ancient megalithic observatory, BGN 10,000 (EUR 5,100), has come from a large international corporation, while locals and especially Bulgarian immigrants living abroad have donated another BGN 4,000 (EUR 2,000).
The NGO has asked Hisariya Municipality to provide the remaining BGN 5,000 (EUR 2,500) but Delova says that it should be able to raise the money even if the local authorities fail to contribute.
Part of the funds raised by the foundation were used in the fall of 2014 to carry out a preliminary exploration of the mound called Cholakova Mogila where the Ancient Thracian cromlech (stone circle) is located.
The Ancient Thracian mound known as Cholakova Mogila created by the Thracians when they buried their stone circle observatory at Staro Zhelezare. Photo: Staro Zhelezare Facebook Page
The Ancient Thracian mound known as Cholakova Mogila created by the Thracians when they buried their stone circle observatory at Staro Zhelezare. Photo: Staro Zhelezare Facebook Page
Unfortunately, after its discovery in 2001 the impressive archaeological site was left with only a the temporary shelter which lasted only a year.
“For 12 years nobody had done a single thing, nobody had cleaned the mound, there was a dump site nearby which was about to engulf it in a year or so. While this is a unique archaeological site, it now consists of a pile of fallen stones, with a puddle in the middle when it rains. Unless urgent measures are taken, there will soon be no cromlech but a swamp,” concludes Alexandra Delova.
In 2014, Bulgaria’s Ministry of Culture suggested that the site be buried because there was no funding for its conservation. Now thanks to the efforts of the local activists, it seems that the Bulgarian Stonehenge at Staro Zhelezare will be rescued and may even become a major cultural tourism site.
Similar megalithic cromlechs (stone circles) have been found in the southernmost parts of Bulgaria – in the Eastern Rhodope Mountains and in the Strandzha Mountain. However, the Ancient Thracian stone circle near Hisariya is truly unique, and not only for this part of Bulgaria.
If you wish to support the rescue and further archaeological exploration of the Ancient Thracian cromlech (stone circle) at Bulgaria’s Staro Zhelezare, you can make a donation at:
The Ancient Thracian Cromlech (Stone Circle) in the town of Staro Zhelezare – also known in the media as “the Bulgarian Stonehenge” – is a an Ancient Thracian megalithic observatory located 12 km away from the southern Bulgarian town of Hisarya, and 10 km southeast of the Thracian cult temple at Starosel. The Ancient Thracian cromlech in the town of Staro Zhelezare consists of 24 erect megalithic slabs (of which 2 are missing) of various sizes arranged in a proper circle. They are believed to have been used by the Odrysians (Odrysae), the most powerful Thracian tribe which created the Odrysian Kingdom. The stone circle was covered buried under a man-made mound known today as Cholakova Mogila by the Thracians after they stopped using it. The mound itself is 45 meters in diameter, and the stone circle measures 6 meters in diameter.
The Staro Zhelezare Cromlech (Stone Circle) was discovered in 2001 by late Bulgarian archaeologist Georgi Kitov. Fragments of ceramic vessels found after digging up the mound above the cromlech were dated to the beginning of the 5th century BC, while the cromlech (stone circle) itself is dated to the 6th century BC. It is the only cromlech (stone circle) of its kind found in the northern part of today’s historical and geographic region of Thrace (Trakiya) known as Upper Thrace. Similar stone circles have been found in the very south of Bulgaria – in the Eastern Rhodope Mountains and in the Strandzha Mountain. Archaeological and astronomical research indicates that the cromlech (stone circle) near Staro Zhelezare was used by the Ancient Thracians as an astronomical observatory to measure the year cycle, equinoxes, and solstices which played an essential role in the rituals and economics in the Thracian calendar. The different phases of the Sun God were followed by the Thracian priests while the regular Thracians provided sacrifice gifts.

Source: Archaeology in Bulgaria: http://archaeologyinbulgaria.com/2015/05/08/ngo-raises-funds-to-rescue-bulgarias-stonehenge-ancient-thracian-stone-circle-cromlech-at-staro-zhelezhare/

viernes, 1 de mayo de 2015

Teeth tell story about people buried at Harappa (Pakistan)

Much of what modern researchers have gleaned about our common ancestors, particularly those from Egypt and Mesopotamia, comes from well-studied tombs and burial sites. Discovering the narrative of peoples from the Greater Indus Valley — which comprises much of modern-day Pakistan and northwest India — is more challenging. The text of the Indus Valley Civilisation remains undeciphered, and known and excavated burial sites are rare. Recently, researchers have illuminated the lives of some individuals buried more than 4,000 years ago in those grave sites by providing a comparison of the dental enamel and chemical analyses of the water, fauna and rocks, using isotope ratios of lead and strontium.
In its heyday, Harappa held a population of 50,000, although the number of individuals represented by skeletal remains across the entire culture area totals in the hundreds.

Migrated to Harappa

When tooth enamel forms, it incorporates elements from the local environment  such as food, water and dust. When the researchers looked at remains from the ancient city of Harappa, located in what is known today as the Punjab Province of Pakistan, individuals’ early molars told a very different story than their later ones, meaning they hadn’t been born in the city where they were found.
The University of Florida research team was led by Benjamin Valentine, biological anthropologist John Krigbaum, and geological sciences professor George Kamenov, an isotope geologist.
“The idea of isotope analysis to determine the origin of individual migrants has been around for decades. But what people haven’t been doing is looking at the different tooth types, essentially, snapshots of residents during different times of individuals’ lives,” said Valentine. “We didn’t invent the method, but we threw the kitchen sink at it.”
The researchers discovered that the people in the Harappa must have migrated there from the hinterlands. Said Krigbaum, “Previous work had thought the burial sites represented local, middle-class people. There was no notion that outsiders were welcomed and integrated by locals within the city. It’s not clear why certain young hinterland people were sent to the city.”

Source: Past Horizons:
http://www.pasthorizonspr.com/index.php/archives/04/2015/teeth-tell-story-about-people-buried-at-harappa

Inconsistencies in peopling of North America ‘ice bridge’ theory revealed

There has long been a debate among scholars about the origins of the first inhabitants of North America. The most widely accepted theory is that sometime before 14,000 years ago, humans migrated from Siberia to Alaska by means of a “land bridge” that spanned the Bering Strait. However, in the 1990s, a small but vocal group of researchers proposed that North America was first settled by Upper Palaeolithic people from Europe, who moved from east to west through Greenland via a glacial “ice bridge.”
Now, researchers at the University of Missouri, working with colleagues the Cleveland Museum of Natural History and elsewhere, say they have disproved evidence presented in support of the ice bridge theory.

Chesapeake Bay

One piece of evidence that advocates of the ice bridge theory rely on comes from the Chesapeake Bay. In the early 1970s, the crew of a scallop trawling vessel, Cinmar, was operating off the coast of Virginia when it hit a snag and pulled up an ancient stone blade, along with pieces of a mastodon skeleton. Since radiocarbon dating isn’t available on inanimate objects, scholars correlated the date of the blade with the mastodon, which they could date at more than 22,000 years old.
“For more than two decades, proponents of the ice bridge theory have pointed to similarities between North American stone blades such as the one allegedly dredged from the Chesapeake and blades left by Solutrean foragers in western Europe,” said Michael J. O’Brien, a professor of anthropology at MU and dean of the College of Arts and Science. “We know, however, that Solutrean culture began around 22,000 to 17,000 years ago, which is later than North American dates pointed to by ice bridge theorists as proof that Solutrean people populated North America. That includes the date from the Cinmar mastodon.”

Lack of first-hand accounts

Mizzou scholars, including O’Brien’s postdoctoral student, Metin Eren, and graduate student Matthew Boulanger, point to the lack of first-hand accounts from the crew of the Cinmar who recovered the blade and mastodon remains. All published accounts were first written by proponents of the Solutrean hypothesis. According to a telephone interview of the ship’s captain, he “took particular note of the water depth” and “plotted the area on his navigation charts.”
“While the interview indicates that the Cinmar captain took detailed notes, researchers never indicated that they actually observed the charts,” O’Brien said. “In fact, captains keep ‘hang logs’ in which they record readings when they hit obstructions on the ocean floor. We reviewed countless snag reports from the Bay and the time frame when the snag should have occurred and didn’t find anything to corroborate the story. One of the most famous snags of all time–when the crew pulled up a mastodon–and it’s just not reported.”

Inconsistencies

While researching the history of the stone tool, its recovery and whereabouts for more than 40 years, the team also found inconsistencies with the origins and the ownership of the ship itself. The research team found that discrepancies in photographs of the Cinmar, the size of the ship and where it was assembled all point to contradictions in key pieces of the ice bridge theory.
“Until inaccuracies are cleared up, there really is no reason to accept the find as evidence of anything connected with the early peopling of North America,” O’Brien said.
The study, “The Cinmar discovery and the proposed pre-Late Glacial Maximum occupation of North America,” recently was published in the Journal of Archaeological Science: Reports (Open Access).

Source: Past Horizons:
http://www.pasthorizonspr.com/index.php/archives/04/2015/inconsistencies-in-peopling-of-north-america-ice-bridge-theory-revealed

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viernes, 24 de abril de 2015

Identifican por primera vez un homínido de Atapuerca con un molar de más (Burgos)

IPHES/DICYT 

Es la primera vez que se publica en una revista científica la existencia de este fenómeno en un homínido de poblaciones antiguas y es también el primer caso identificado en los yacimientos de Atapuerca. La investigación es fruto de un trabajo llevado a cabo en colaboración entre el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), la URV (Universitat Rovira i Virgili de Tarragona) e investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC).
Marina Lozano, investigadora del IPHES y profesora de la URV, una de las firmantes del artículo, asegura: "En el caso de poblaciones arqueológicas hay muy pocos ejemplos estudiados y publicados de molares supernumerarios. Por lo tanto, es una novedad".
El individuo analizado presenta evidencias de diferentes enfermedades que sufría, como caries avanzada, abscesos, cálculo dental, exostosis alveolar, modificación en la oclusión por desgaste excesivo, evidencias de marcas de palillos y patología degenerativa temporomandibular (entre el hueso temporal y la mandíbula).
"Este diagnóstico confirma que la salud bucodental a partir del Neolítico empeora en las poblaciones agrícolas y ganaderas. Un hecho agravado, además, por la falta de tratamientos paliativos", observa Marina Lozano. Esto ocurre porque a partir de esta época la alimentación cambia: se incluye, por ejemplo, más cantidad de cereales, alimentos que tienen más almidones y carbohidratos, lo que hace que aumente la proporción de caries dentales, una enfermedad que es resultado de consumir carbohidratos y, además, de una falta de higiene dental.
"Los restos se han analizado con Tomografía Computerizada de Haz Cónico (CBCT, siglas en inglés) para obtener un mejor diagnóstico", puntualiza la misma investigadora. Esta tecnología, que proporciona imágenes en 3D, ha permitido definir la morfología interna y radicular del cuarto molar, con lo que se ha podido también establecer la ausencia de otros dientes supernumerarios en este individuo.

Fuente: DiCYT: http://www.dicyt.com/noticias/identifican-por-primera-vez-un-hominido-de-atapuerca-con-un-molar-de-mas?handle=identifican-por-primera-vez-un-hominido-de-atapuerca-con-un-molar-de-mas&newsId=

L’australopithèque Little Foot a 3 670 000 ans

Des chercheurs d’institutions américaines, canadiennes, sud-africaines, et françaises publient cette semaine dans la revue Nature la datation de Little Foot. Découvert au nord-ouest de Johannesburg, au cœur du berceau de l’Humanité, dans la grotte de Silberberg (Sterkfontein), ce squelette presque complet d’un australopithèque est exceptionnel. Treize années ont été nécessaires à l’équipe de Ron Clarke (université de Witwatersrand, Afrique du Sud) pour dégager Little Foot (ou StW 573) de sa gangue rocheuse, des millions d’années après sa mort.

Dater Little Foot

Depuis sa découverte en 1997, les chercheurs discutent de l’âge exact de ce fameux fossile. Rapidement, Ron Clarke et Tim Partridge (université du Witwatersrand, Afrique du Sud) attribuent un âge de 3,3 millions d’années à Little Foot – à partir de la morphologie de l’hominidé et d’une première datation paléo-magnétique des coulées stalagmitiques. Ces datations furent rapidement remises en cause. En 2003, Darryl Granger (université Purdue, USA) et son équipe suggèrent une datation des sédiments enserrant le fossile d’environ 4 millions d’années, grâce à l’analyse des nucléides cosmogéniques (cosmonucléides). Ultérieurement, une datation uranium/plomb des coulées stalagmitiques de calcite livre un âge bien plus récent  – 2,2 millions d’années –, remettant ainsi en question l’ensemble des datations précédentes. Dès 2002, Ron Clarke envisage que les coulées stalagmitiques pourraient être bien plus récentes que le squelette. En 2014, un chercheur de l’Inrap, Laurent Bruxelles (laboratoire Traces, umr cnrs-université Toulouse-Jean Jaurès)  et l’équipe sud-africaine démontrent que les coulées stalagmitiques de 2,2 millions d’années se sont formées dans des vides sous le fossile et sont plus récentes que celui-ci.

Datation et nouvelles avancées méthodologiques

Ce résultat est le fruit de la collaboration de Ryan Gibbon (université du Nouveau Brunswick, Canada) et Darryl Granger. Deux avancées méthodologiques majeures ont rendu possible cette datation. Tout d’abord, le développement de la méthode isochrone (pour les datations par les isotopes radioactifs 26Al et 10Be). Elle utilise plusieurs échantillons provenant d’un même site, afin de vérifier les conditions requises en vue d’une datation cosmogénique. Autre innovation d’envergure : la mise au point d’un « gas filled magnet » (ou secteur magnétique gazeux), par Marc Caffee au laboratoire prime de l’université Purdue, où sont réalisées les mesures des cosmonucléides à l’aide de la technique de la spectrométrie de masse par accélérateur. En effet, les aimants à gaz permettent une mesure fine de 26Al et donc des datations plus précises. Les échantillons de Sterkfontein ont été parmi les premiers à être analysés par ce nouvel équipement, opérationnel à partir du second semestre 2014. Les résultats s’avèrent étonnants. Sur les onze échantillons récoltés au cours de la dernière décennie, neuf se trouvent sur une unique courbe isochrone, apportant ainsi une datation solide au dépôt.

Little Foot, histoire d’une découverte

Le 6 septembre 1994, Ronald J. Clarke découvre, dans une boite d’ossements animaux, quatre petits os d’un pied gauche d’hominidé provenant des déblais du réseau de grottes de Sterkfontein. De cette première découverte viendra le nom de Little Foot, donné par P.V. Tobias, en référence au petit pied qu’il venait d’identifier. En mai 1997, dans une nouvelle boite, il reconnaît d’autres fragments provenant du même pied et un fragment d’un tibia droit. Certain qu’il s’agit des ossements d’un même individu, Ron Clarke missionne ses assistants, Stephen Motsumi et Nkwane Molefe, afin de localiser l’ensemble du squelette. Dans cette immense cavité, remplie des déblais de dynamitages miniers successifs, les deux chercheurs, munis d’un moulage de tibia, trouvent, contre toute probabilité, une connexion osseuse dans la roche. Les ossements, très fragiles, sont pris dans un sédiment aussi solide que du béton et il faut attendre août 2010 pour que Ron Clarke et son équipe révèlent la totalité du squelette et ramène à l’air libre le fossile. Le nettoyage des ossements et la reconstruction du fossile sont encore en cours, mais plus de la moitié du squelette a été déjà analysée par micro-tomographie aux rayons X à l’université du Witwatersrand.

Little Foot : Australopithecus prometheus

Ron Clarke classe Little Foot dans l’espèce Australopithecus prometheus. En effet, il se distingue des Australopithecus africanus de la grotte, par une masse corporelle plus importante, un crâne au visage plus plat et allongé et de grosses dents jugales bombées. Little Foot avec ses 3,67 millions d’années est désormais un contemporain des premiers Australopithecus afarensis de Laetoli (Tanzanie) et de Woranso-Mille (Éthiopie). Très différent morphologiquement d’A. afarensis, A. prometheus présente davantage de points communs avec Paranthropus, plus récent, au visage aplati, et aux grosses dents jugales bombées. La datation de 3,67 millions d’années du A. prometheus de Skertfontein soulève de nouvelles questions quant à la diversité et la répartition géographique des premiers hominidés africains, et leurs relations. Cette découverte et sa datation permettent de confirmer que l’Afrique du Sud est un potentiel berceau de l’Humanité, au même titre que l’Afrique de l’Est.

Plus tard, il y a 2 millions d’années, une industrie oldowayenne

Au début des années 1990, Ron Clarke et Kathleen Kuman (université du Witwatersrand, Afrique du Sud) étudient une partie plus récente de la grotte. Ils y découvrent une industrie lithique très ancienne, la première du genre en Afrique australe. D’après la faune, ils estiment son âge entre 1,7 et 2 million d’années. En 1994, Kathleen Kuman annonce que cette industrie est oldowayenne puis publie, en 2009, les 3 500 pièces découvertes. Connu dès 2,6 millions d’années en Afrique de l’Est, l’Oldowayen se caractérise par une technologie simple et des outils sur éclat à partir de galets. Les bifaces et les hachereaux en sont absents, eux qui marquent l’avènement de la culture acheuléenne vers 1,7 MA dans l’est et le sud de l’Afrique (à Sterkfontein et dans la province du Cap-du-Nord). Pour dater cette industrie de Sterkfontein a été utilisé un galet apporté sur site par les hominidés oldowayens, et ce afin d’écarter tout risque de remaniement sédimentaire. Dans cette même publication de Nature, les chercheurs annoncent également sa datation de 2,18 millions d’années (± 0,21 million d’années). Elle est comparable à celle de 2,19 millions d’années (± 0,08 million d’années), publiée récemment pour l’industrie oldowayenne du site voisin de Swartkrans, et montre que le berceau de l’humanité sud-africain abritait aussi des hominidés produisant des outils il y a 2 millions d’années ou auparavant. Ainsi, l’Odowayen est présent, de manière récurrente, en Afrique australe vers 2 millions d’années, les hominidés pourvus d’outils ont donc peuplé cette partie de l’Afrique bien plus tôt qu’on ne le pensait. Il est désormais évident que la rareté des sites de cette période en Afrique australe est liée à la rareté des recherches et non à l’absence d’hominidés. Les débats font rage quant aux artisans de cette industrie, mais de nombreux chercheurs s’accordent à penser qu’il s’agit de la production de l’une des premières espèces d’Homo, par exemple l’Homo habilis (répertorié au Malawi et en Afrique de l’Est entre 2,4 et 1,8 millions d’années,  à Swatkrans vers 1,8 million d’années, voire plus tôt).

Références de l’article

GRANGER D., GIBBON R., CLARKE J., BRUXELLES L. et CAFFEE M. – 2015. - New cosmogenic burial ages for Sterkfontein Member 2 Australopithecus and Member 5 Oldowan. Nature.

INRAP: http://www.inrap.fr/archeologie-preventive/Actualites/Communiques-de-presse/p-19440-L-australopitheque-Little-Foot-a-3-670-000-ans.htm

jueves, 23 de abril de 2015

Study shows that making an Acheulean hand axe requires complex brain activity

The ability to make a Lower Palaeolithic hand axe depends on complex cognitive control by the prefrontal cortex, including the “central executive” function of working memory, a new study published in PLOS ONE finds.
“For the first time, we’ve showed a relationship between the degree of pre-frontal brain activity, the ability to make technological judgements, and success in actually making stone tools,” says Dietrich Stout, an experimental archaeologist at Emory University and the leader of the study. “The findings are relevant to ongoing debates about the origins of modern human cognition, and the role of technological and social complexity in brain evolution across species.”
More complicated and nuanced
The skill of making a prehistoric hand axe is “more complicated and nuanced than many people realise,” Stout says.
Stone tools – shaped by striking a stone “core” with a piece of bone, antler, or another stone – provide some of the most abundant evidence of human behavioural change over time. Simple Oldowan stone flakes are the earliest known tools, dating back 2.6 million years. The Late Acheulean hand axe goes back 500,000 years. While it’s relatively easy to learn to make an Oldowan flake, the Acheulean hand axe is harder to master, due to its lens-shaped core tapering down to symmetrical edges.
“We wanted to tease apart and compare what parts of the brain were most actively involved in these stone tool technologies, particularly the role of motor control versus strategic thinking,” Stout says.
The researchers recruited six subjects, all rheology students at Exeter University, to train in knapping stone tools. The subjects’ skills were evaluated before and after they trained and practised. For Oldowan evaluations, subjects detached five flakes from a flint core. For Acheulean evaluations, they produced a tool from a standardised porcelain core.
Brain scans
At the beginning, middle and end of the 18-month experiment, subjects underwent functional magnetic resonance imaging (fMRI) and diffusion tensor imaging (DTI) scans of their brains while they watched videos. The videos showed rotating stone cores marked with coloured cues: A red dot indicated an intended point of impact, and a white area showed the flake predicted to result from the impact. The subjects were asked the following questions:
“If the core were struck in the place indicated, is what you see a correct prediction of the flake that would result?”
“Is the indicated place to hit the core a correct one given the objective of the technology?”
The subjects responded by pushing a “yes” or “no” button.
Answering the first question, how a rock will break if you hit it in a certain place, relies more on reflexive, perceptual and motor-control processes, associated with posterior portions of the brain. Stout compares it to the modern-day rote reflex of a practised golf swing or driving a car.
The second question – is it a good idea to hit the core in a certain spot if you want to make a hand axe – involves strategic thinking, such as planning the route for a road trip. “You have to think about information that you have stored in your brain, bring it online, and then make a decision about each step of the trip,” Stout says.

Mental time travel

This so-called executive control function of the brain, associated with activity in the prefrontal cortex, allows you to project what’s going to happen in the future and use that projection to guide your action. “It’s kind of like mental time travel, or using a computer simulation,” Stout explains. “It’s considered a high level, human cognitive capacity.”
The researchers mapped the skill level of the subjects onto the data from their brain scans and their responses to the questions.
Greater skill at making tools correlated with greater accuracy on the video quiz for predicting the correct strategy for making a hand axe, which was itself correlated with greater activity in the prefrontal cortex. “These data suggest that making an Acheulean hand axe is not simply a rote, auto pilot activity of the brain,” Stout says. “It requires you to engage in some complicated thinking.”
Most of the hand axes produced by the modern hands and minds of the study subjects would not have cut it. “They weren’t up to the high standards of 500,000 years ago,” Stout says.
A previous study by the researchers showed that learning to make stone tools creates structural changes in fibre tracts of the brain connecting the parietal and frontal lobes, and that these brain changes correlated with increases in performance. “Something is happening to strengthen this connection,” Stout says. “This adds to evidence of the importance of these brain systems for stone tool making, and also shows how tool making may have shaped the brain evolutionarily.”

Language of Technology

Stout recently launched a major, three-year archaeology experiment that will build on these studies and others. Known as the Language of Technology project, the experiment involves 20 subjects who will each devote 100 hours to learning the art of making a Stone Age hand axe, and also undergo a series of MRI scans. The project aims to hone in whether the brain systems involved in putting together a sequence of words to make a meaningful sentence in spoken language overlap with systems involved in putting together a series of physical actions to reach a meaningful goal.
The study’s co-authors include Bruce Bradley of the University of Exeter in England, Thierry Chaminade of Aix-Marseille University in France; and Erin Hecht and Nada Khreisheh of Emory University.

Source: Past Horizons: http://www.pasthorizonspr.com/index.php/archives/04/2015/study-shows-that-making-an-acheulean-hand-axe-requires-complex-brain-activity

Cástulo se prepara para una temporada en la que quiere seguir sorprendiendo (Jaén)

En los últimos años, la temporada de excavaciones en el yacimiento arqueológico de Cástulo han deparado importantes descubrimientos que ha hecho que la antigua ciudad íbero-romana se conozca a nivel internacional. A la espera de obtener la aprobación de la consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para que empiece en este 2015 a seguir conociendo un poco más todo lo que encierra el importante yacimiento, en estos días previos se están realizando los primeros trabajos de limpieza que son necesarios antes de que den comienzo las excavaciones.
«La temporada comprenderá los mese de junio y julio y esperamos en ese tiempo que podamos descubrir al 100% el torreón púnico de Aníbal, que ya empezamos a intervenir en él el pasado año», declaró el concejal de Patrimonio, Daniel Campos. Ésta será una de las zonas en las que haya movimiento este verano pero no la única, de las que darán debida cuenta más adelante. Además de las excavaciones, otro de los objetivos que se marcan para este año es recuperar el yacimiento, medio ambientalmente hablando, así como la ribera del río Guadalimar, que linda con una parte de él, para embellecer el entorno del conjunto arqueológico.
Sin embargo, la apuesta más ambiciosa que se marcan es lograr que la consejería de Cultura les apruebe un proyecto de investigación a seis años vista. La propuesta abarcaría varios sectores entre los que se encuentran las actuaciones en la zona judía y en el torreón de Aníbal y en la basílica Paleo-Cristiana. «También queremos intervenir en la casa íbera que se sitúa al lado de la muralla norte a través de un convenio de colaboración con la Universidad estadounidense de Chapman», añadió el edil. La mejora de la accesibilidad por Cástulo es otro de los retos que se plantean, aunque en este punto sí se han dado pasos. Prueba de ello, es la pasarela que se levantó alrededor del Mosaico de los Amores hace unos meses y que sirve para acercar este gran descubrimiento a toda la población.
Así, quedó reflejado el pasado sábado cuando, con motivo del Día Internacional de los Monumentos, se ofrecieron visitas guiadas por Cástulo. Fue precisamente el director del yacimiento, Marcelo Castro, quien explicó a los visitantes durante toda la mañana las características de este hallazgo, entre otros lugares significativos del Conjunto Arqueológico.
Otro de los atractivos para los que se acercaron el sábado fue la experiencia de observar distintas áreas de Cástulo en 3D con las gafas ulis Rift y visualizar, mediante tabletas digitales, la reconstrucción de la sala del Mosaico de los Amores a través de la simulación de realidad aumentada. Este innovador objeto ha sido un principal reclamo de la ciudad en las ferias donde se ha promocionado como 'Tierra Adentro' o Fitur porque acerca Cástulo a los que aún no lo conocen.

Fuente: Ideal.es:
http://www.ideal.es/jaen/linares/201504/21/castulo-prepara-para-temporada-20150420213311.html

lunes, 20 de abril de 2015

Un neandertal en la universidad (Barcelona)

Son dos trozos de hueso pequeños y oscuros pero constituyen un tesoro de información y cuentan una historia fascinante. Investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) han presentado esta mañana en el Aula Magna del mismo centro, en un ambiente digno del profesor Challenger de El mundo perdido, los fósiles de 55.000 años de antigüedad hallados en la cueva del Gigante de Sitges (Garraf), un yacimiento extremo al borde del mar al que hay que acceder –valientemente- con técnicas espeleológicas. Son sendos trozos de mandíbula -el lado derecho de esta, con dientes, uno de leche-, y de húmero –el izquierdo, la parte inferior- pertenecientes a un niño de neandertal (Homo neanderthaliensis) de entre cinco y siete años de edad. La cueva, que entonces se encontraba varios kilómetros tierra adentro, fue alternativamente refugio de neandertales y cubil de hienas.
Los restos, publicados por el equipo en un artículo de la revista Journal of Human Evolution, han sido puestos bajo los ojos de las cámaras sobre una mesa y sostenidos como verdaderas reliquias en las manos enguantadas de los científicos. Se trata de unos de los escasísimos fósiles de neandertal hallados jamás en Cataluña y los primeros que han sido desenterrados en el contexto de una excavación científica moderna, por tanto con todas las garantías y perfectamente enmarcados en la cronología. Son asimismo, según remarcaron los descubridores, los restos más antiguos de un individuo de corta edad encontrados en territorio catalán, lo que hace del pequeño neandertal y he ahí un título “el niño más antiguo de Cataluña”, 50.000 años más viejo que el siguiente que sería el infante de algún enterramiento neolítico de hace unos 5.500 años.
Los investigadores no descartan que los huesos pertenezcan en realidad a dos individuos aunque la proximidad en que han aparecido y la coincidencia de edad anatómica (entre cuatro años y medio y cinco años la mandíbula y entre cinco y siete el húmero) apunta a que son del mismo niño. Los estudiosos califican los fósiles de “la evidencia más clara de esta especie en Cataluña” y recuerdan que hasta ahora todos los restos de neandertal hallados en el territorio catalán habían sido resultado de hallazgos aislados, casuales o de excavaciones antiguas, aparte de que del resto más popular, la mandíbula de Banyoles, de 45.000 o 50.000 años, se discute si verdaderamente corresponde a la especie o a un humano más moderno.
En la presentación de los restos del niño, el veterano prehistoriador Josep Maria Fullola ha subrayado la importancia del hallazgo, por tratarse de un neandertal y un individuo infantil (niño y no niña, pues hay elementos que definen su sexo). Ha señalado que en Cataluña “había un vacío” con escasísimos fósiles de la especie –pese a que se conocen numerosas ocupaciones- y en puridad ninguno hallado con los requerimientos que exige la ciencia moderna. Ha recordado el caso de la mandíbula de Banyoles hallada por obreros de una cantera en 1887 y llevada al farmacéutico local, y otros, como el diente de Mollet, que no procedían de excavaciones metódicas. Los restos del niño en cambio “permiten leer toda la página”.
Los directores del equipo que realizó el hallazgo, los arqueólogos Joan Daura y Montserrat Sanz, han explicado en profundidad los fósiles. Sanz, una joven de aire prerrafaelita pero voz muy firme, ha mostrado reconstrucciones en 3D de los fósiles realizadas a partir de tomografías computadas y señalado que aparte del molar definitivo y el diente de leche de la mandíbula por debajo hay tres dientes más, dos premolares y un canino. El agujero mentoniano en la mandíbula, por el que pasan los vasos que la irrigan, es la demostración de que se trata de un neandertal, pues está en la posición retrasada característica de la especie con respecto a nosotros, los humanos anatómicamente modernos. La tomografía del húmero muestra claramente también el grosor de la pared del hueso, muy superior al de los humanos modernos y propio de la robustez de los neandertales.

Reconstrucción de un niño neandertal.

A los nuevos restos se los denomina Gigante 4 y 5, por el nombre de la cueva y por ser los que se han hallado después de una mandíbula de 52.000 años que se encontró en los años 50 pero no fue identificada hasta recientemente, y dos dientes. En total proceden de la cueva cinco fósiles de cuatro individuos, lo que la convierte en el yacimiento con más restos de neandertales de Cataluña, y los únicos clara e incontrovertiblemente identificados, según ha recalcado Fullola.
Los huesos del niño, ha explicado Sanz, aparecieron al fondo de la cueva y mezclados con restos de actividad de las hienas (excrementos fosilizados y huesos de animales roídos). Pero también asociados a actividad doméstica humana: evidencias de hogueras, huesos animales descarnados y herramientas de sílex. “Pensábamos que las ocupaciones humanas se realizaban en la entrada y que los carnívoros preferían los interiores, porque la zona profunda, estrecha y oscura, parece menos habitable. Pero los neandertales ocuparon aquí también las partes internas, aunque fuera esporádicamente”. Las dos hipótesis son que o los restos del niño fueron llevados al interior de la cueva por carnívoros, como presa o carroña, aunque los huesos no muestran evidencias de haber sido mordidos, o fueron depositados, “enterrados” intencionadamente –los neandertales no practicaban generalizadamente el entierro- y los carnívoros los removieron. Nuevas excavaciones tendrían que arrojar luz sobre ello.
Joan Daura ha explicado que la cueva no tiene niveles más antiguos, pero quedan por excavar seis metros cuadrados del nivel en que aparecieron los restos. El niño de la cueva sería un neandertal avanzado pero previo al contacto y coexistencia con los humanos modernos (lo que se suele llamar los cromañones, nosotros, vamos). Al individuo no se le ha puesto nombre, más allá de la indicación práctica de la procedencia y el número. Fullola sugirió medio en broma que podría denominársele Bartomeu, por el santo patrono de Sitges. Pero Daura y Sanz no son partidarios de la moda de bautizar restos paleontológicos, aparte de que al niño neandertal “le parecería raro que le pusieran el nombre de un santo”.

Fuente: El País: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/04/17/catalunya/1429272768_067262.html