miércoles, 23 de abril de 2014

Horarios y Programa del Congreso Internacional de Fortificaciones de la Edad del Hierro: Recursos y control del territorio (Zamora)



Programa*:

14 de Mayo.

9:00.- Inauguración

9.30.- Rubén Rubio Díez (Universidad de Salamanca): El paisaje protohistórico en el alto Valle del Sil (León).
10.00.- Jesús Celis Sánchez (Instituto Leonés de Cultura): Tipologías defensivas de la Edad del Hierro en las Tierras Leonesas.

10.30.-  Julio M. Vidal Encinas (Arqueólogo Territorial de León. Junta de Castilla y León. Servicio Territorial de Cultura): Arrabalde y los 'castros arriscados' de la Sierra de la Culebra: analogías o diferencias entre unas fortificaciones excepcionales

11.00.- Jesús F. Torres Martínez, A. Martínez Velasco y D. Vacas Madrid (Universidad Complutense de Madrid / Instituto Monte Bernorio de Estudios de la Antigüedad del Cantábrico): El Oppidum de Monte Bernorio, estructura defensiva y proyección territorial.

11.30.- Descanso – Café
12.00.- F. Javier Pérez Rodríguez y F. Javier Abarquero Moras (Museo de Palencia): La aplicación de métodos geofísicos en la detección de sistemas defensivos vacceos. El caso de Paredes de Nava.
12.30.- David González Álvarez (Universidad Complutense de Madrid) y Carlos Marín Suárez (Universidad de La República, Uruguay): El Castru (Vigaña, Asturias): estudio preliminar sobre el aprovechamiento de un territorio de montaña durante la Edad del Hierro
13.00.- Ángel Villa Valdés (Dirección General de Patrimonio Cultural. Principado de Asturias): Las fortificaciones castreñas en la Asturias protohistórica.
13.30.- Jesús F. Jordá (UNED): Sistemas defensivos del Poblado Fortificado de San Chuis (Asturias).

14.00.- Debate

16.00.– Sophie Krausz (Université de Bordeaux Montaigne) : Les fortifications de l’âge du Fer en France.
16.30. - Gwennoline Mercier et Nathalie Ginoux (Université Paris 4): Un état des lieux des recherches sur l'oppidum de Lutèce.

17.00.- Xurxo M. Ayán Vila (GPAC, EHU/UPV): Territorios en fuga: estudios críticos sobre las fortificaciones de la Edad del Hierro del Noroeste.

17.30.- Rafael María Rodríguez Martínez (Deputación Provincial de Pontevedra) y María Luisa Castro Lorenzo: El poblado de Monte do Castro (Ribadumia, Pontevedra) ¿fortificación ritualizada?.

18.00.- Descanso

18.30.- Julio Vidal Encinas (Arqueólogo Territorial de León): Abierto por inventario: novedades castreñas en la comarca de La Cabrera (León).

19.00.- Víctor Bejega García, Eduardo González Gómez de Agüero (Universidad de León), Fernando Muñoz Villarejo y Emilio Campomanes Alvaredo (Talactor S.L.): Avance de resultados de la primera intervención arqueológica en La Peña del Castro (La Ercina, León).
19.30.- Debate


15 de Mayo.

9.30.- Mónica Salgado (Faculdade de Letras da Universidade do Porto): O Castro S. João das Arribas e a sua dinâmica como marca territorial e defensiva  (Aldeia Nova, Miranda do Douro).

10.00.- Antônio P. Dinis e Emanuel C. Gonçalves (Câmara Municipal de Mogadouro): Sistema defensivo do Castelo dos Mouros de Vilarinho dos Galegos (Mogadouro, NE de Portugal), tipologia, faseamento e cronologia.

10.30.- Javier Larrazabal Galarza: Las murallas protohistóricas de la villa romana del Alto da Fonte do Milho (Peso da Régua, Portugal).

11.00.- Descanso – Café


11.30.- Filipe Santos (ACE Baixo Sabor): Arquitecturas defensivas na Segunda Idade do Ferro. A evolução do sistema defensivo do sítio fortificado do Castelinho (Cilhades, Felgar, Torre de Moncorvo, Portugal).

12.00.- Sergio Pereira, José Carlos Sastre (ACE Baixo Sabor), Israel Espí (Crivarque), José Antonio Pereira, Rosa Mateos y Javier Larrazabal (Novarqueologia): O Povoado de Crestelos (Meirinhos, Portugal): Fortificação e o controlo de um territorio.
 
12.30.- Marcos Osório, Telmo Salgado y Raquel Vilaça: Murallas protohistoricas en el Alto Côa: analisis com herramientas SIG y 3D.

13.00.- Luis María Gutiérrez Soler, Elena Gallego Bermúdez y Antonio Jesús Ortiz Villarejo (Universidad de Jaén): La ciudad fortificada de Giribaile: estudio de los sistemas defensivos e interpretación.

13.30.- Jesús Alberto Arenas Esteban y Beatriz Marín Aguilera: Fronteras culturales y defensivas: el interior peninsular ante los estímulos del mundo púnico.

14.00.- Debate
16.00.- Jesús Carlos Misiego Tejeda, Gregorio J. Marcos Contreras, Miguel Ángel Martín Carbajo, Francisco Javier Sanz García y Manuel Doval Martínez (STRATO Gabinete de Estudios sobre Patrimonio Histórico y Arqueológico): El Castro de Las Labradas (Arrabalde, Zamora): un ejemplo excepcional de la defensa de un territorio ante la amenaza de Roma.

16.30.- Raquel Portilla Casado (Universidad de Salamanca): "Cuesta el Pico" (Castrillo de la Guareña, Zamora). Un asentamiento atípico de la Primera Edad del Hierro al Sur del Duero.

17.00.- Desireé Aguado Minero y Estefanía Muñoz Galera (Arqueología Sanabria): Las fortificaciones de los castros del norte de las comarcas de Zamora en la Edad del Hierro.
17.30.- Descanso – Café

18.00.- Fernando Romero Carnicero (Universidad de Valladolid), Jesús Carlos Misiego Tejeda y Gregorio J. Marcos Contreras (STRATO Gabinete de Estudios sobre Patrimonio Histórico y Arqueológico): La presencia de defensas en los poblados de la cultura del Soto: una evidencia cada vez menos excepcional

18.30.- Óscar Rodríguez Monterrubio y José Carlos Sastre Blanco (Zamoraprotohistorica): El Castro de Peñas de la Cerca (Rionegrito de Sanabria): Sistemas defensivos del Noroeste de Zamora y control de los recursos.

19.00.- F. J. Sánchez-Palencia, D. Romero, A. Beltrán (IH-CSIC); L. Hernández (Área S.C.A.); L. López y Y. Álvarez (Terra-Arqueos): Recintos castreños en zonas mineras. Cigadueña (Pino del Oro) y Peñas Redonda (Villardiegua de la Ribera, Zamora).

19.30.- Debate
 
16 de Mayo.

9.30.- Francisco Romeo Marugán y José Ignacio Royo Guillén (Dirección General del Patrimonio Cultural. Gobierno de Aragón): los Sistemas defensivos de las ciudades ibéricas del valle medio del Ebro del siglo III al I a. C. Exito y olvido de un modelo tardío.

10.00.- José Ignacio Royo Guillén  y Francisco Romeo Marugán (Dirección General del Patrimonio Cultural. Gobierno de Aragón): Fortificaciones y sistemas defensivos en los poblados de la Iª Edad del Hierro en el valle medio del Ebro (s. VIII-V a. C.): Origen, tipología e implicaciones.

10.30.- Diego Franganillo Rodríguez (Centro de Estudios Celtibéricos de Segeda): Los sistemas defensivos de una ciudad celtibérica a finales de la II Edad del Hierro. El caso de Segeda II (Belmonte de Gracián, Zaragoza).
11.00.- Alberto J. Lorrio, Jose Luis Simón, M.ª Dolores Sánchez de Prado y Tomás Pedraz: Sistemas defensivos y territorios en las zonas orientales de la Meseta Sur durante la Edad del Hierro.

11.30.- Descanso – Café

12.00.- David  Rodríguez  González, Mª del Rosario García Huerta y Francisco  Javier  Morales  Hervás (Universidad de Castilla- La Mancha): Sistemas defensivos y control del territorio en la Oretania septentrional.                                                             

12.30.- Alberto Moraleda Olivares (UNED) y Sergio de la Llave Muñoz (Arqueólogo – Investigador Independiente): El hábitat fortificado del cerro de la Cabeza del Oso (El Real de San Vicente, Toledo). Un modelo de control territorial entre el Bronce Pleno y el Hierro I.

13.00.- Natalia Salazar y Núria Rafel (Universitat de Lleida): Génesis y diacronía del hábitat fortificado de Sikarra y de su territorio (siglos VI – I a.n.e.).

13.30.- Antxoka Martinez Velasco (Instituto Monte Bernorio de Estudios de la Antigüedad del Cantábrico), Sonia San José y Juncal Calvo Eguren (Sociedad de Ciencias Aranzadi): Estudio preliminar del sistema defensivo del poblado protohistórico de Munoaundi (Azpeitia - Azkoitia, Gipuzkoa, Euskal Herria): entrada principal con sus estructuras defensivas.

14.00.- Debate

14.30.- Clausura del Congreso

 *El programa que se presenta es provisional, pudiendo sufrir modificaciones en las próximas fechas.

POSTERS:

Belén Ortiz Núñez; Cintia Moreno García; Juan Antonio Rojas Cáceres; Daniel Moreno Rodríguez; Justo Francisco Sol Plaza; Carmen Luzón González; Andrés Roldán Díaz y Andrés María Adroher Auroux. (Universidad de Granada): Fortificaciones ibéricas y articulación del territorio en el valle medio del Genil.

César Pérez García (Arqueólogo independiente): El Prado de la Carrera , un castro fortificado de la Edad del Bronce en Candeleda (Ávila). 

Pablo Paniego Díaz y Carlota Lapuente Martín (Universidad Autónoma de Madrid): El Castillejo de Chilla (Candeleda, Ávila): Estudio del Territorio.

Susana Afonso Santos e José Castro (Instituto Politécnico de Bragança): Território e Domínio, a proto-história como narrativa para fruição da Paisagem.

Julia Hurtado Morales (Universidad de Granada): La poliorcética en el sureste penínsular: el área central de la bastetania ibérica
 
José Carlos Coria Noguera, Juan Alejandro González Martín, Julia Hurtado Morales, Judit Martín Avilés, Enrique Peregrín Pitto, Andrés María Adroher Auroux y Agustín Roldán Velasco (Universidad de Granada): La poliorcética en el sureste peninsular: el área central de la bastetania ibérica.

Eduardo González Gómez de Agüero y Víctor Bejega García (Universidad de León): El cerro de Castiltejón (Puebla de Lillo, León). Una fortificación de la Edad del Hierro en la Montaña Orietal Leonesa.

Laura Garau - Claudia Sanna: La muralla de Saurecci, bisagra entre minas y mar.

Juan María Barco Belmonte (Universidad de Alcalá de Henares): Piedras hincadas en el Alto Tajo

Bruno Osório (Universidade do Minho): A Idade do Ferro no vale superior do rio Terva (Boticas, Portugal). Povoamento e Recursos Minerais.

David Sánchez Nicolás y Cristina Mateos Leal (Universidad Autónoma de Madrid): Redescubriendo El Picón de la Mora: poblado y santuario vettón en la ribera del Huebra.

Skeletons found in Suffolk water pipe dig (United Kingdom)

Eight of them, found together near Barnham, are believed to date back to about AD300. Two of the bodies had been buried with a brooch and a knife.
The other skeleton was discovered at Rougham.
Anglian Water, which is installing a new pipeline to serve Bury St Edmunds, said items from the dig would be "kept in a secure museum archive".
The dig took five months and also unearthed evidence of Anglo Saxon "grub huts" from the 6th Century, near Barnham.
Four cremation pits and Neolithic, Bronze Age and Iron Age items were also found.
"We've been lucky," said Tom Phillips, from Oxford East Archaeology, which managed the excavation.
"We've got fantastic groups of Neolithic flint work, six Saxon buildings to learn from, as we still don't fully understand how these work, a potentially very interesting cemetery and enough medieval archaeology from around the villages to actually say something about their development."

Source: BBC News: http://www.bbc.com/news/uk-england-suffolk-27115158

L’archéologie de la Grande Guerre (France)

Quelque part en périphérie d’Amiens, dans un préfabriqué, passent de main en main de vieux objets métalliques en forme de ballon de football, de pot d’échappement, de poire, de tortue, d’œuf, et… de « couilles de loup » Des objets en apparence anodins qui sont en réalité d’anciens engins de guerre, des munitions de la Grande Guerre, qui jaillissent chaque année par dizaines de tonnes des terres du nord et de l’est de la France et sont souvent encore actifs. Ce n’est pas le cas de celles-ci : les professionnels du Centre interdépartemental de déminage d'Amiens les utilisent pour sensibiliser les archéologues de l’Inrap (Institut de recherches archéologiques préventives) aux risques liés aux vestiges du premier conflit mondial.
« Ces séances de sensibilisation systématiques ont débuté en 2008 et ont été particulièrement développées à l’occasion de l’opération du canal Seine-Nord-Europe, qui traversait sur plus de 100 km les lignes de front de 14-18 », indique Gilles Prilaux, adjoint scientifique à l’Inrap. Si l’accent est ainsi mis sur la sécurité, c’est qu’au-delà des anecdotes d’agents un peu têtes brûlées, « suçant de l’explosif comme si c’était du Zan », d’autres ont déjà été confrontés à trois reprises à des lacrymogènes de combat ou des grenades au phosphore. « La sécurité reste notre point faible, car ces engins sont encore d’une redoutable efficacité », juge Alain Jacques, directeur du service archéologique de la ville d'Arras (Pas-de-Calais). Plus circonspect, Yves Desfossés, conservateur régional de l'archéologie de Champagne-Ardenne, regrette une certaine « psychorigidité » sur le sujet, car « il y a plus d’archéologues ayant reçu des coups de godets de pelle mécanique que d’archéologues ayant eu des problèmes avec munitions ».

VINGT ANNÉES D’UNE ARCHÉOLOGIE DE COMBAT

Ce débat est la lointaine onde de choc d’une rencontre brutale, celle de l’archéologie préventive aux vestiges de la Grande Guerre, au tournant des années 1990, lors des grands travaux d’aménagement qui zébrèrent les paysages du nord et de l’est de la France : « Dans la mesure où on ne savait pas interpréter ces vestiges, la tentation était grande de laisser ça sous la moquette, car on n’y était pas du tout préparés », se souvient Yves Desfossés.
La donne a bien changé. Bon nombre d’archéologues sont désormais convaincus que ces niveaux contemporains ont autant d’importance que les couches stratigraphiques plus anciennes. Mais cet aggiornamento aura pris vingt ans. Vingt années d’une archéologie de combat, née d’initiatives et d’expérimentations individuelles et locales d’archéologues professionnels « en mission » (Alain Jacques à Arras, Yves Desfossés dans le Nord, puis en Champagne, Gilles Prilaux en Nord-Pas-de-Calais), relayant l’action des amateurs. Vingt années pour que s’opère la lente maturation de deux grands questionnements scientifiques dépassant l’anecdotique, l’événementiel ou le fait mémoriel : l’un portant sur les vivants — la façon dont avaient vécu au quotidien les soldats de la Grande Guerre —, l’autre sur les morts — la manière dont ils avaient fait face au traumatisme de la mort de masse.

STIGMATES D’UNE MORT VIOLENTE

Avec 670 000 corps de disparus disséminés sur le front ouest, les archéologues ont vite été confrontés à ces défunts et aux interrogations qu’ils soulevaient. « Le premier corps qu’on a sorti était celui d’un poilu dans une nécropole romaine ! On se sentait comme une poule avec un couteau : on ne pouvait pas le mettre dans un musée, mais que pouvait-on en faire ? », se rappelle Alain Jacques. Ces défunts portant les stigmates d’une mort violente suscitèrent aussi des réticences : « J’ai vu des techniciens refuser purement et simplement de dégager des corps. Une jambe avec un croquenot de cuir au bout du pied, cela rebute », note Gilles Prilaux.
Dans leurs témoignages, les combattants ont souvent fait l’impasse sur les inhumations — par pudeur ou parce que le geste était devenu atrocement banal. Les sépultures pouvaient pallier ce manque d’information, mais encore fallait-il être rôdé à la pratique de l’anthropologie funéraire… « Or les services de sépultures de guerre envoyaient un jardinier avec une pelle et une pioche, et hop! ça partait dans un sac ! Ça nous a toujours choqués, c’est pour ça aussi qu’on s’y est intéressé », explique Guy Flucher, archéologue à l’Inrap de Picardie qui étudie le traitement des corps durant le conflit.

RECTIFICATION DE CERTAINES HYPOTHÈSES

Ses travaux confirment certains faits connus, comme le recours progressif à la sépulture individuelle plutôt qu’à la fosse commune à mesure que les services funéraires se structuraient, et en révèlent aussi d’autres, comme l’existence de pratiques culturelles différentes : « Les Français enterraient les corps des ennemis dans des nécropoles séparées, sans grande considération ; à l’inverse, les Allemands les enterraient systématiquement dans leurs propres cimetières militaires », dit Guy Flucher. Ils permettent aussi de rectifier certaines hypothèses : « Archéologiquement, il n’est pas tout à fait vrai que les cercueils étaient réservés aux supérieurs hiérarchiques quand les hommes du rang se contentaient d’un simple linceul ; on trouve des sépultures de 2e classe en cercueil aussi bien que des officiers en linceul, la différence de traitement tient plus à la quantité de morts à inhumer », corrige l’archéologue picard. Par ailleurs, les « morts hors l’honneur » (fusillés, suicidés, espions, prisonniers), ne paraissent globalement pas avoir subi de traitements dégradants.
L’archéologie apporte également des éclairages sur de nombreux aspects de la vie quotidienne des combattants : artisanat de tranchées, à travers la reconstitution complète d’une chaîne opératoire de fabrication de petits objets à partir d’étuis en laiton de douilles d’obus, regain de religiosité et de superstitions contre l’angoisse du lendemain, ou encore graffitis laissés dans les carrières d’Arras, qui renseignent sur l’état d’esprit des troupes.

VÉRITABLES PHOTOGRAPHIES DU RAVITAILLEMENT EN NOURRITURE AU QUOTIDIEN

Mais c’est sur l’alimentation et l’approvisionnement que s’accumulent le plus de données. Car les millions de combattants stationnés sur une bande étroite et surpeuplée de plus de 600 km ont produit des quantités considérables de déchets, qui permettent aujourd’hui d’établir de véritables photographies du ravitaillement en nourriture au quotidien — informations d’autant plus précieuses que les sources sur le sujet sont lacunaires. Michaël Landolt, archéologue au pôle d’archéologie interdépartemental rhénan (PAIR), investigue les dépotoirs allemands en Alsace pour étudier différents aspects : approvisionnement, conditionnement, importance de la figuration patriotique sur les contenants en verre ou en porcelaine, ou apparition d’une nourriture adaptée à l’autonomie alimentaire du combattant.
Parmi les surprises de cette « archéologie des poubelles », « une très grande consommation de moutarde, qui n’était attestée ni dans les textes ni dans les photos », indique l’archéologue alsacien. Etait-ce pour donner du goût à des aliments un peu fades ? C’est en tout cas un phénomène culturel, car les Français en mangent moins, tandis que les Anglais consomment en quantité des sauces aigres-douces. « L’archéozoologie montre aussi qu’on mangeait des animaux chassés — lièvre, chevreuil, oie sauvage… — ainsi que des animaux élevés par les soldats (volailles, lapins…) pour favoriser l’autosuffisance. » Plus intrigants, des restes de chien présentant des traces de découpe — possible reliquat d’une blague à un officier mal-aimé…

DES PROBLÉMATIQUES HISTORIQUES PLUS LARGES

Au-delà de l’ordinaire des troupes, l’étude des dépotoirs apporte un éclairage inédit sur les problèmes de pénurie : « De nombreuses bouteilles portent des inscriptions moulées en espagnol et en portugais qui font référence à des eaux, des limonades et bières d’Amérique du Sud ! Que viennent-elles faire dans les positions allemandes ? », questionne Michaël Landolt. « En réalité, l’Allemagne exportait ces bouteilles, vides, avant-guerre, mais à cause du blocus, il a fallu reconvertir ces stocks inutiles pour le front… »
Pour Jean-Pierre Verney, collectionneur et historien français spécialiste de la première guerre mondiale, derrière ces anecdotes transparaissent des problématiques historiques plus larges : « On s’est aperçu que les Allemands recevaient des huîtres achetées aux Pays-Bas. Et où les Néerlandais achetaient-ils ces huîtres ? En France ! Il ne s’agit plus d’une simple coquille d’huître dans un dépôt, mais de la question du blocus, du rôle des pays neutres et du commerce mondial. Ces choses simples n’étaient pas intéressantes pour nous il y a trente ans, car l’histoire de la Grande Guerre, c’était les batailles et les chefs, et les livres ne parlaient pas du quotidien des soldats. »

ENJEU DE MÉMOIRE ET DE TRANSMISSION

Nicolas Offenstadt (université Paris-I Panthéon-Sorbonne), spécialiste des pratiques de la guerre et de la paix, complète ce point de vue : « L’archéologie n’est pas décisive sur les grosses questions historiographiques, telles que la compréhension de l’expérience de guerre. En revanche, elle peut jouer un rôle moteur pour les historiens sur des problématiques nouvelles, attentives aux pratiques les plus ordinaires, comme l’alimentation. De plus, les objets et les reconstitutions participent aussi d’un enjeu de mémoire et de transmission important, ainsi qu’à la sauvegarde du patrimoine. »
Si les historiens comprennent que les archives du sol ont leur mot à dire dans la compréhension du conflit, quelques résistances subsistent chez les archéologues eux-mêmes. Pour l'heure, seules quelques opérations portent sur des niveaux du premier conflit mondial parmi des dizaines de fouilles préventives exécutées chaque année. Les recherches programmées, quant à elles, nécessitent des paysages préservés pour savoir quoi chercher, et restent très isolées. Par ailleurs, la discipline manque encore de données pour pouvoir produire des études comparatives et de grandes synthèses.

L’EFFET CENTENAIRE

La période semble toutefois favorable : l’archéologie de la Grande Guerre profite à plein de l’effet centenaire et de l’enthousiasme du public, plus facilement séduit par un tank que par des trous de poteaux. En haut lieu, le Conseil national de la recherche archéologique (CNRA) a reconnu l’intérêt de la discipline quand, sur le terrain, les jeunes générations, profitant des jalons posés par les pionniers, paraissent plus ouvertes. Pour tous, il est donc une comparaison qui incite à l’optimisme : celle de l’archéologie médiévale. « Il y a trente ans, on demandait aux médiévistes pourquoi ils s’embêtaient à fouiller puisqu’on savait déjà tout sur le Moyen Age par les textes ! », lance Yves Desfossés. « Ça a été de rudes batailles, mais l’archéologie est toujours un combat », conclut-il. Déterminé à le mener jusqu’au bout.

Le Monde: http://www.lemonde.fr/sciences/article/2014/04/21/l-archeologie-de-la-grande-guerre_4404903_1650684.html

Were Ancient Romans poisoned by lead? (Italy)

It is universally accepted that using lead for domestic water supply and distribution presents a major health hazard. The ancient Romans were unaware of these risks – even sweetening wine with lead – but the water pipes and lead tanks may have had an impact on the ruling elite, who accessed this water.

A historical record of lead pollution

Some historians argue that lead poisoning plagued the Roman elite with diseases such as gout, and may even have hastened the Empire’s fall. Recently, a scientific team investigated just how contaminated Roman tap water was likely to be, in a new report published in the Proceedings of the National Academy of Sciences.
How far the gigantic network of lead pipes used in ancient Rome compromised public health in the city is unknown. However, lead isotopes in sediments from Portus – the harbour of Imperial Rome  – register the presence of a strong anthropogenic component during the beginning of the Common Era and the Early Middle Ages.
The team cored sediments downstream from Rome in the harbour basin at Portus, and from a channel connecting the port to the Tiber River. The researchers compared the lead isotopes in their sediment samples with those found in preserved Roman piping to create a historical record of lead pollution flowing from the Roman capital.

Understanding the harbour

The core samples charted a rise and fall in the concentrations of lead that, when mapped against C14 dates, were able to match known historical events and disruptions. Transitions between sample units may be correlated with the initial excavation of the Trajanic basin (c. AD 112), the continued use of the port during the third century, the gradual fortification and contraction of the port in the later fifth and earlier sixth centuries, and the transition to the post-Byzantine period.
The later fifth and sixth century spike in lead isotopes may be connected to Belisarius’ fixing the abandoned aqueducts of Rome at the end of the Gothic Wars (535–554 AD). Byzantine repairs of the water distribution system may have flushed out massive amounts of corrosion products from abandoned lead pipes in which water may have stagnated for protracted lengths of time.
Although an absolute relationship cannot be proved, the levels of lead recorded from the sediment cores from Portus do seem to show some form of relationship with historically documented events such as the struggle for the control of the port between Gothic and Byzantine forces (AD 536–552) and the damages inflicted to the water distribution system during the Arab sack of Rome in the mid-ninth century.

The effect of lead on a population

Kristina Killgrove, bioarchaeologist at the University of West Florida, who was not involved in this study, carried out an extensive examination of how lead affected the Roman Imperial population, by looking the presence of lead isotope in skeletons from the ancient cemetery at Gabii.
She comments, “Did lead poisoning cause the fall of the Roman Empire?  Probably not, [but] there was increased lead production in the Roman Empire, … however the data simply doesn’t support a conclusion of high lead concentration in the entire population.”

Source: Past Horizons: http://www.pasthorizonspr.com/index.php/archives/04/2014/were-ancient-romans-poisoned-by-lead

Hallan restos humanos del Calcolítico en la cueva de la Zarzamora (Segovia)

Cristina G. Pedraz/DICYT

Científicos del Centro Mixto UCM-ISCIII de Investigación sobre Evolución y Comportamiento Humanos, la Universidad de Burgos y el Museo de Historia Natural de París han hallado once restos humanos de un individuo de unos diez años de edad en la cueva de la Zarzamora (Segovia), restos datados en el periodo del Calcolítico (Edad del Cobre), del que se disponen muy pocos vestigios en la región central de la península Ibérica.
Como explica a DiCYT la investigadora del Centro Mixto UCM-ISCIII Nohemi Sala, se trata de un hallazgo “inesperado”. “El yacimiento de la cueva de la Zarzamora contiene restos de fauna de hace aproximadamente 45.000 años, de la época geológica denominada Pleistoceno Superior. Los huesos de fauna fueron acumulados por hienas manchadas, muy parecidas a las que se encuentran actualmente en África, por lo que el hallazgo de restos humanos mucho más modernos mezclados entre estos huesos de fauna ha sido una sorpresa”, subraya.
En concreto, los 11 restos humanos descubiertos tienen unos 4.749 años de antigüedad, fecha correspondiente a una fase temprana del periodo del Calcolítico. Diez de estos restos (dos dientes y ocho restos del esqueleto postcraneal) se han hallado en las excavaciones recientes (2008, 2010 y 2011) y uno, un navicular (un hueso del pie), se encontró mezclado con fósiles de fauna al revisar el material de las excavaciones acometidas en los años 80 en la cueva.
Según detalla Nohemi Sala, los objetivos de este trabajo han sido, fundamentalmente, realizar un estudio antropológico y un análisis tafonómico de los restos humanos. “Los once restos asignados a la especie Homo sapiens probablemente pertenecieron a un único individuo inmaduro de alrededor de 10 años de edad. El nivel en el que aparecieron contiene además fósiles de fauna del Pleistoceno Superior, es decir, fauna mucho más antigua que los restos humanos. Las características tafonómicas de los restos humanos difieren respecto a los restos faunísticos pleistocenos, lo que nos llevó a pensar que podría tratarse de restos más modernos, por lo que decidimos datar directamente uno de los restos con carbono 14”.
De este modo, la datación directa arroja una edad para estos restos es de 4.749 años, “fecha que hace a los restos humanos de la cueva de la Zarzamora contemporáneos a distintos yacimientos atribuidos al Calcolítico segoviano”.
La cueva de la Zarzamora fue excavada a finales de los años 80 por un equipo de paleontólogos de la Universidad Complutense de Madrid. De aquellas campañas se publicaron algunos artículos sobre la interpretación del yacimiento, lo que ha llevado a estos investigadores a interesarse por la zona. Desde el año 2008, el equipo científico dirigido por Nohemi Sala y Milagros Algaba realiza campañas de excavación anuales en esta cueva y en otras cuevas de la misma zona (cueva del Búho y cueva del Portalón).

Referencia bibliográfica

Sala, N., Albaga, M., Gómez-Olivencia, A., Pablos, A, Bonmantí, A., … y Arsuaga, J.L. (2013). “Nuevos restos humanos procedentes de la Cueva de la Zarzamora (Segovia, España)”. Munibe. Antropologia-arkeologia, (64), 105-116.

Roman dog, goat and sheep imprints found by archaeologists in Leicester (United Kingdom)

Animal paw prints and pottery from the Iron Age and Medieval periods have been discovered on the former grounds of a Roman building in Leicester

A Roman tile with multiple dog paw prints

Hoof and paw prints left by dogs, sheep and goats around 2,000 years ago have been discovered among a raft of ancient objects at a suspected Roman coin mint in Leicester.
A distinct animal imprint on a tile was one of the first artefacts found during the dig at Blackfriars in the city centre, which began at the start of the year on grounds once occupied by the Corieltauvi – a tribe whose coins provided the largest hoard of Iron Age coins ever found in Britain in the form of the Hallaton Treasure, unearthed in 2000.

Telltale signs of farm animals have been seen on tiles discovered during the past few days.

Wallpaper painted in a brown and white design and a fragment of rotary quern – a stone handmill used to produce flour and grind ingredients in food, dyes and medicines – have also been found in a hugely revealing excavation around a former multi-level building with Iron Age features built on sand and gravel.
“The various phases of masonry, floors and column bases are all tending to indicate a building that changed in form and function over time,” said Philip Bridges, who has been providing regular updates from a project which forced archaeologists to work on a swamp during the poor weather conditions of February.
“The present, tentative theory is that the building originally had an internal courtyard surrounded by a peristyle – a columned porch or open colonnade – before additional structural elements were added, possibly making the building covered and aisled.
“Various phases of industry appear to have occurred internally with a kiln and small, waste bronze fragments being identified.
“This change in function may reflect the fluctuating economy of Roman Britain and the fortunes of the building’s owners.”
The style of a carved stone found at the site could suggest that the building was ransacked and used in the construction of medieval buildings.
“An area of burning in the internal rubble indicates that a hearth or similar feature previously existed but has been removed during later disturbance and robbing,” said Bridges.
“The site currently has multiple phases of archaeology with probably two or more phases of Iron Age activity, three or more phases of Roman activity and multiple medieval features cut into the earlier archaeology.
“Abundant quantities of pottery have been recovered which will allow the exact phasing of the site to be pieced together during post-excavation.”
A whetstone for sharpening knives and cutting tools, an oyster shell with a square nail shell and a mysterious bone disc – possibly used as a gaming piece or a decorative item – have all surfaced.
Several examples of the Samian Ware held by high status Romans contain maker's marks, allowing the Gaul workshops and potters who made them to be identified.
Developers Watkin Jones are proposing to create student accommodation at the site following the completion of the dig.

Source: Culture 24: http://www.culture24.org.uk/history-and-heritage/archaeology/art476991-Prints-left-Roman-dogs-goats-and-sheep-found-Blackfriars-dig-Leicester

Pérou: découverte de rares peintures murales

Les peintures ont été découvertes lors de la fouille d'un "petit bâtiment en terre crue jusqu'alors inexploré" situé sur le site de Pachacamac, à 25 km au sud de Lima, a précisé dans un communiqué l'université belge dont est issue l'équipe d'archéologues.
Selon l'ULB, "aucune peinture murale n'avait plus été découverte depuis 1938 à Pachacamac", un complexe archéologique de 465 hectares occupé tour à tour par les civilisations lima, wari, ichma et inca et qui fut à son apogée le centre de cérémonie le plus important de la côte centrale du Pérou, théâtre de sacrifices humains auxquels assistaient des milliers de pèlerins.
Les archéologues belges n'ont pas précisé quels types de scènes étaient représentées par les peintures qu'ils viennent de mettre au jour. "Seuls quelques motifs ont pu jusqu'ici être identifiés", a expliqué la conservatrice en chef de la mission, Kusi Colonna-Preti. "Les peintures de couleur rouge, jaune, noir, blanc, bleu et vert ont parfois été disposées en plusieurs couches mais les tremblements de terre ont considérablement affaibli la stabilité des structures", a-t-elle ajouté.
Les "offrandes précieuses" couvrant le sol de pièces et des couloirs du sanctuaire provenaient quant à elles de différentes régions des Andes. Il s'agit notamment d'ornements en plumes de perroquets d'Amazonie, pierres noires des montagnes choisies pour leurs formes particulières, coquillages de l'Equateur, coupes incrustées de nacre ou encore de céramiques incas.
Ces découvertes confirment le rôle du site de Pachacamac en tant que "centre de pèlerinage à longue distance" sous l'empire inca, selon le communiqué.
La présence des parures ou objets objets en grande quantité pourrait s'expliquer par une "offrande massive faite à l'occasion de l'abandon rituel du temple suite à la conquête espagnole en 1533", avancent les spécialistes belges. "En effet, quelques perles en verre de style colonial étaient mêlées aux offrandes", a souligné le co-directeur de la mission, le professeur Peter Eeckout. Plusieurs tombes et chambres funéraires, dont certaines "appartiennent à l'élite", ont également été fouillées lors de cette campagne.

L´Express Culture: http://www.lexpress.fr/actualites/1/culture/perou-decouverte-de-rares-peintures-murales_1510651.html